sábado, 11 de diciembre de 2021

Reseñas 13

 

Reseña

“Primera Carta” de Paulo Freire

Silvia Rocío Guerrero Suárez[1]

 

La presente reseña da cuenta de la “Primera carta” del libro Cartas a quien pretende enseñar del pedagogo brasileño, Paulo Freire (1993). El texto es un acercamiento crítico, lúcido y anecdótico; en el cual, el autor teje una trama de relaciones fundamentales: entre el enseñar y el aprender, el estudio y la lectura, la relación entre la lectura del mundo y la lectura de la palabra; y la lectura y la escritura. No obstante, como lo advierte el título del libro, estas reflexiones están dirigidas precisamente hacia los maestros o hacia quienes pretenden hacer de la enseñanza su oficio; por tanto, es, a partir del maestro, como sujeto receptor, que se construyen y explican las relaciones mencionadas.

 

En primer lugar, Freire destaca la importancia de reflexionar sobre el significado de enseñar y en este sentido, necesariamente, también de lo que significa aprender, porque, para él, enseñar y aprender son dos actos indisolubles. Esta es la primera idea que transmite en su primera carta, idea que está sustentada no solo porque, naturalmente, la existencia de quien enseña reclama la de un aprendiz; sino también, debido a que la enseñanza implica adicionalmente otros aprendizajes. Por ejemplo, desde la enseñanza, como experiencia práctica, se aprende y reaprende constantemente a enseñar. Además, para poder enseñar se requiere, previa y de manera continua, un aprendizaje.

 

Enseñar no nace de la nada, puesto que el maestro debe ser competente, no se aprende a enseñar sin el aprendizaje previo de lo que se quiere enseñar y de las competencias propias de la labor. Esto no implica rechazar el aprendizaje que atañe a la experiencia, sino que, per se, la labor del maestro requiere como mínimo de una capacitación previa. En este sentido, el autor afirma que el estudio, la capacitación permanente que los maestros se deben a sí mismos y a su labor, es una actividad donde la lectura es imprescindible, y aquí está su segunda relación “el acto de estudiar siempre implica el de leer” (Freire, 1993, p. 30). Cuando se intenta comprender al mundo, estudiarlo, se hace a través de la experiencia de lectura tanto de la palabra como del mundo.

 

Como la lectura es una actividad necesaria para la comprensión y el estudio que compete al maestro en su aprendizaje, también le compete en la enseñanza. El maestro que se ha formado críticamente como lector y aprendiz también formará en la lectura crítica del mundo y de la palabra. Aquí, la tercera relación que hace Freire: leer el mundo y leer la palabra, porque la comprensión requiere tanto del texto como del contexto, de lo concreto y de lo abstracto. 

 

Pero ¿a qué se refiere el autor con leer? Esta pregunta es válida siempre que se entienda que la palabra “leer” está llena de múltiples sentidos interpretativos. No obstante, el autor no la deja al azar o a la multiplicidad de caminos, y aclara que la lectura es un acto serio, exigente, difícil, creativo; pero, sobre todo, gratificante, que gira en torno a la comprensión. Leer es un desafío por el alcance cada vez mayor del entendimiento de la palabra y del mundo, porque la lectura se hace cada vez más profunda a medida que la comprensión y la palabra se pueden asociar con lo cotidiano.

 

En este sentido y continuando con las ideas de Freire, rechaza todo sentido simplista de la lectura y cualquier exceso de manierismos de la escritura que la lleve a la incomprensión.  Leer es un acto complejo que no debe ser excluido solo por su dificultad; además, puede ser instrumentalizado por una gran cantidad de elementos que permitan develar los sentidos cada vez más profundos de los textos. Por ejemplo, los diferentes diccionarios como herramientas facilitadoras, o la lectura comparativa como labor para la interpretación de las relaciones intertextuales de los escritos. Sin embargo, no se debe olvidar que cada texto tiene un nivel de dificultad equiparable a las capacidades y experiencias del lector, un nivel que puede ser mejorado, pues precisamente el acto mismo de leer es darse esa posibilidad cada vez mayor de conocer.

