domingo, 11 de diciembre de 2022

Condiciones de publicación 15

  Condiciones de publicación


1. Sección de avances de investigación. 
Avances referidos a los aspectos teóricos, metodológicos, autor de interés, tema de interés. (No se reciben artículos de investigaciones concluidas por cuanto no tiene el lugar de una revista indexada que si los requiere en su dimensión). 
Aspectos formales: Autor único, condiciones del ensayo: desarrollo de la tesis y bibliografía. 4 cuartillas. Times new roman 12. Espacio sencillo.

2. Sección de ensayo, artículos de reflexión (producto de seminarios temáticos). 
El escrito enviado debe referir el seminario en el marco en el cual se produce. 
Aspectos formales: Autor único, condiciones del ensayo: desarrollo de la tesis y bibliografía. 4 cuartillas. 4 cuartillas. Times new roman 12. Espacio sencillo.

3. Sección de reseñas de libros leídos en la Maestría. Aspectos formales: Escrito-Reseña que dé cuenta de alguna de las lecturas realizadas en el marco de la Maestría. 
Aspectos formales: Autor único y bibliografía. 2 cuartillas. Times new roman 12. Espacio sencillo.

4. Sección de memorias de eventos en los que se haya participado (poster, taller, resumen de ponencia, panel). 
Aspectos formales: Resumen. 2 cuartillas. Times New Roman 12. Espacio sencillo. Se debe incluir datos del evento en mención. Y su formato será en WORD.

El correo institucional en donde se recibirán las contribuciones para el blog es el siguiente: 

cuadernoseesmae@pedagogica.edu.co

Memoria de eventos académicos 15

 Memorias, eventos académicos

Se avala la movilidad internacional del profesor José Emilio Díaz para participar como moderador en el: Workshop sobre tópicos fundamentales de la investigación que desarrolla el Grupo de Estudio y Pesquisa de políticas públicas y accountability en América Latina -GEPPAyA, y el II Seminario Internacional de Políticas Públicas en evaluación y accountability en América Latina, que tendrá lugar en la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, Chile entre el 13 junio y el 17 de junio del 2022.


Reseña 15

 

Reseña

De Huellas, Bardas y Veredas, Elsie Rockell.

Néstor Fabián Corredor Medina


Esta reseña tiene la intención de dar cuenta de la estructura general de la etnografía educativa denominada De Huellas, Bardas y Veredas (En adelante DHBV) desarrollada por la investigadora Elsie Rockwell  (1995) publicada en México durante la década de 1980. Para este propósito, se establece una suerte de estructura textual que permita una exposición en forma esquemática, sencilla y precisa. La primera parte abordará las características contextuales en las que se desarrolla la investigación; en un segundo momento, se referirán los postulados teóricos y metodológicos que dieron sentido al desarrollo de esta; en la tercera parte, se expondrá el corpus analítico desarrollado por Rockwell. A manera de cierre se establecerán algunos -posibles- vínculos entre los postulados desarrollados en la investigación en cuestión y el ejercicio investigativo propio en el marco de la maestría.

De entrada, es necesario precisar dos elementos que hacen parte estructural de la etnografía en educación que acá se aborda: por un lado, es imperativo mencionar que esta investigación se encuentra publicada en el libro denominado La escuela cotidiana publicado en 1995, por el Fondo de Cultura Económica de México. En éste, Elsie Rockwell funge como coordinadora, y es acompañada por las autoras Citlalli Aguilar; Antonia Candela; Verónica Edwards; Ruth Mercado y Etelvina Sandoval. Quienes, a su vez, se ocupan de investigar en perspectiva etnográfica algunas expresiones cotidianas de la escuela. (Rockwell, 1995).

De otro parte, se debe mencionar que el libro en su totalidad tiene como propósito aproximarse a las “perspectivas que padres, estudiantes y docentes tienen sobre la cotidianidad de la escuela” (Pág.7). De allí que el espíritu del texto se inscriba en una dimensión analítica sobre la experiencia inmediata que los sujetos vivencian en la escuela primaria en México. Así mismo es necesario señalar que las investigaciones que dan origen al libro se desarrollan entre 1982 y 1984 en escuelas públicas rurales ubicadas en lugares vecinos a ciudad de México, pero que, por motivos éticos y políticos propios de la investigación, las autoras determinan no geo-referenciar en forma precisa.

Partiendo de lo mencionado, el capítulo producto de la investigación que desarrolla Rockwell, asigna capital importancia a resaltar la heterogeneidad de experiencias que viven maestros y estudiantes en la escuela primaria mexicana (Rockwell, 1995) mirada alternativa a las explicaciones estructurales que catalogaron la escuela como un lugar de eminente reproducción social. En ese sentido, se propone como objetivo “comprender a la escuela en sí misma, no desde los documentos, normatividad institucional o desde lo que se espera que sea, sino entenderla a partir del análisis de su expresión concreta y cotidiana” (Pág. 15). Es decir, identificar el “eslabón” que media entre el programa oficial y la experiencia escolar cotidiana 

Ahora bien, señalados los elementos generales que dan sentido a DHBV como investigación etnográfica en educación, es imperativo reconocer la entrada teórica que propone Rockwell como estructura vertebral para el desarrollo de su investigación. Lejos de pretender una visión general o estructural sobre la escuela rural en México, la autora ubica como punto de partida y de reflexión una dimensión de la misma que carecía de análisis -por lo menos en el momento en que se efectuó la investigación- teórica. Por esta razón, lo cotidiano se propone como esquema teórico que permita explicar muchos de los fenómenos sociales que se producen en la escuela pero que no son expuestos con suficiencia o que son desestimados de la investigación sobre educación y política educativa.

En tal dirección, Rockwell recurre a los planteos teóricos de los sociólogos Peter Berger y Thomas Luckmann (1987) quienes en el trabajo La construcción social de la realidad, proponen una reflexión a propósito de la trascendencia de la dimensión cotidiana de la vida en sociedad y el conocimiento empírico para la construcción de conocimiento en ciencias sociales. Sobre lo enunciado anotarían Berger y Luckmann (1987):

Dado que nuestro propósito en esta obra es un análisis sociológico  de la vida cotidiana, más exactamente, del conocimiento que orienta la conducta en la vida cotidiana, y puesto que sólo tangencialmente nos interesa cómo puede presentarse esta realidad en diversas perspectivas teóricas a los intelectuales, debemos empezar por clarificar esa realidad tal como se ofrece al sentido común de quienes componen ordinariamente la sociedad. (Peter Berger, Thomas Luckmann, 1978, pág. 34)

Así, la investigación en las escuelas mexicanas desarrollada por Rockwell (1995) obedece a los planteamientos teóricos mencionados. La potencia de la investigación se asigna al reconocimiento de la perspectiva de los sujetos que allí intervienen, para el caso particular, el reconocimiento de las subjetividades de padres de familia, docentes y estudiantes que están involucrados en los procesos escolares.  

