lunes, 9 de agosto de 2021

Avances de investigación 12

 

Avance de la investigación

 

La enseñanza del Latín en Colombia

Fanny Andrea Cifuentes Ortiz

 

Del auge a la desaparición

La enseñanza de cualquier disciplina del conocimiento por lo general ha estado ligada al lenguaje, entendido éste no como lengua sino como facultad mental e innata que posee el hombre; con su ayuda se ha construido formas de comunicación, sistemas de convenciones y se ha consolidado el pensamiento humano. La lengua por su parte, a pesar de la estructura y los mecanismos comunicativos que tiene, a pesar de ser un vehículo potente para transmitir saberes, no se le puede catalogar como un sistema inamovible, ya que se transforma y en ocasiones tiende a la desaparición. Es el caso del Latín, considerado idioma de supremacía[1], sobre todo durante periodos específicos, entre ellos: el auge del imperio romano y en el siglo XVII en El Nuevo Reyno de Granada, tras el descubrimiento y la conquista del Nuevo Mundo.

La historia tiene registro de las diversas invasiones que realizaron en España durante varios siglos, pueblos árabes, romanos, celtas, cartagineses, fenicios, tartessos, entre otros; sus asentamientos, transacciones comerciales, su influencia nómada y los factores geográficos de la península determinaron ciertos rasgos lingüísticos que incidieron en la evolución de unas lenguas que al fusionarse con el Latín, tuvieron estructuras más unificadas y sólidas.

En Centroamérica y América del sur, el Latín aparece en la conquista y en la colonización, aporta a los procesos de alfabetización y evangelización que los frailes misioneros tuvieron a cargo, a través de la instrucción y de la traducción de textos indígenas a la lengua castellana que se imponía. Más tarde, distintas órdenes religiosas y un grupo de humanistas fueron impulsando la instrucción de la gramática latina; primero de manera autodidacta, al aire libre o en recintos privados, luego, en claustros construidos bajo el auspicio de la corona española.

En este ejercicio investigativo, se observa la enseñanza del Latín como práctica regulada y en términos del autor Michel Foucault, controlada por fuerzas que generan unas condiciones para la emergencia de algo, pero en este caso, para el descenso y casi desaparición de una lengua predominante. Es claro que el Latín fue una estructura al servicio del poder eclesial-político y un vehículo para desplegar el saber religioso y el saber científico. Sin embargo, en algún punto de su recorrido, la enseñanza y la práctica oral-escrita decaen, su empleo se limita a sentencias y rudimentos de la gramática; sólo se vislumbrará cierta conservación en el ámbito religioso, en algunas facultades en universidades y en documentos históricos.

Tiempo, espacio y razones

La perspectiva metodológica y conceptual foucaultiana permite plantear una pregunta que orienta esta aproximación arqueológica de la enseñanza del Latín en Colombia, ¿Por qué el Latín dejó de ser un saber escolar?

De acuerdo a la revisión bibliográfica, la instrucción de este saber particular estuvo permeada por diferentes dispositivos e instancias del poder; por la legislación de gobiernos, los mandatos de la corona española, las disposiciones de órdenes eclesiásticas y académicas que contribuyeron a desvanecer la imaginería indígena en América, para dar paso a nuevos conocimientos atravesados por la fe cristiana. Por otro lado, cuando se habla en términos de enseñanza, se ve una disminución y casi desaparición del Latín de los claustros privados y de la instrucción popular.

Por lo tanto, para mostrar y analizar acontecimientos y fuerzas que generaron tal decaimiento del Latín como saber escolar, es importante seleccionar y clasificar los documentos entre la última década del siglo XIX y las dos primeras décadas del siglo XX, estableciendo como punto de partida para la búsqueda, la llegada de la imprenta a Colombia.

Ámbitos y superficies del saber

Para este ejercicio investigativo se tendrán en cuenta algunos elementos de análisis que el autor Michel Foucault ha dispuesto en su extensa obra, especialmente en: La arqueología del saber; Nietzsche, la genealogía, la historia; El sujeto y el poder y Las palabras y las cosas. El tema del saber y las relaciones que éste establece con otras categorías se pueden apreciar en estas obras, hay también en ellas argumentos para entender enunciados iniciales que los documentos arrojan para ir consolidando la propuesta investigativa.

Se establecen pues las siguientes concepciones articuladas con las categorías de Foucault: la dupla Iglesia-monarquía; la pluralidad de la instancia eclesial: autoridad, adiestramiento, adoctrinamiento y organización; los grupos dominantes que intervinieron en la instrucción del Latín; las superficies en donde hizo despliegue la lengua latina; los sujetos que fueron atravesados por este saber-poder; las prácticas y las técnicas para la enseñanza - aprendizaje del Latín. Finalmente, el discurso efectivo de este saber que se fue formando, transformando y luego desvinculando paulatinamente de la instrucción y posteriormente, de la enseñanza.