 

Finalmente, a la par que habla de la lectura, el autor establece otra relación indisoluble, otra urdimbre en este telar de ideas, esta es la escritura. Leer y escribir son procesos inseparables, primero porque cuando se está leyendo, se accede a un material que previamente ha pasado por la lógica y el acto de la escritura; segundo, porque el estudio, la preparación y la formación requieren de estos actos en conjunto. Desde niños, la lectura y la escritura parecen tomar caminos separados, no obstante, tanto la lectura como la escritura son necesidades cada vez mayores entre profesionales y maestros. Actividades que pueden enseñarse de manera cada vez más placentera, para que en el futuro sean actos naturales y no cargas de trabajo, actos propios de los estudiosos, de los lectores, de los aprendices, de los maestros.

 

En síntesis, como un buen tejedor de palabras y sentidos, Freire establece en su “Primera Carta” una base fundamental para maestros, a partir de la comprensión crítica de la enseñanza. Los hilos que tejen sus ideas ubican a la enseñanza en un vínculo con el aprendizaje: quien enseña aprende. Pero aprender es un acto disciplinado de estudio que no puede separarse de la lectura: aprender es en parte leer, leer el mundo y leer la palabra, leer el contexto y el texto. Por lo que, enseñar es también leer, leer la experiencia, leer el mundo, leer al aprendiz, leer los textos que nos acercan al mundo y al aprendiz. En este unir e hilar de comprensiones, la lectura, el estudio, la enseñanza y el aprendizaje, tampoco pueden separarse de la escritura. Leer y escribir para comprender el mundo, para estudiarlo, para enseñarlo, todo como alude Freire, ojalá siempre desde el placer y el goce, en la búsqueda de una mejor educación, de una mejor enseñanza.

 

Referencias

Freire, P. (1993). Cartas a quien pretende enseñar. Siglo XXI Editores: México. http://www.colegiodeprofesores.cl/wp-content/uploads/2017/06/Paulo-Freire.pdf



[1] Estudiante de la especialización en Pedagogía. Texto producto del seminario de problematización de la práctica trabajado con el profesor Bernardo Galindo.

Leer y escribir 13

 

CONSEJOS PARA HACER UNA INVESTIGACIÓN

Oscar Arbeláez[1]

De la lectura en el proceso Investigativo

 

Parecería un lugar común afirmar que el ejercicio disciplinado de la lectura es indispensable para escribir y argumentar con claridad y rigor conceptual en el ámbito académico e investigativo. Sin embargo, resultan pertinentes algunas reflexiones que son producto de la experiencia en nuestro ejercicio de la enseñanza sobre cómo construir una pregunta y un objeto de investigación.

 

Se inicia con una reflexión que parte de comprender el ejercicio de la lectura como un proceso de construcción de un hábito disciplinado, que contribuye a ordenar la reflexión: Y, ¿cómo se entiende ordenar la reflexión? Aprender a organizar ideas, a construir preguntas, a estructurar discursos coherentes, no sólo desde el punto de vista gramatical, sino epistemológico.  

 

Construir una pregunta no es un acto mecánico; por el contrario, es un cuidadoso proceso de observación, análisis y reflexión.  En este proceso está comprometida, tanto la lectura rigurosa como la escritura estructurada. Leer ayuda a explorar temas, problemas, situaciones y conceptos; escribir contribuye a estructurar discursos, a organizar ideas y a disciplinar el pensamiento.

 

Como se dijo anteriormente, y esto se considera muy importante, es un juego exploratorio a través del cual buscamos temas, problematizamos categorías, contextualizamos preguntas; identificamos tradiciones de pensamiento e investigación; adoptamos autores que nos guían en nuestras reflexiones (no olvidar que los autores son autoridades y como en todo campo, en el académico, la autoridad es muy importante).

 

Explorar lecturas es un punto definitivo en la investigación porque a través de ella se pueden encontrar los caminos que otros han recorrido y cómo estos nos han ayudado y nos ayudan a caminar por senderos inexplorados en el campo del saber. En efecto, hay autores canónicos que “abren trocha”, es decir, van sugiriendo la ruta del trabajo que vamos a emprender y que ningún aprendiz de investigación debería obviar.