Como parte del entramado teórico que se emplea en DHBV, Rockwell toma la concepción de vida cotidiana propuesta por Ágnes Heller (1977) en virtud de la pertinencia de lectura particular sobre la experiencia de los estudiantes de las escuelas primarias abordadas en su investigación. La autora ubica en el horizonte, la necesidad de consolidar perspectivas surgidas de la experiencia inmediata para la comprensión institucional, política y general del universo escolar.  Pues como anotaría Heller la importancia de este tipo de análisis estriba en “examinar la vida cotidiana no desde el punto de vista de los rasgos comunes, sino desde la relativa continuidad” (Heller, 1977, pág. 20).

En el plano metodológico de esta investigación etnográfica, en virtud de su naturaleza cualitativa, se parte de la observación, el dialogo y el reconocimiento en primera persona de diferentes dimensiones de lo que se ha denominado la cotidianidad en la escuela, pues una de las preocupaciones constantes en la autora, está relacionada con la precaria e inexacta lectura que se tiene de la realidad escolar. Por esta razón su nicho práctico-metodológico se ubica entre las disposiciones normativas que emergen desde la estructura institucional-administrativa, direccionadas hacia la escuela y las pretensiones o exposiciones sobre el deber ser, que se asumen sobre la misma institución. Es decir, en el entramado escolar, Rockell señala la importancia metodológica de posicionarse en el punto en el que coinciden el grueso de las disposiciones institucionales; el sujeto que vivencia dichas experiencias y las implicaciones que el conjunto de disposiciones institucionales (currículo y normas) generan en su paso por la escuela en particular y su tránsito por la vida en general.

Bajo las condiciones enunciadas, y reconociendo la complejidad absoluta que supone aproximarse en forma analítica a la experiencia cotidiana de la escuela, se proponen cinco dimensiones particulares que permiten una mirada global sobre la experiencia escolar, vista desde los sujetos que se involucran en ella, a saber: I. La estructura de la experiencia escolar II. La definición escolar del trabajo docente III. La presentación del conocimiento escolar IV. La definición escolar de aprendizaje V. La transmisión de concepciones del mundo.  A su vez, cada una de estas dimensiones presenta una organización que posibilita la observación de caracteres mas singulares en el análisis realizado.

Los tiempos escolares, las formas de participación de los estudiantes, los mecanismos en los que los educandos organizan y comparten los contenidos curriculares entre sus pares, además de las implicaciones que tiene la escuela en la vida regular de los estudiantes, son algunos de los temas por lo que transita la investigadora en la primera dimensión. Se advierte en forma precisa, cómo la escuela, lejos de reducirse al espacio físico y simbólico de clase, se expresa en la definición y organización que los sujetos estudiantes construyen para todos los niveles de su vida en sociedad, referenciando la incidencia del proceso formativo escolar en ámbitos como la vida laboral y familiar. 

La segunda dimensión, está estrechamente vinculada al quehacer del docente en la escuela, es decir, lo que podría señalarse como su trabajo cotidiano, un elemento sustancial tiene que ver con lo mutable y circunstancial que resulta esta categorización. Sin embargo, la investigación da cuenta de tres tendencias muy importantes para esta dimensión; el trabajo del docente es sumamente amplio y desborda con facilidad la actividad académica y pedagógica; cada escuela aun cuando se orienta con los mismos textos escolares tiene un sinfín de formas o mecanismos de enseñanza (particularidad docente); finalmente, la escuela es también un escenario de aprendizaje político, pedagógico y didáctico para los docentes recién ingresados.

Los discursos y prácticas escolares cotidianas en relación con lo que se concibe como conocimiento, se postula en la tercera dimensión, en esta se valora la figura del conocimiento y la relevancia o vigencia que este pueda tener para los entornos extra-escolares. Así, esta dimensión abre la posibilidad para advertir dos elementos sumamente trascendentales para la escuela primaria en México -quizá en Colombia también- que regularmente pasan desapercibidos. De un parte, se expresa la tensión que existe entre los contenidos curriculares propios de los libros que se posicionan como la única forma de construir o ejercitar un saber, cuestión que reduce la capacidad inventiva y creativa del estudiante, además que hace del maestro un transmisor estéril de conocimientos. De otro lado, se expone la distancia que existe entre lo que se considera conocimiento escolar y conocimiento cotidiano, dando un lugar poco importante o simplemente utilitarista al saber de los estudiantes, impidiendo así la reflexión estructurada sobre el medio social en que habitan y el saber científico, pues “esta tendencia escolar comunica a los alumnos una diferenciación clara entre lo que conocen de su mundo y lo que en la escuela se presenta como conocimiento valido” (Rockwell, 1995, pág. 36).

En la cuarta dimensión analizada, se ubican a los mecanismos de aprendizaje, los rituales escolares, el uso del lenguaje y el razonamiento implícito como centro de la exposición. Desde estos cuatro lugares, Rockwell llama la atención sobre tres aspectos  trasversales  que considera sustanciales; a saber, la escuela no solamente proporciona contenidos curriculares específicos,  además forma en las maneras o métodos en los que se “debe” aprender; los estudiantes  desarrollan ejercicios de aprendizaje anclados a prácticas didácticas que muchas veces son asimiladas como un trabajo no académico, por lo que el conocimiento escolar regularmente carece de aplicación contextual (Pág.42); debido a la preponderancia de los currículos esquemáticos y alejados de experiencia circunstancial, los estudiantes desarrollan concepciones mecanicistas sobre lo que supone es “estudiar” o adquirir conocimientos. Cierra la autora señalando que el razonamiento de los estudiantes sobre cómo aprender resulta disímil al de los docentes; sin embargo, interactúan constantemente en forma tangencial.

La quinta dimensión cotidiana de la que se ocupa el trabajo en cuestión, está relacionada con la transmisión de concepciones sobre el mundo, es decir, se advierte que en virtud del momento histórico en el que se escribe la escuela, se configuran resistencias, tensiones o reproducciones implícitas que dan cuenta de la sociedad en su conjunto, un ejemplo sintomático de esto, se encuentra en el trato diferenciado que se da a hombres y mujeres (práctica patriarcal). Del mismo modo, la forma en que los maestros plantean y exponen las deficiencias o contradicciones que se generan entre las disposiciones administrativas institucionales y las características culturales-contextuales propias de los estudiantes.
En clave de la consideración anterior, la autora señala que, en la escuela, desde procesos que no son necesariamente explícitos o curriculares, se posibilita que los valores propios de una comunidad circulen en la singularidad escolar, perfilando de esta forma las aptitudes, saberes o comportamientos (generalmente apego a la norma o la autoridad) que se esperan del educando en su vida cotidiana extra-escolar. 