En primer lugar, la Iglesia católica afianzó lazos con la monarquía española, asistía a los reyes y a otros nobles en proyectos que se emprendían por aquella época, y para una empresa tan monumental y riesgosa como lo fue la conquista del Nuevo Mundo, era imperativo que la Iglesia aportara personas capacitadas para orientar a los pueblos nativos que encontrasen[2].

En segundo lugar, los procesos de aculturación, alfabetización y evangelización tenían internamente aspectos que bien podrían comparárseles con la pluralidad de las instancias del poder que define el autor francés. Se observa en los grupos dominantes, la autoridad e influencia otorgadas no solo por sus altos cargos en la realeza, en las instituciones eclesiásticas y en la academia, sino por su fuerte formación y consagración a la cultura clásica latina[3], percibidas en la oratoria y en discursos escritos donde se hallan marcas de ese amplio saber que supo extenderse por este territorio.

Referenciando a los autores Rivas Sacconi y Vergara y Vergara, el Latín estuvo en manos de conquistadores humanistas[4], religiosos franciscanos, dominicos, jesuitas, entre otros, de licenciados y de otros académicos formados en Europa y en el Nuevo Mundo; de políticos y revolucionarios; de naturalistas que hicieron parte de la Expedición botánica. También se encuentra en superficies predominantes: botánica, medicina, literatura, filosofía, teología y ciencias jurídicas. Todas muy importantes en la instrucción y la formación que se pretendió brindar a una sociedad que se iba tejiendo en el Nuevo Reyno de Granada.

Podría decirse que el encuentro de culturas y lenguas diferentes era inevitable; la historia de los historiadores, al parecer, no incluye con tantos detalles cómo fue la fusión de estas lenguas de supremacía y lenguas aglutinantes5, que se acercaron y asimismo se alejaron, fueron generando pensamientos y comportamientos heterogéneos. En la revisión de textos indígenas, “se ve el efecto de la traducción y en consecuencia, las modificaciones a diferentes ideas, entre ellas, la espiritualidad”[5]. Los misioneros, cronistas y otros escritores que indagaron de una manera más interna los asuntos de estos pueblos, fueron trastocando significados y sentidos de esos pocos textos encontrados. Quizá conscientes o no, eso permitió conservar más la doctrina religiosa católica y el pensamiento extranjero que se imponía.

Para acercar un poco este ejercicio investigativo a lo planteado en La arqueología del saber, la tematización que se realiza con antelación, permite fundamentar la estructura a partir de la clasificación de categorías y elementos que Foucault usó en esta respuesta a la crítica por su obra, Las palabras y las cosas. En la formación de los objetos, la localización de superficies está supeditada a la discontinuidad del discurso que “es otra cosa distinta del lugar al que vienen a depositarse y superponerse, como en una simple superficie de inscripción, unos objetos instaurados de antemano”[6]

Por consiguiente, la serie de documentos que contienen enunciados sobre el Latín en diferentes épocas, muestra sus funciones y sus manifestaciones correspondientes a las fuerzas que se iban reuniendo para un mismo fin pero de diferentes modos y condiciones. Por un lado, y en el sentido más religioso, este idioma ha sido visto como vehículo de unidad universal de la Iglesia católica, una de las tantas justificaciones para su expansión y dominio. Sin embargo, en épocas dispares, la intensidad de su objetivo principal, disminuye y se transforma.

En otro sentido, el Latín en superficies científicas y académicas, se vio como producción histórica y estética. El Tomo XLVIII, La Flora de la Real Expedición Botánica del Nuevo Reyno de Granada[7], dedica más de 100 páginas a la taxonomía de las Asteráceas, cada una con etimología latina, “Bidens segetum, del latín seges – segetis: maizal; por el hábito, que recuerda al de las plantas de maíz. Y bidens que deriva de dos términos latinos, bis: dos veces y dens: diente. Se refiere entonces a las cerdas de los aquenios de algunas especies de este género que están formados sólo por dos dientes afilados”[8].

Concluyendo, los ámbitos, las superficies de este saber específico (Latín) y también otros elementos constitutivos de la estructura propuesta por Michel Foucault, son aspectos que permiten tejer los acontecimientos sobrevivientes de las fuerzas y del azar; en otras palabras, es una aproximación a la historia efectiva que transita por la discontinuidad y que va a aquello desconocido o poco mencionado por la historia continua. Es una planteamiento para encontrar el punto de declive del Latín, los acontecimientos y las fuerzas que se conjugaron y ayudaron a este saber escolar a transformarse y disminuir.


[1] DELGADILLO CRIABO, BUENAVENTURA. (Coord.) Historia de la Educación en España y América. Ediciones Morata,

Madrid, 1992 -1994

[2] HERNÁNDEZ DE ALBA, Guillermo. (1969)Documentos para la historia de la educación en Colombia (1540 – 1653),

Tomo I. Bogotá. 1969

[3] RIVAS SACCONI, José Manuel. El latín en Colombia, bosquejo histórico del humanismo colombiano. Instituto

Caro y Cuervo. Bogotá: Librería Voluntad, 1949

[4] Ibídem.