 

El acto de la lectura, como se ha dicho, ayuda al estudiante a comprender ideas. Con base en ellas, se inspira, para formular una pregunta escribiéndola, con el fin de explorar quién más la ha formulado o ha planteado preguntas similares. Esto para cotejar sus percepciones, intuitivas o primarias, con los niveles de argumentación de los autores con los que se enfrenta. Desde allí, podría identificar, no sólo la lógica gramatical de la escritura de su pregunta, sino también, la pertinencia epistemológica.

 

En la lectura de textos que inspiran la investigación, un lector atento coteja las pretensiones de verdad de la autoridad frente a las propias pretensiones de verdad. En tal sentido, una ruta de lectura asociada con el ejercicio de escribir podría estar acompañada de un cuaderno de notas, de apuntes. En este registro se extraen ideas importantes, que posteriormente pueden ser temas de investigación, las cuales se pueden constituir en problemas y asuntos para explorar. Se identifican categorías de análisis (recordar que un discurso con pretensiones de cientificidad, no se construye sólo con intuiciones, sino con categorías, entendidas como representaciones de relaciones sociales y comunicativas). Dicho ejercicio es determinante en el proceso de investigación porque con esta identificación, se puede empezar a explorar no solamente desde la perspectiva histórica sino desde la perspectiva sociológica; el sentido de los conceptos   usados para resolver el problema. Además, es necesario que sean códigos comunes en la comunidad académica[2].

 

Como se podría discutir, la legitimidad y pertinencia de una categoría o concepto e inclusive de un problema, se construye en el escenario del diálogo, del debate y de la deliberación en las comunidades académicas.

 

Otro aspecto para la presente reflexión es la lectura en contexto. En efecto, hay que enfatizar que, independientemente de la naturaleza del texto, un buen lector ubica el origen histórico de ese texto, la época en que fue escrito, el tipo de sociedad en que vivió el autor; las corrientes epistemológicas en que se ubicó el autor y que lo inspiraron; los fenómenos o hechos que describe el autor; los debates que suscitó en su época y los que puede estar generando en la época actual; la disciplina o campo de la investigación al cual le aporta el texto y sus desarrollos contemporáneos.  Esto quiere decir que leer en contexto significa dotarse de un buen diccionario especializado y también, tener referentes de los procesos que implican cambios y paradigmas en la indagación.

 

Estos últimos aspectos son muy relevantes porque, así como nuestros autores predilectos tuvieron fuentes de inspiración, nosotros también necesitamos esas fuentes de inspiración, e inclusive se podría pensar y aceptar que un investigador principiante y hasta un investigador Senior, imite en su estilo, a su fuente de inspiración.

 

Con alguna frecuencia, los profesores de investigación sugerimos dos tipos de lectura, a saber: la lectura analítica y la lectura crítica.

 

La lectura analítica consiste en una inspección del texto con algún rigor: el título, los subtítulos, índices, una primera lectura atenta a la introducción en donde el lector podrá tener una idea de los propósitos de trabajo que tiene o tuvo el autor. Esta modalidad de lectura pone al lector en contacto con la estructura del texto que puede ser también la estructura del proyecto de investigación del autor. Asimismo, el lector puede identificar cual es el problema o asunto del que se ocupa el autor y, de alguna manera, durante todo el proceso de la lectura, descifrar el universo epistemológico y el enfoque metodológico con que trabaja el autor. En este sentido, se puede considerar la lectura como un ejercicio de comprensión y diálogo.

 

En lo que tiene que ver con la lectura crítica, se parte de que toda interpretación ha de estar precedida de la comprensión. Para este propósito, el acuerdo categorial, las descripciones argumentativas, las relaciones entre categorías y argumentos y los contextos ayudan a que el análisis con algún componente crítico tenga validez.  No sería posible ejercer una crítica seria, si no se atiende a este proceso anterior. Se dice que el lector debe ser capaz de decir con alguna certeza lo que comprende de un texto antes de emitir un juicio sobre el mismo.

Criticar no es solo disentir, coincidir con un argumento que se lee es también un juicio importante. De todos modos, como se ha dicho reiteradamente, estar o no estar de acuerdo con un autor, pasa por esa comprensión.