Por último, sobre la concepción política del mundo que circula en la escuela primaria, se advierte que está determinada por el sujeto particular que lidera el proceso de enseñanza, y que en ese sentido resulta imposible establecer con precisión si una ideología particular se reproduce en forma hegemónica.
A modo de conclusión, Elsie Rockwell postula su análisis como un insumo potente para la comprensión y transformación de la escuela primaria en particular y de la educación pública en general. Al respecto esgrime dos argumentos sustanciales: I. La investigación de la cotidianidad en la escuela primaria mexicana permite inferir que esta institución está lejos de reducirse a la reproducción mecánica de las estructuras sociales y culturales en que se inscribe, por lo tanto, es necesario identificar su singularidad con pretensión de darle sentido histórico, político y cultural a todos los fenómenos que allí suceden. II. Es imperativo reconocer que la escuela se trasforma constante y sistemáticamente, por lo tanto, su diseño y arquitectura (en todos los niveles) no pueden pertenecer exclusivamente a tecnócratas educativos, este apreciación demanda que los planes, proyectos y propuestas de modificación y transformación, estén sustentados en las voces de los sujetos que intervienen diariamente en ella. En sus palabras “para comprender el sentido de las transformaciones actuales y potenciales que se dan en las escuelas primarias del país, es imprescindible profundizar en el análisis de la cotidianidad escolar” (Pág.57).
Finalmente, de cara a los vínculos que pudieran existir entre DHBV y el ejercicio de investigación en curso, en el marco de la maestría, quisiera señalar que mi proyecto se inscribe en el universo de la educación popular y específicamente busca avanzar sobre la dimensión espacial de la metodología de investigación denominada Reconstrucción Colectiva de la Historia (Lola Cendales, Alfonso Torres., 1998). De allí, que, en virtud de las características mismas de la RCH, la experiencia de Rockwell (1995), permitió identificar que las entradas metodológicas y teóricas que dan lugar central a lo cotidiano resultan en un importante insumo para la reflexión académica, teórica y política que se pretende en el derrotero de investigación sobre los procesos políticos, sociales y populares en los que participo.

Bibliografía
Heller, Á. (1977). Sociología de la vida cotidiana. Barcelona : Editorial Península.
Lola Cendales, Alfonso Torres. (1998). Los otros también cuentan. Bogotá: Editorial Dimensión Educativa.
Peter Berger, Thomas Luckmann. (1978). La construcción social de la Realidad. Buenos Aires: Amorrortu Editores
Rockwell, E. (1995). La escuela Cotidiana. México: Fondo de Cultura Económica


Leer y escribir 15

 Leer y escribir


Leer y escribir en el posgrado, un reto para el trabajo de grado

Adriana Lucero Jiménez *


“Los libros son pan y libertad, el veneno dulce del conocimiento, 

la alegría temblorosa de las emociones, esperanza donde no la hay”

ALMUDENA GRANDES


La Especialización en Pedagogía en sus dos modalidades presencial y a distancia tiene organizado el programa de tal manera que los estudiantes profesionales que ingresan, logren un trabajo final que otorga el título de Especialista. Para ello, se deben cumplir los requisitos de un ejercicio de investigación, esto bajo unas calidades escriturales y de reflexión crítica constructiva frente a los diferentes escenarios en los cuales se presenta el ejercicio profesional del docente. Se busca apuntar a la reflexión y análisis de la práctica y los múltiples contextos educativos, con miras a pensarse los problemas del aula, transformar las prácticas pedagógicas y educativas. Se pretende un desplazamiento epistemológico y la comprensión de nuevos referentes teóricos, metodológicos y axiológicos.

A la Especialización no solo llegan estudiantes del campo de formación de la docencia; por el contrario, el mas alto número corresponde a otras áreas del conocimiento, lo cual permite tener otras miradas y otras compresiones del ejercicio docente. Se busca acercar a los estudiantes a este campo del conocimiento (pedagógico, educativo y didáctico) el cual tiene una amplia gama de temas, rituales, significados y sentidos de la cultura, subculturas, códigos, normas, reglas, valores, interpretaciones jurídicas y muchas aristas que son propias de las relaciones en los diferentes contextos, donde el docente interviene o participa. Este ha sido todo un reto para el grupo de docentes de la Especialización.

En la experiencia desarrollada en ocho años de vinculación con la Especialización, se pueden condensar las inquietudes de los estudiantes profesionales de las diferentes áreas del conocimiento, en las siguientes comprensiones:

• Aprender, apropiar y conocer sobre epistemología de la investigación.

• Surgen tensiones frente a los problemas de conocer la investigación propia de un campo disciplinar.

• Preocupación e interés por brindar una educación de alta calidad en todos los contextos posibles en donde un docente pueda intervenir.

• Reflexionar críticamente sobre las prácticas de profesores buscando una reconstrucción de dicho proceso.

• Interés por cambiar y transformar las prácticas educativas, pedagógicas y didácticas.

• El tema de aprender y comprender metodologías, estrategias, instrumentos y diseños de investigación que son del campo de la educación.

• Se encuentra un interés en la práctica docente, lo cual genera un espacio de reflexión para construir otras miradas de esta práctica.

• La revisión de autores, búsqueda de referentes teóricos, construcción de una ruta metodológica pertinentes al ejercicio de investigación planteado por el estudiante profesional.

• Los estudiantes profesionales de la especialización confrontan, replantean y evalúan la concepción del ejercicio docente.

Por tanto, resulta muy relevante para los estudiantes profesionales aprender a realizar el ejercicio de investigación. Para el programa de la Especialización en Pedagogía de la Universidad Pedagógica Nacional, esta es una de las competencias más importantes para desarrollar o formar en los estudiantes profesionales: docentes estudiantes o profesionales de otras áreas.

En efecto, el ejercicio de investigación recorre el posgrado de primero a segundo semestre, para ser nutrido por los diferentes seminarios, que a la par, el estudiante van cursando. Al final, el proceso investigativo se convierte en un escrito que - en la mayoría de los casos - transversaliza el currículo de la especialización. Allí, se socializan muchas reflexiones critico constructivas sobre el quehacer pedagógico y se pone un marcado interés en las características propias de los saberes disciplinares de cada uno de los estudiantes profesionales.

Es importante que este ejercicio de escritura durante el primer semestre, llegue a:

1. Determinar el interés o tema a investigar

2. Formular una pregunta corta, precisa y contundente que se intentará resolver

3. Identificar la fuente del problema y buscar antecedentes de la investigación

4. Construir y formular unos objetivos claros, precisos y alcanzables

Estos escritos que se desarrollan en el primer semestre ponen en tensión, los pensamientos que van emergiendo en los seminarios y las lecturas que se van entregando a lo largo de los ellos. Retomar esa experiencia de leer y escribir requiere de un proceso: comenzar a precisar las ideas de los autores y que éstas logren entretejer lo subjetivo de la historia de cada estudiante profesional, es decir, sus intereses con las ideas de los autores, plantear las perspectivas desde las cuales producirá el texto para trabajo de grado (artículo, proyecto o sistematización), lograr una apropiación de conocimiento, el cual será el sustento del mismo. Conseguir superar todas estas situaciones, se convierte en un reto de esta nueva experiencia como estudiante, para producir un texto con unas características muy específicas para la Especialización.

Cuando se logra superar ese primer reto frente a la hoja en blanco, el cual resulta ser una experiencia paralizante, tanto física como mentalmente, se comienzan a expresar por escrito los pensamientos. Así, se avanza al siguiente reto, que consiste en entretejer los diferentes autores con lo escrito. Bloom (1981) plantea en el artículo: “Implicaciones de la investigación sobre la ansiedad por escribir para la educación de posgrado”, que cuando los estudiantes enfrentan  el reto de producir un texto que debe tener una profundidad, como en el caso de un ejercicio de investigación, el cual está sujeto a la variable del tiempo, como es el caso de un escrito para cumplir requisitos de grado, una síntesis o resumen con un análisis crítico reflexivo de uno o varios textos leídos, muchos estudiantes profesionales universitarios comienzan con la tarea de buscar y recoger toda la  bibliografía posible que les puede aportar y dicha lectura comienza a ser aplazada.