 

Finalmente, es muy importante, tanto para quien lee como para quien escribe, comprender la diferencia entre conocimiento y opinión. El conocimiento está soportado en la exploración, la observación rigurosa, la comparación, la medición, si se quiere; el argumento, las categorías y los métodos. La opinión o doxa, como la llamaría Platón, en la mayoría de los casos, es producto de percepciones subjetivas, de puntos de vista; de lecturas sesgadas e inclusive, de posturas ideológicas y/o políticas.

 

Este último, es uno de los grandes obstáculos epistemológicos de los que habla Bachelard y, por tanto, habría que evitar caer en estas prácticas para no desvirtuar el trabajo investigativo.

 

Estas reflexiones se constituyen en consejos o pistas sobre las cuales se podría pensar una “artesanía intelectual” para la formación de investigadores en los Posgrados de la Universidad Pedagógica.

 

Referentes Bibliográficos

Adler, J. Mortimer, Doren, Charles Van (2001). Como leer un libro. Una guía clásica para mejorar la lectura.  Ed. Debate, Madrid.

Bachelard, Gastón. (2000). La formación del espíritu científico.  Ed. Siglo XXI. Buenos Aires.

Mills, Charles. Wrigth (1999). La imaginación sociológica. Editor digital.

En: https://redmovimientos.mx/wp-content/uploads/2020/07/La-Imaginaci%C3%B3n-Sociologica-Mills.pdf



[1] Profesor Maestría en Educación. Departamento de Posgrados. Doctor en Educación.

[2] Por comunidad académica se entiende las asociaciones científicas que se organizan alrededor de una disciplina, un objeto y un campo de estudio

Editorial 13

                                                                       Editorial

 

En este número de 13 del Blog, a propósito del espacio “Leer y escribir”, el profesor Oscar Arbeláez nos habla - desde su experiencia- sobre los momentos por los que ha de pasarse cuando se realiza una investigación. Igualmente, hace un llamado de atención sobre el rigor epistemológico que es posible alcanzar, si quien investiga, realiza un proceso de lectura que empieza por la exploración de varios textos; lo que implica tomar notas y estar atento a esas voces, pues desde ellas es posible construir categorías. Luego, insiste en la ubicación histórica de los textos y sus autores, pues ello favorece la comprensión de lo que allí expresado.

 

Plantea la importancia de la lectura analítica y crítica. Finalmente, da algunas pistas o consejos a seguir cuando se hace investigación. Se trata de un buen texto para que nuestros estudiantes y profesores dialoguen, sobre lo que implica leer para investigar.

 

Enseguida se presenta la Reseña de la primera carta de Paulo Freire correspondiente al libro “Cartas a quien pretende enseñar”. En dicha reseña, la estudiante Silvia Rocío Guerrero muestra a partir de su lectura, el análisis de uno de los textos emblemáticos de Freire, desglosando de manera maravillosa esa primera carta, invitando a retomar lecturas que ponen en entredicho la lectura misma.

 

Posteriormente, se expone nuestro avance de investigación; éste corre por cuenta de la estudiante de Maestría en Educación Yenni Marcela Patarroyo, quien presenta los sentidos de la educación en relación con los seres humanos. Plantea preguntas y análisis a partir de la lectura de textos de Kant y Marx asociados al informe sobre un “niño salvaje”, triangulación que plantea nuevas preguntas y pone en entredicho la educación humana. Disfruten como nosotros, estos textos, que deseamos hagan parte de las lecturas de los espacios académicos.

lunes, 9 de agosto de 2021

Condiciones de publicación 11

Condiciones de los escritos para las distintas secciones


1. Sección de avances de investigación. 
Avances referidos a aspectos teóricos, metodológicos, autor de interés, tema de interés. (No se reciben artículos de investigaciones concluidas por cuanto no tiene el lugar de una revista indexada que si los requiere en su dimensión). 
Aspectos formales: Autor único, condiciones del ensayo: desarrollo de la tesis y bibliografía. 4 cuartillas. Times new roman 12. Espacio sencillo.

2. Sección de ensayo, artículos de reflexión (producto de seminarios temáticos). 
El escrito enviado debe referir el seminario en el marco en el cual se produce. 
Aspectos formales: Autor único, condiciones del ensayo: desarrollo de la tesis y bibliografía. 4 cuartillas. 4 cuartillas. Times new roman 12. Espacio sencillo.

3. Sección de reseñas de libros leídos en la Maestría. Aspectos formales: Escrito-Reseña que dé cuenta de alguna de las lecturas realizadas en el marco de la Maestría. 
Aspectos formales: Autor único y bibliografía. 2 cuartillas. Times new roman 12. Espacio sencillo.

4. Sección de memorias de eventos en los que se haya participado (poster, taller, resumen de ponencia, panel). 
Aspectos formales: Resumen. 2 cuartillas. Times New Roman 12. Espacio sencillo. Se debe incluir datos del evento en mención. Y su formato será en WORD.

El correo institucional en donde se recibirán las contribuciones para el blog es el siguiente: 

cuadernoseesmae@pedagogica.edu.co

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Reseña 11

 

Reseña

 

Sujeto y sentido: consideraciones sobre la vinculación con el conocimiento que se construye.

Néstor Fabian Corredor Medina [1]

 

“De ahí que elijamos a la conciencia como premisa desde donde pensar y conocer, porque permite ubicamos en el momento que se abre a múltiples opciones de apropiación e intervención. Y esa conciencia es la conciencia histórica”.  H. Zemelman.

 

El texto que acá se expone a forma de reseña, tiene como intención dar cuenta del capítulo denominado “Sujeto y sentido: consideraciones para la vinculación con el conocimiento que se construye” trabajo realizado por Hugo Zemelman (2005) en el libro Voluntad de Conocer en el sujeto y su pensamiento en el paradigma crítico. Lejos de pretender un resumen esquemático de los postulados de Zemelman, es interés examinar críticamente su reflexión, guardando el orden metodológico sobre el que el autor desarrolla la exposición a lo largo del capítulo.

En ese sentido, la arquitectura escritural de la reseña estará determinada por dos momentos, en principio se abordarán los postulados de Zemelman (2005) desde una perspectiva crítica y reflexiva, posibilitando de esta manera un dialogo fluido y claro con sus postulados. En un segundo momento, a forma de conclusión, partiendo del reconocimiento de la trascendencia de las reflexiones de Zemelman para el ejercicio investigativo personal (Elaboración de tesis de grado), se establecerán los vínculos, conexiones o aportes que se consideren pertinentes o importantes.

En principio, es necesario establecer el núcleo o eje central sobre el que Zemelman (2005) ubica su reflexión, dado que el capítulo en toda su dimensión estará determinado por dicho lugar analítico. Así las cosas, de entrada, se establece una suerte de crítica a la racionalidad científica hegemónica que da sentido o valida lo que es considerado como conocimiento o saber científico, es decir que se apuntala una reflexión que desborda o pretende ampliar los límites que el método asigna al sujeto, es decir, que el sujeto se desdoble más allá de ser un poseedor y verificador del código de validez que el método científico asigna a uno u otro ejercicio de construcción de conocimiento.

De esta manera, hay en tensión dos posibilidades sobre el sujeto y su papel como constructor de conocimiento. Por un lado, está la relación determinada por la inserción del sujeto en los marcos propios de la analítica adaptada y asumida como válida para la construcción de conocimientos (Método científico), y de otra parte, Zemelman postula una visión que moviliza al sujeto de su lugar de interprete de la realidad bajo las herramientas analíticas y teóricas “hegemónicas”, y lo postula como un agente que puede y debería modificar su relación epistemológica respecto de sus objetos de estudio, es decir, involucrarse como lugar analítico y lugar analizado en la reflexión sobre la realidad.

Así las cosas, pareciera que la demanda por el sujeto como dinamizador indispensable en los procesos de construcción de conocimiento, fuese una particularización de lo que el mismo Zemelman (2000) llamaría como pensar epistémico en una de sus reflexiones contenidas en el texto “Pensar teórico y pensar epistémico, los retos de las ciencias sociales latinoamericanas”. Pues el fondo de la discusión tiene como objeto señalar la posición del sujeto en relación con la realidad de la que se ocupa como investigador (Zemelman, pensar teórico y pensar epistémico: Los retos de las ciencias sociales latinoaméricanas., 2000)

De allí, que el ejercicio del pensamiento epistemológico diste de considerarse como una simple oposición al pensamiento y ejercicio científico “tradicional en las ciencias sociales”, y se proponga como una postura más amplia sobre el lugar del sujeto en relación con la realidad en la que se desenvuelve. En ese sentido, desde una perspectiva crítica de la realidad constituida Zemelman (2005) adopta tres criterios de cara al sujeto y su acción como investigador, a saber: I. La realidad está indeterminada y es el sujeto su agente de transformación II. La investigación en ciencias sociales no se puede reducir a la explicación de fenómenos. III. El sujeto se potencia en su práctica, así como potencia la realidad que investiga.