Cuando el tiempo comienza a ejercer la presión y se convierte en el peor enemigo, sin empezar en muchos casos a plasmar en una hoja por escrito esas ideas o pensamientos que van surgiendo, llega la fecha de entrega, momento en el cual, el tiempo se acabó. Ya no hay espacio ni tiempo para repensar lo escrito y para tomar distancia de este ejercicio y evaluar qué tanto ha avanzado en la construcción de un texto con coherencia, que plantee unas ideas que estén organizadas y sustentadas. 

Para terminar este primer reto, se pasa al momento de la socialización de los trabajos de grado en una sesión con los docentes de la Especialización, en la cual cada estudiante describe su interés, la problemática, los antecedentes consultados, los autores revisados y da conocer el posible cierre o alcance del objetivo general planteado, para luego recibir la retroalimentación de dichos docentes de la Especialización. Ejercicio en el cual se da cuenta de la capacidad que tiene el estudiante para comunicar la idea que está trabajando y donde el docente expresa de manera concreta las comprensiones del mismo. En algunos, casos estas observaciones dan pie a cambiar el rumbo de este ejercicio de escritura o por el contrario, se afianzan los temas planteados, decisiones que el tutor y el estudiante profesional entran a conversar para tomar la dirección de este ejercicio de investigación.

Algunos estudiantes profesionales logran llevar a buen término este primer reto, pero otros deben dedicar su tiempo de “descanso” intersemestral o llamado vacaciones para pulir, dar coherencia y encaminar o reforzar dicho ejercicio de escritura, panorama ideal para lograr presentar un buen avance.

En el segundo semestre, continúan las tutorías y se prepara el ejercicio de sustentación, reto que implica preparar el documento final, el cual es construido y reconstruido, leído y valorado en varios momentos por el docente tutor, a fin de tener un escrito con ideas principales claras, un problema en el cual se exponen las razones del estudio, su necesidad,  importancia e innovación, respondiendo al por qué y para qué de forma concreta, es decir, unos objetivos bien formulados, precisos y concisos de tal forma que el proceso de construcción del escrito se logre.

Reto que se concreta en una sustentación, donde se argumenta el escrito. Las conclusiones darán cuenta, además de los hallazgos, de reflexiones de orden teórico y metodológico y todo lo que hace parte de la entrega del documento de este ejercicio de investigación, como tarea final y así cumplir el reto de un buen trabajo de grado. 

*Profesora de la Especialización en Pedagogía de la Universidad Pedagógica Nacional. correo: aljimenezg@pedagogica.edu.co


Bibliografía

http://publicaciones.anuies.mx/pdfs/revista/Revista74_S1A1ES.pdf- LA VINCULACION DE LA DOCENCIA CON LA INVESTIGACION: UNA TAREA TEORICA Y PRACTICA EN PROCESO DE CONSTRUCCION (EL CASO DE LA UNAM) Ricardo Sánchez Puentes

BLOOM, L. (1981) “Why graduate students can’t write: Implications of research on writing anxiety for graduate education”. Journal of Advanced Composition 2.1 - 2.”


Avances de investigación 15

 

Avances de investigación


¿Comprometidos o distanciados? Un análisis sobre la investigación en educación.

Pilar Londoño Pérez* 

Resumen

Este documento presenta el resultado de una investigación en la que se analizó un conjunto de trabajos de grado sobre el ámbito educativo a la luz de los planteamientos de la teoría sociológica del conocimiento de Norbert Elías, particularmente, de dos términos que condensan su propuesta teórica: compromiso y distanciamiento. Como resultado de este análisis, se esboza una caracterización de dichas investigaciones, identificando su tendencia hacia el compromiso (postura basada en las emociones y la experiencia) o hacia     el distanciamiento (postura basada en la racionalidad) y, en consecuencia, esbozando un panorama sobre el tipo de conocimiento que se produce en el ámbito educativo a partir de las relaciones que se tejen entre quienes investigan y los fenómenos a estudiar.

I. Bajo el nombre de Compromiso y distanciamiento en 1983 el sociólogo alemán Norbert Elías publica un conjunto de ensayos en los que esboza una teoría sobre el desarrollo social del conocimiento. Desde la perspectiva de la sociología figuracional, este autor señala cómo el conocimiento es el producto de las relaciones de interdependencia que se tejen entre los seres humanos con otros seres humanos, consigo mismos y con la naturaleza no humana, y cómo la particularidad de cada conocimiento deriva de la postura desde la cual se configuran las relaciones que lo producen.
Para definir las características de estas relaciones y el tipo de conocimiento que de ellas deriva, Elías propone dos términos que se diferencian, y a su vez, constituyen el tramo en el que oscilan los comportamientos, acciones, pensamientos y actitudes de los seres humanos. Estos son compromiso y distanciamiento. El primero de estos términos hace referencia a las posturas que se basan en un alto grado de emocionalidad, deseos, anhelos e interés personales, configurando una postura que responde a una lógica antropocéntrica en la que el ser humano considera tener alguna injerencia o efecto directo,  respecto a eso otro con lo que se relaciona. Es así como, de esta postura y de las relaciones que permite construir con el mundo, surgen aquellos conocimientos que tienen como base  la percepción, la experiencia o la inmediatez.
De otra parte, el distanciamiento alude a aquellos comportamientos, actitudes, acciones y pensamientos que definen una postura que permite configurar relaciones con  el mundo basadas en la racionalidad, en el conjunto de normas y reglas que exigen un recorrido más largo para construir conocimiento cada vez más adecuado y pertinente. A  diferencia del compromiso, el distanciamiento se aleja de las explicaciones más antropocéntricas o mágico-místicas sobre los fenómenos humanos y de la naturaleza no humana, entendiendo cómo dichos fenómenos no dependen de los deseos o expectativas propias y que, para poder conocer su causa es preciso transitar por caminos diferentes a los que ofrece la experiencia o el sentido común.
Para entender cómo operan estos términos en la construcción de posturas que dan lugar a las relaciones de los seres humanos con el mundo, es preciso mencionar que,  si bien compromiso y distanciamiento pueden considerarse como los límites que definen  el tramo en el que se mueven los comportamientos y actitudes de los seres humanos, no es posible encontrar una sociedad o seres humanos que se asuman desde una postura de absoluto compromiso o distanciamiento. En su lugar, es posible encontrar múltiples combinaciones en las que convergen, en diferentes proporciones, estas dos posturas, lo que señala que el desarrollo del conocimiento no es lineal, sino que este se mueve entre uno y otro límite.
Ahora, para entender de una manera más amplia la teoría del desarrollo social  que Elías propone, es preciso mencionar el conjunto de momentos mediante los que explica el paso de una postura comprometida a una más distanciada: proceso crítico, enlace doble y principio de facilitación progresiva. Grosso modo, el primero de estos momentos alude a las situaciones de peligro que los seres humanos han tenido que enfrentar y a las que responden desde una fuerte carga emocional; el segundo, responde al proceso que deriva de la imposibilidad de los seres humanos de reaccionar a estas situaciones desde otro lugar diferente a la inmediatez y los impulsos, permitiéndose tomar distancia desde la cual observar la situación y actuar desde la racionalidad. El último momento, alude al instante en el que el ser humano logra un control de sus impulsos, se sitúa como observador ante un proceso crítico y actúa en él desde la racionalidad.
A partir de estas comprensiones sobre el desarrollo social del conocimiento, Elías esboza un panorama sobre la producción de conocimientos en el campo de la ciencia, señalando cómo, debido al principio de facilitación progresiva con relación a  fenómenos de la naturaleza no humana, fue posible un mayor grado de distanciamiento en las ciencias naturales, así como la definición de normas y valores que relegaron el compromiso a lugares marginales en el proceso de producción de conocimiento. En contraste, dado que, respecto a los fenómenos sociales a lo largo de la historia, no se logró  la ruptura del enlace doble y, en consecuencia, el principio de facilitación progresiva, en  las ciencias sociales, aún se cuenta con dificultades que permitan comprender los fenómenos y producir conocimiento cada vez más adecuado y pertinente.