Así, la tesis fundamental de Zemelman (2005) se estructura en arreglo a la relación que debería configurarse entre la triada sujeto-conocimiento-realidad. Y es a partir de la concepción de la realidad no como objeto de conocimiento, sino como lugar y contexto en el que produce el saber y que al mismo tiempo se modifica la realidad, donde debería emerger una forma novedosa de pensamiento epistemológico y político por parte del sujeto. Apunta el autor: “en este sentido, lo más importante es organizar el conocimiento desde ciertos desafíos del sujeto como pueden ser el reconocimiento de sus espacios de posibilidad.” (Zemelman, 2005, Pág. 85).

En ese sentido se incorpora la historicidad propia de los fenómenos o hechos sociales como una máxima política y científica necesaria, en clave de posibilitar una visión crítica sobre el rol del sujeto investigador, pero también de los corpus teórico-metodológicos y analíticos que validan el saber, es decir que la cuestión crítica del postulado de Zemelman (2015) apunta al cuestionamiento profundo sobre la validez y posible condición de universalidad del conocimiento que se configura con arreglo a disposiciones metodológicas que elaboran discursos obre la realidad, pero que se sustentan en forma mayoritaria en conceptos previos que muchas veces no corresponden al momento histórico particular que se aborda.

De tal manera que Zemelman (2005) señala dos criterios desde los cuales elaborar una propuesta que se yuxtaponga a la construcción de conocimiento en la acepción que acá se ha denominado perspectiva “hegemónica”, la cual asigna determinados roles y formas de operar al sujeto que en su marco de condiciones se desarrolla como investigador sobre la realidad. Dichos criterios son: I. La incorporación del sujeto. II. Cómo se expresa la complejidad respecto la incorporación del sujeto.

De esta forma, el primer elemento que se propone para transgredir la relación sujeto-conocimiento, suscrita a la matriz hegemónica, es el pensamiento epistémico, es decir, permitir que el sujeto desborde los corpus categoriales predeterminados, pues solamente la inserción del pensamiento propio en la realidad podrá multiplicar sus posibilidades analíticas. En forma particular señala Zemelman (2005) la necesidad de racionalizar la posición del sujeto frente a lo que se quiere conocer, es decir, la configuración y puesta en práctica del pensamiento epistémico antes del pensamiento racional categorial. (Pág. 86)

Así las cosas, lo que se persigue es el posicionamiento crítico del sujeto frente a lo que podría denominarse, su objeto de intereses y análisis”. Esto en virtud de dos elementos; por un lado, una lectura que desborde los marcos explicativos previos (que muchas veces omiten lo particular de la realidad). Y de otro lado, la posibilidad del sujeto de ampliar o potenciar su lectura subjetiva de la realidad, es decir, desbordar lo que científica y socialmente se ha validado como cierto. Esta última acepción resulta bastamente interesante, en tanto vincula o posibilita la con creación de la necesaria relación entre saber/conocimiento y política.

Sobre lo enunciado señala Zemelman (2005):

     Lo que está en juego es la capacidad de plantearse un problema, practicar un razonamiento que no         quede atrapado en los conocimientos ya codificados; ser críticas de aquello que nos sostiene                 teóricamente, o sea, ser capaces de distanciarnos de los conceptos que manejamos, así como también      de la realidad observada. (Pág. 89)

Se coligue que Zemelman no solo propone una transformación radical en las prácticas del sujeto frente a la realidad que lo determina, a esto agrega la necesidad de cuestionar, desbordar y modificar los marcos conceptuales con los cuales se observa y explica la realidad. Pues como ya se había mencionado, la variable historicidad debería posibilitar la lectura de la realidad como algo absolutamente cambiante, que demanda la necesidad de elaboraciones y matrices teórico-explicativas predefinidas por el investigador, dada la imposibilidad de comprender la realidad con fenómenos que no identifiquen las características propias del momento en que el sujeto se aproxima a la realidad.