II. Con base en los planteamientos que constituyen la teoría del desarrollo social del conocimiento que propone Norbert Elías, fue posible crear un conjunto de cuatro criterios a la luz de los cuales se analizaron 20 trabajos de grado de maestría en educación y, a partir de este ejercicio, caracterizar el tipo de relaciones establecidas entre sus autores y los fenómenos investigados y, en consecuencia, identificar el tipo de conocimiento que de dichas relaciones derivó sobre el ámbito educativo:
a) Identificación con el “fenómeno”: Este criterio permite identificar el grado de cercanía o distancia que quien investiga guarda, en relación con el fenómeno que estudia. Se establece mediante el reconocimiento, implícito o explicito, por parte de quien investiga de los vínculos o afiliaciones que le unen con aquello que busca conocer.
b) Pragmática de la disciplina: Con este criterio se hace referencia al uso que se hace de teorías, conceptos, enfoques, técnicas e instrumentos con el propósito de generar una apariencia de objetividad, rigurosidad o cientificidad en los trabajos de investigación.
c) Autonomía relativa: La autonomía relativa tiene que ver con la exclusión del campo científico y, particularmente, del proceso de producción de conocimiento (en este caso de la investigación) de valores, tensiones, intereses, deseos, expectativas (entre otros aspectos) que son propios de campos o ámbitos diferentes al científico.
d) Gramática de la disciplina: A diferencia de la pragmática de la disciplina, este criterio alude al uso de las estructuras conceptuales y metodológicas, así como del conjunto de reglas constituidas por las diversas disciplinas con el objetivo de comprender y construir conocimiento cada vez más adecuado y pertinente sobre los fenómenos que ocupan a las diferentes investigaciones.
De acuerdo con las anteriores definiciones, es posible identificar que, por sus características, en el plano que configuran estos criterios en el tramo del compromiso, es  posible ubicar los criterios a y b, mientras que, en contraste, en el tramo del distanciamiento se ubican los criterios c y d. Este plano tiende a diversificarse, a  configurar nuevas coordenadas cuando se realizan combinaciones de los cuatro criterios  propuestos. Las siguientes son las posibilidades de combinación entre los criterios con base en los cuales se realizó la lectura de los trabajos de grado correspondientes a las investigaciones en y sobre el ámbito educativo:
Identificación con el fenómeno y pragmática de la disciplina (a y b): En esta combinación se ubican los trabajos de investigación que, de acuerdo con las características que definen cada criterio, evidencian una cercanía de quien investiga con el “fenómeno” a conocer y, de otro, un uso instrumental de los recursos teóricos y metodológicos de una (o varias) disciplina. Del conjunto de trabajos analizados, en esta combinación de criterios se encuentran ubicados la mayoría de ellos.
Estas investigaciones se caracterizan por una cercanía significativa de quien investiga con el “fenómeno” a estudiar o con la comunidad en la que este se presenta, lo que lleva a construir un discurso autorizado por la experiencia, el conocimiento el contexto y sus actores y la cercanía o vivencia de lo que se estudia; es decir, un discurso desde el compromiso. Lo anterior, deriva en propuestas investigativas que apuntan no al conocimiento de un fenómeno, es decir, responder las preguntas ¿Qué es eso? O ¿Qué relación              hay entre fenómenos?, que son las preguntas de la ciencia, sino a responder a intereses, expectativas o necesidades de resolución de problemas.
Esta manera de aproximarse al fenómeno en el que, de antemano, se formulan preguntas  con sus respectivas respuestas, conlleva a identificar otra característica común en estas investigaciones: el uso pragmático de teorías y metodologías. En estos trabajos, las voces más sonoras son las del autor y los actores de la comunidad; estas voces y lo que dicen buscan legitimarse mediante el uso descontextualizado de fragmentos de teorías o de otros textos que las recontextualizan (otros trabajos de grado), generando con ello un respaldo ficticio (este autor dice lo mismo que yo estoy diciendo).
En esa misma línea, y en aras de lograr una aparente rigurosidad y cientificidad, en estos trabajos se evidencia un uso instrumental de enfoques y técnicas de investigación. Bajo la falacia que agrupa determinados enfoques con determinadas técnicas e instrumentos (al cualitativo le corresponden las entrevistas, los grupos focales y al cuantitativo las encuestas y la estadística), se recurre al uso de instrumentos que permitan evidenciar la transparencia de la voz de los actores, así como a la rigurosidad dada por el número y los  gráficos. Esta selección y uso pragmático de teorías y metodologías deriva en elaboraciones que, nuevamente, no responden a la pretensión de conocimiento, a una coherencia con el objeto de estudio y la perspectiva teórica que permite un acercamiento.
Asimismo, es posible identificar como característica de los trabajos que encajan en la combinación de estos criterios, que ellos tienen por norte temáticas o problemas en el lugar de objetos de investigación. Lo anterior, podría asumirse como resultado de la ausencia de perspectivas teóricas y estructuras conceptuales para comprender el ámbito educativo, desde las cuales comprender los fenómenos que en este tienen  lugar. Esto, ha hecho que el ámbito educativo, por un lado, se haya convertido en un lugar  común en el que todos pueden converger y sobre el que todos tienen alguna autoridad para decir cómo son las cosas o cómo deben hacerse y, de otro, que sea la intención la que prime frente a la posibilidad de comprensión.
Pragmática de la disciplina y autonomía relativa (b y c): En la combinación de estos dos criterios pueden ubicarse aquellos trabajos que se caracterizan, por un lado, por evidenciar un grado significativo de distanciamiento por parte del investigador en relación con aquello que investiga y, de otro, porque, inversamente, se hace un uso pragmático de las estructuras conceptuales y de las herramientas metodológicas.
En este conjunto de criterios se ubicaron el resto de los trabajos seleccionados para el análisis. Estos, se distinguieron por evidenciar un grado de distanciamiento respecto al objeto de la investigación, pero, a su vez, por realizar un uso pragmático de teorías y metodologías. Dadas estas características, la similitud que estos trabajos guardan con los primeros es significativa respecto de la manera en la que se desarrolla el ejercicio de investigación. La diferencia principal radica en que el objeto que se sitúa como eje del trabajo no responde a intereses propios, deseos o demás elementos asociados a la emocionalidad de quien investiga. De hecho, cabe mencionar que estos trabajos están enmarcados en asuntos relacionados con las ciencias naturales.
Respecto a las dos últimas combinaciones de criterios identificación con el fenómeno y gramática de la disciplina (a y c) y autonomía relativa y gramática de la disciplina (c y d) no se encontraron trabajo de grado que pudieran ubicarse allí.