Finalmente, el autor establece como necesario considerar algunos elementos que deberían ser tenidos en relación con la concreción del pensamiento epistémico en la relación sujeto-conocimiento. A saber, Modificar la externalidad del objeto, asumiendo que este es susceptible de ser asimilado y comprendido desde diferentes y diversas lecturas; Involucrar y diversificar el entramado analítico y teórico que posibilita examinar o aproximarse a determinado fenómeno social; Permitir desde la articulación categorial  la lectura compleja, amplia y completa del fenómeno, posibilitando de esta forma un horizonte de sentido que le permita al sujeto una comprensión histórica del hecho o fenómeno del que se ocupa.

Para concluir, la institución universidad, tal como está diseñada en su estructura pedagógica y curricular ha generado manuales o fórmulas mágicas sobre las que se cree, se elabora o se construye conocimiento sobre eso que se denomina “realidad”. Sin embargo, cuando los diferentes momentos del proceso investigativo reclaman astucia del investigador, este por lo general acude como forma de solucionarlo, a un grupo o entrando categorial que le permita comprender o por lo menos dilucidar lo que está intentado observar. Se discute acá, desde la experiencia personal o investigativa y desde los aportes de Zemelman (2005) la necesidad de escuchar, ver y atender el objeto de atención investigativa.

Sobre lo enunciado, se mencionarán tres aspectos que se podrían considerar como relevantes, de acuerdo con los planteamientos realizados por Zemelman y la experiencia investigativa que se viene desarrollando en el marco de la elaboración del proyecto de tesis. El primer elemento tiene que ver con la necesidad de cuestionar la concepción de lo “valido”, es decir, que resulta imperativo asumir que no todo cuerpo categorial o metodológico validado en una universidad de centro de pensamiento resulta útil o trascendente en determinados contextos de producción del saber ( El barrio, al escuela, la organización social, entre otros), por lo cual es necesario permitir que la realidad ofrezca algunas luces sobre el método y los conceptos que se podrían emplear para ser analizados.

Por supuesto, lo que acá se argumenta nada tiene que ver con algunas posiciones ligeras desde las cuales se establece que la realidad no puede ser explicada y que todas las categorías, conceptos y cuerpos analíticos y teóricos son insuficientes. ¡No! Lo que se intenta señalar tiene que ver con esa recomendación metodológica que propondría Orlando Fals Borda (2015) en relación con la necesidad de permitir que eso que vagamente se denomina “objeto de estudio”, se exprese en el marco de la relación entre sujetos investigadores y sujetos participantes, es decir, ampliar y vincular el corpus analítico del investigador en función de las condiciones que la realidad planeta de manera constante y circunstancial.

Finalmente, es imperativo mencionar la necesidad que, en mi trabajo de tesis, -el cual gravita en torno a la Reconstrucción Colectiva de la Historia, como modalidad de investigación en educación popular- demanda la formación o ampliación de la subjetividad del sujeto investigador, así mismo como de los sujetos participantes. Es por ello por lo que reconocer la necesaria modificación del rol del investigador en la producción de conocimiento, tal como lo propone Zemelman (2005) no debe ser considerado solamente como una transformación metodológica y epistemológica, sino que debería posibilita la inserción de la concepción de la acción política como parte sustancial y necesaria en cualquier proceso de investigación sobre la realidad.

 Trabajos citados

 Fals Borda, O. (2015). Una sociología sentipensante para América Latina. México: Siglo XXI Editores.

García, N. (2007). La pedagogía de proyectos en la escuela: una aproximación a sus discursos en el área de lenguaje. Enunciación, 79-94.

Zemelman, H. (2000). pensar teórico y pensar epistémico: Los retos de las ciencias sociales latinoaméricanas. Instituto de pensamiento cultural en América., 1 - 17.

Zemelman, H. (2005). Voluntad de conocer, el sujeto y su pensamiento en el paradigma crítico. Barcelona.: Anthropos.

 



[1] Estudiante Maestría en Educación. Reflexiones surgidas del seminario Enfoques epistémicos, teóricos y metodológicos en las ciencias sociales en relación con la información y los datos.