III. Dado que los trabajos de investigación sobre el ámbito educativo analizados se ubican en la primera y segunda combinación de criterios, es posible afirmar que dichas elaboraciones tienden, principalmente, hacia el compromiso. Por un lado, es posible identificar propuestas de investigación que tienden a resolver problemas o situaciones de la vida cotidiana de quien investiga o del contexto en el que desarrolla su práctica. Lo que genera ello un tipo de conocimiento basado en intereses concretos, en presiones  e intenciones que limitan estos ejercicios a la construcción de un conocimiento particular sobre un contexto, un grupo de actores de la comunidad educativa y unas situaciones específicas. Esto, sumado a la construcción de apartados teóricos y metodológicos que responden a un pragmatismo establecido por una secuencialidad de pasos, da como resultado el desarrollo de ejercicios de investigación, que se alejan en diferentes grados de generar conocimiento más adecuado y pertinente sobre el ámbito educativo que esté basado en una gramática desde la cual definir un objeto de estudio y una metodología acorde a un saber disciplinar.
Una mirada amplia sobre el panorama que se constituye con esta combinación de criterios permite identificar cómo en el contexto de la academia, se tejen relaciones particulares con dos aspectos: el conocimiento disciplinar y la investigación.
En relación con el primero de estos asuntos, es posible identificar en la construcción de lo que se ha denominado marco teórico una ausencia de una perspectiva disciplinar desde la cual aproximarse al fenómeno que se busca conocer. En lugar de dicha perspectiva, la estructura teórica de estos trabajos se construye en el marco de cuatro posibles escenarios:
• La convergencia de autores que tienen en común algo que decir sobre el tema que quien investiga busca conocer; o la reunión de autores que, aunque pertenezcan al mismo campo disciplinar, tienen elaboraciones diferentes, incluso contradictorias sobre el tema de investigación.
• La construcción teórica a partir de extractos de trabajos de grado posgraduales o de artículos en los que se hace una recontextualización de teorías producidas por un saber disciplinar y que, para dicha construcción, pasan por un nuevo proceso de recontextualización.
• La fundamentación en teorías pedagógicas y/o didácticas
• La fundamentación en documentos de política educativa.

Asimismo, la comprensión de la educación como un saber disciplinar tiende a ubicar en un plano secundario los conocimientos de las ciencias (sociales o de la naturaleza). La  mayoría de los trabajos de investigación analizados consideran al saber pedagógico, didáctico o educativo como fuentes más pertinentes para dar cuenta sobre aquello que se  investiga (qué más pertinente, que estos saberes del ámbito para hablar de él mismo). Esta  elección podría sustentarse en el carácter práctico de los discursos pedagógicos o educativos, los cuales se orientan hacia un saber hacer (práctica pedagógica) o a un saber ser (la experiencia docente). Este carácter práctico proporciona elementos que coadyuvan a la solución de los problemas que quien investiga define como objeto de su ejercicio de  investigación.
Respecto a la investigación, también es posible identificar una relación basada en un pragmatismo que sitúa este proceso como un medio para resolver problemas de la vida escolar y no como un medio para comprender los fenómenos que se desarrollan en la escuela. Este pragmatismo que se adjudica a la investigación podría asociarse a la relación que se construye con este proceso, a partir del cumplimiento de una serie de ítems  contenidos en un formato. Con ello, se crea una comprensión sobre la investigación como un proceso lineal que lleva a un conocimiento en tanto se siga un paso a paso establecido de antemano.
A raíz de este panorama y de la tendencia que devela, queda preguntarse en la investigación en educación, con qué debemos estar comprometidos y con qué distanciados para producir conocimiento cada vez más adecuado y pertinente.

* Magister en educación 2020 UPN.

Referencias

Elías, N. (1969). La sociedad cortesana. México: Fondo de Cultura Económica Elías, N. (1970). Sociología fundamental. Barcelona: Gedisa Editorial
Elías, N. (1983). Compromiso y distanciamiento. Ensayos de sociología del conocimiento. Barcelona: Ediciones Península
Elías, N. (1995). Mi trayectoria intelectual. Barcelona: Ediciones Península Elías, N. (1998). La civilización de los padres y otros ensayos. Bogotá: Editorial Norma
Elías, N. (2008). Sociologia do conhecimento. Socidade e Estado, 23 (3)


Ensayos y artículos de reflexión 15

 Ensayo o artículo de reflexión


El cuerpo de los “otros”

Los harapientos, los expósitos, los gamines y los indeseables

Carold Andrea Hernández Gómez*


                                                        “…Estos seres abandonados formarían una masa social indefensa, por                                                         su curia y miseria, cultivadora y emanadora de gérmenes patógenos                                                         que llevaría a todas partes las más crueles y mortíferas epidemias como                                                         el tifo, la viruela, la peste, la cólera, la tuberculosis etc., prontas a subir y atacar sin misericordia las más altas capas sociales… “

Camero, Gabriel (1910)


Este texto presenta a grandes rasgos las preocupaciones y sospechas que se fueron tejiendo a finales del siglo XIX y principios del siglo XX en la sociedad Santafereña sobre la enfermedad, la higiene, la limpieza, la salud, el desaseo, el hedor, que circulaba por doquier sin ningún control, especialmente sobre los cuerpos putrefactos de aquellas carnes en constante descomposición, laceradas por el frío, el hambre, la miseria y el sudor. En este sentido, la mirada se centró particularmente sobre aquellos focos cargados de descuido y promiscuidades; los pobres, el pueblo, pero, sobre todo, aquellos -indeseables- arrojados a las calles, los chinos o gamines, vagabundos, descalzos y harapientos que pululaban y eran parte del paisaje capitalino. Aquellos que acrecentaban las epidemias, los desechos, el atraso, la barbarie y se convertían así en un peligro social y moral para las élites.

Con lo anterior, se desplegaron una serie de prácticas, instituciones y saberes que instalaron unos mecanismos de intervención para contrarrestar este fenómeno, el cual era una amenaza inminente para la cultura y el progreso de los intelectuales y los “nobles” de la época. A partir de estas situaciones surgen interrogantes como ¿Qué tipo de estrategias y dispositivos circularon para higienizar los cuerpos de los más “pobres”? ¿Cómo se fueron articulando los discursos para intervenir y erradicar los “focos de miseria e infección”? 

La imagen de las calles capitalinas, sus plazas, las iglesias, los parques, fueron escenarios que comenzaron a verse invadidos por una serie de sujetos, que por diversos motivos no tenían un familiar que los acogiera; seres que carecían de un hogar y que luchaban por su sobrevivencia, se nombran los “gamines” los niños abandonados, los huérfanos, los expósitos, los pilluelos, los vagos, los muérganos o los chinos . Esos sujetos proliferaban en las calles, en los conventos, en los hospicios, en los sitios de caridad; su cuerpo estaba impregnado de suciedad y de infecciones, su rostro reflejaba el hambre y sus ojos la profunda miseria e indiferencia de una sociedad beata que, dándose golpes de pecho, cerraba los ojos ante la realidad acusante. Son llamados los niños, niñas y jóvenes del olvido. Ellos se hicieron una constante en distintos sitios, estaban presentes en el tejido y la voz de cada época. Ellos/as aparecen inmersos en un engranaje sociocultural que los nombra y los ubica de forma diferente de acuerdo con las necesidades, vínculos y estrategias de cada periodo histórico. 

Así lo develan los archivos y documentos que muestran un panorama de temor higiénico y malestar proveniente de médicos, higienistas, ingenieros sanitarios, intelectuales, damas de sociedad. Mirada que se posa sobre los cuerpos míseros, con prácticas primitivas que ignoraban los beneficios del agua y la ropa limpia, más aún, seres que trasegaban sin ninguna protección o auxilio.  

            Una piel negra, áspera, seca, marchita, cubre sus huesos; el pecho lo forma un esqueleto óseo                    descarnado, flaco y cadavérico; el vientre reposa sobre el esqueleto óseo de los lomos, y forma así             una grande excavación que parece denunciar la capacidad alimentaria de otros tiempos; y no                    hablemos ni de su estado mental o moral, y menos del acopio de gérmenes que aquellos                            organismos encierran. (Gómez J. 1989, p. 37 citado por: Noguera C., 2003, p. 62)

Esos fragmentos van tejiendo una serie de imaginarios que ponen a circular prácticas que recaen sobre estos sujetos, pues sobre ellos empieza a ceñirse inicialmente la indiferencia, pero posteriormente se da una sospecha y desconfianza de que amenacen la integridad y el bienestar de las personas o familias acomodadas. Asimismo, bajo un poder moralizador y religioso se habla de que son pobres cristianos que merecen la misericordia y caridad de aquellos bienaventurados que, si han tenido un techo y una familia, esto coexiste con la preocupación por la higiene y las buenas costumbres que circularon desde finales del siglo XIX hasta principios del siglo XX –particularmente-  

            (…) actualmente las plazas todas de la ciudad y especialmente la de la Concepción, contemplan                con estos menores un problema de extraordinaria gravedad, ya en lo que se refiere a los niños en                sí, cuya salud se está minando con las emanaciones pútridas de las frutas en descomposición, ya                por el estado del pavimento de los patios que en tiempo de invierno se convierten en pestilente                    lodazal; pero aun cuando esta última causa no subsistiera, no por eso dejaría de ser perjudicial para             la salud de los mismos el estar en contacto directo con los víveres y respirando un aire viciado.                    Refiriéndonos a los gamines que pululan por la plaza, acosados por el hambre agregamos: no es                menos repugnante y perjudicial, bajo el punto de vista de la higiene física y moral, el espectáculo                que presentan los gamines que a diario pululan por la plaza, escogiendo las frutas en                                    descomposición que arrojan las expendedoras de estos artículos… (El Tiempo, 1924 citado por:                Pachón & Muñoz, 1991, p.160)

Pero ¿Cómo controlar la “epidemia” de tantos menores que no tenían a nadie que los vigilara y los educara? ¿Cómo lograr que la falta de higiene y la miseria no se acrecentara? ¿Qué tipo de intervención era pertinente para ellos y ellas?  Este tipo de fuerzas y tensiones conduce a que una serie de instituciones emerjan y se establezcan como lugares propicios para asistir y prestar ayuda a esos niños y niñas desvalidos como a otros sujetos que vivían en las calles; se empieza a hablar de sitios como habitaciones higiénicas, Beneficencia, Hospicios, Casa de Recogidas, Orfanatos, Asilos, sitios que funcionaron con inversiones de instancias gubernamentales y en gran parte con dineros privados o donaciones. Entre los entes que colaboraron se hallaban las Juntas de Habitaciones obreras, el Instituto social en Bogotá y el Banco Central Hipotecario. 

Una de las primeras instituciones a la cual se les encargó dicha misión de higienizar y de moralizar a la población más infeliz y vulnerable, fue la Beneficencia de Cundinamarca. 

            La primera institución de beneficencia que se creó en Colombia fue la del Estado Soberano de                    Cundinamarca. Fundada el 15 de agosto de 1869, la Beneficencia de Cundinamarca empezó sus                labores de asistencia en tres frentes: hospicios de niños expósitos, asilos de mendigos, niños                        desamparados, locas y locos y el Hospital de San Juan de Dios. El Asilo de preservación para niñas             desamparadas, que separaba a las niñas de los niños en una institución especializada, fue                            reconocido solo en 1919 a través de la Ordenanza No. 65 de mayo 30 del citado año.  (Sànchez                Salcedo, 2014, p. 68).

Dentro de estos lugares se instauraron una cantidad de prácticas en aras de propiciar un cambio y evitar una epidemia de mayor magnitud a las ya presentadas en la época, se buscó controlar, aislar y conducir a los hijos e hijas de la calle. Respecto de esto, el cuerpo aparece como el lugar preponderante para ceñir dichas intervenciones, sobre este lugar van a recaer diversos ejercicios de control y sujeción, pues los cuerpos débiles, inestables, desnutridos, sifilíticos, carentes de un seno materno y de la familia, expuestos al hambre, miseria y suciedad, sin ninguna alimentación orgánica o espiritual, son nichos que encarnan las enfermedades y la degeneración. 

            La estrategia del poder moral actuará como dispositivo colocando la idea con predominio sobre el             cuerpo, el cuerpo será sometido al reino de las ideas; (…) no sometido a la ley natural y divina,                sino, a la ley civil y social. (Herrera Beltrán, C. X, 2011, p, 500)

En consecuencia, se requería de una intervención a través de la cual se higienicen, no sólo hablando de limpieza sino de nutrición, con posturas acordes, mobiliarios, prácticas sanas, normas y arquitectura pertinentes para un nuevo mundo industrializado que se estaba gestando en el país.  La vigilancia, el disciplinamiento y el castigo se impregnaron en el cuerpo de los harapientos y expósitos, pues los “ejes” de misericordia, piedad y caridad cristiana establecían prácticas y oficios encaminados a garantizar la buena instrucción de estos niños pobres, en aras de alejarlos de las calles, la miseria y la delincuencia.  

Generalmente, se daban lecciones de aseo, limpieza, primeras letras, que supieran leer, escribir, contar y ejercer la moral cristiana, combinado con ejercicios militares para los niños y nociones de agricultura. 

            Una vez ubicado en el Asilo, la estrategia de intervención que se impartía a los menores cumplía,                de modo general, un mismo esquema de instrucción, formación religiosa y actividades productivas.             El tipo de instrucción (civil y/o militar), así como las labores productivas a desarrollar, fueron                    diferentes según el sexo y la estrategia pedagógica seguida por el establecimiento. De modo                        general, la instrucción combinaba “clases de lectura, escritura, doctrina cristiana y aritmética”                    (Junta General de Beneficencia de Cundinamarca 1919 citado por: Sánchez Salcedo, 2014, p. 83) 

Se buscaba que el trabajo, la práctica de higiene y la obediencia fueran los pilares de estas almas; que de forma individual se convirtieran en virtuosos, sirvieran a la patria y se alejaran de ser los que albergaban gérmenes, suciedad y lo malsano. Su rutina de trabajo iniciaba desde muy tempranas horas. A cada uno se le asignaba un surco para que lo cultivara, pero adicionalmente tenían otras labores de acuerdo con su sexo. “El trabajo inclinaba hacia lo útil, alejando la infancia de la indolencia y la imaginación. De allí que fuera fundamental trabajar antes que jugar o perder el tiempo” (Herrera Beltrán, C. X, 2011, p. 508)

Pero dichas prácticas de intervención también se aplicaban de forma diferenciada, pues mientras el universo masculino giraba en torno a lo militar, la destreza, el manejo de armas; el universo femenino estaba encaminado al servicio doméstico pues muchas de estas niñas eran entregadas como sirvientas o empleadas para las casas de familias adineradas. Posteriormente, en varios sitios de beneficencia empieza a darse la enseñanza de otros oficios como herrería, latonería y carpintería. Bajo la mano de la misericordia y la caridad cristiana se les mostraba a aquellos niños y niñas que si eran virtuosos tendrían la salvación y una mejor vida en la eternidad, mientras tanto debían engrandecer la patria, servir con humildad y sumisión pues la instrucción que se les brindaba era acorde a su posición humilde, a la jerarquía social y la división sexual, se buscaba moralizar e imprimir de buenas maneras a estos niños y niñas, para que no fueran una vergüenza para la sociedad. 

Finalmente, en el cuerpo de estos sujetos se imprimieron diversas prácticas de disciplinamiento, intervención y control desde un dispositivo pedagógico, jurídico, médico y moralizador. En aquellas instituciones que los albergaban, si bien se daba una estrategia de individualización, también se buscaba regenerar el cuerpo de ellos, con modalidades de vigilancia, castigo, manejo del tiempo , producción y trabajo. Siguiendo los postulados de Foucault se da una anatomopolítica, donde se controla la conducta, el comportamiento, las aptitudes, para situar a estos sujetos en lugares útiles. 

            Uno de los polos, al parecer el primero en formarse fue centrado en el cuerpo como máquina: su                educación, el aumento de sus aptitudes, el arrancamiento de sus fuerzas, el crecimiento paralelo de             su utilidad y docilidad; su integración en sistemas de control eficaces y económicos, todo ello                    quedó asegurado por procedimientos de control característicos de la disciplina: anatomopolítica del             cuerpo humano. (Foucault, 1984, p. 168-169).

Puesto que era necesario “hacer vivir” los cuerpos de esos “otros” que estaban al margen de la moralidad, la limpieza, el encanto y las buenas costumbres, pero bajo un gobierno de la bio eficiencia, con técnicas que los hicieran útiles, sanos, trabajadores y obedientes para que ya no concentrarán la miseria, el pecado, el abandono, el hedor y las enfermedades.  


*Magister en Educación 2019 UPN. Escrito producido en el 2016 cuando era estudiante.


Referencias bibliográficas.

Foucault, M. (1984). Historia de la sexualidad. Voluntad de saber (XIII edición). México: Siglo XXI.

Foucault, M. (1992). La microfísica del poder, Madrid, Piqueta. 

Herrera Beltrán C. X. (2011) “Educación física y biopolítica: Un asunto de género en la escuela colombiana” en Scharagrodsky, Pablo Ariel, (comp.) en La invención del homo gymnasticus. Fragmentos históricos sobre la educación de los cuerpos en movimiento en occidente. Editorial Prometeo.

Herrera Beltrán, C.X; Buitrago, N. (2012) “Capítulo III. El cuerpo del niño al interior de la organización temporal de la escuela primaria en Colombia entre 1870 y 1890”. En: Escritos sobre el cuerpo en la escuela: Sujetos, prácticas corporales y saberes escolares en Colombia. Siglos XIX y XX.. Bogotá.  Editorial Kimpres Ltda. 

Noguera, E. (2003). Medicina y Política Discurso médico y prácticas higiénicas durante la primera mitad del siglo XX en Colombia. Medellín: Fondo Editorial Universidad EAFIT.

Pachón, X., & Muñoz, C. (1991). Los chinos Bogotanos a principios del Siglo 1900-1929. Maguaré. Departamento de antropología, Universidad Nacional, 153-163.

Sánchez Salcedo, J. F. (2014). Los hospicios y asilo de la Beneficencia de Cundinamarca entre 1917-1928: discursos y prácticas. Sociedad y Economía No. 26, 65-92.

Vigarello, G. (2006). Lo sano y lo malsano. Madrid, Abada Editores, 


Editorial 15

 Editorial


Cordial saludo a todos nuestros lectores, este número aborda inicialmente la experiencia de la lectura y la escritura que se realiza dentro del programa de Especialización en Pedagogía de la Universidad Pedagógica Nacional en Colombia. Muestra en detalle ese paso a paso en el que se acompaña al estudiante en sus procesos lectores y escritores; así mismo, en las dificultades que encuentra.  Igualmente, pone de manifiesto las vicisitudes de quien se debate entre el escribir o el investigar, como asuntos disociados y no como esa construcción del pensamiento.  

Posteriormente, se presenta la Reseña de un texto de Rockwell, que nos acerca a las miradas de la etnografía, lo que en ella o desde ella es posible pensar o hacer, la reseña nos va contando esa experiencia que exige un ejercicio etnográfico y sus posibilidades en el terreno de la investigación dentro de la escuela o para la escuela, mirar más allá de lo obvio la cotidianidad escolar.

A continuación, en el apartado denominado “Avances de investigación” se aprecia un análisis de aquello que se investiga en educación dentro de los programas de posgrado, texto que interroga y pone en entredicho los ejercicios investigativos, invitando a pensar en las maneras como se asumen las investigaciones, para dejar planteadas más preguntas que respuestas.

Finalmente, presentamos un ensayo o artículo de reflexión sobre “El cuerpo de los “otros”: los harapientos, los expósitos, los gamines y los indeseables” donde se aborda la enfermedad, la higiene, la limpieza, la salud, el desaseo, el  hedor,  que circulaba por doquier sin ningún control, especialmente sobre los cuerpos putrefactos de aquellas carnes en constante descomposición, laceradas por el frío, el hambre, la miseria y el sudor en Santafé de Bogotá a finales del siglo XIX y comienzos del siglo XX. 

Estamos pues, frente a un número del blog con reflexiones variopintas, que busca ampliar las miradas sobre la investigación y la pedagogía para reflexionar sobre esa cotidianidad normalizada que atraviesa a quien escribe, a quien mira y a quien investiga.