[5] ORJUELA, Héctor. Yurupary, mito, leyenda y epopeya del Vaupés; Bogotá: Instituto Caro y Cuervo. 1983

[6] DELGADILLO CRIABO, BUENAVENTURA. (Coord.) Historia de la Educación en España y América. Ediciones Morata,

Madrid, 1992 -1994 

[7] MUTIS, José Celestino (Promotor y Director de la Expedición Botánica). Tomo XLVIII Flora de la Real Expedición Botánica del Nuevo Reyno de Granada. (1783 – 1816). Gobierno de España y Gobierno de Colombia. Agencia española de Cooperación Internacional para el Desarrollo. Instituto Colombiano de Antropología e Historia. Real Jardín Botánico de Madrid (CSIC) e Instituto de Ciencias Naturales – Museo de Historia Natural de la Universidad Nacional De Colombia. Ediciones Cultura Hispánica. Madrid. 2009

[8] Ibídem., p. 15

Condiciones de publicación 12

Memoria de eventos académicos 11

 Memoria de eventos académicos


El Grupo de Estudios e Investigaciones en Políticas de Evaluación Educativa y Accountability en América Latina, adelantó en el mes de junio del 2021 el Primer Seminario Internacional, Políticas Públicas de Evaluación Educacional y Accountability en países de América Latina.

Contó con la participación del grupo Eevaluándonos en cabeza del profesor José Emilio Díaz Ballén junto con la Universidad de la Costa-Barranquilla y la Universidad UNOESC de Santa Catarina, Brasil.

Leer y escribir 11

 

Leer y escribir

 

La lectura y la escritura como herramientas para entender y describir el universo

-nuestra realidad- 

Aura Romelia Guzmán Rojas[1]

 

Una de las fortalezas que debe tener un grupo de estudiantes de colegio –o de universidad- es la práctica de la lectura y de la escritura, en tanto leer y escribir ayudan a comprender los problemas por los que atravesamos, las dificultades que tenemos y las complicaciones a la hora de argumentar a partir de la escritura y la lectura. Es probable que sea bastante arduo llevar a los estudiantes por otros caminos en los que el compromiso esté cimentado en la recuperación y la búsqueda de otros saberes; pero, la escritura y la lectura promueven el desarrollo del cerebro, la sinapsis como la armadura de un texto bajo sus contras y sus proporciones en las que un lector puede llegar a un convencimiento de lo que está publicado y que, desde luego, él va a leer.

 La lectura cotidiana y la escritura forman en la autonomía. La idea de que el lenguaje es constitutivo de lo humano, y de que la lengua escrita es una de las principales fuentes de tal singularidad, nos lleva a reflexionar acerca del papel del lenguaje en nuestra existencia, y del papel de la escritura y la lectura en la formación de seres humanos libres y autónomos. Podemos decir que “quien ama la lectura y la escritura tiene todo a su alcance, máxime si entra en ese juego de palabras con auténtica satisfacción y deseo de ampliar su horizonte de saberes”, según palabras de William Godwin. No poner en condiciones de escribir o leer a un estudiante es negarle su acceso al entorno, a comprender sus dificultades, a poder explicar por qué vive como vive, y a comprender un poco más de sí mismo y de la humanidad, en general, al proyectar sus ideas desde el acto de escribir y desde lo que aprende al leer textos publicados de acceso público.

Es posible que por estas prácticas aprendamos el ejercicio de la crítica, la posibilidad de la autonomía al no sesgarnos por lo que dice un autor, la veracidad ante lo que argumenta un texto o lo que sustenta lo que escribimos desde un punto de vista en el que nos permitamos incluir una serie de razones desde la cuales pensamos hacer legible nuestro texto, a partir de las lecturas que hemos realizado con atención de lectores y con la experiencia que esas lecturas han construido en la propia conciencia para tomar decisiones, para optar por un camino en el que puede haber derrotas o triunfos de diversa índole. Es muy importante dejar que los estudiantes accedan a la escritura y la lectura para un aprendizaje de quiénes somos y quién es la sociedad que nos impulsa a tomar en serio esas actividades que, poco a poco, pierden su lugar dentro de la academia.


[1] Profesora Egresada de la Maestría en Educación. Año 2019.

Reseña 11

Ensayos o artículos de reflexión 11

 

Ensayo o artículo de reflexión

 

Programa Individual de Ajuste Razonable: perspectiva restrictiva y homogeneizadora de la noción de diferenciación 

Paola Valbuena Latorre [1]


Históricamente, el contexto educativo se ha consolidado sobre nociones universales que tienen como objetivo establecer un concepto de igualdad que, en la práctica, ejerce patrones de homogenización en los estudiantes. En este marco, Guido (2010) ha subrayado como principales obstáculos “el origen de la escuela, la prevalencia del discurso de la diversidad sobre el de la diferencia y el desconocimiento de aspectos sensibles en la relación con el otro” (p. 65). Desde allí, replantear ciertas prácticas y estrategias institucionalizadas han sido la base para comprender la educación desde las necesidades particulares de los sujetos. Este enfoque diferenciador propende por reconocer la escuela como un escenario de paz que se cimenta en deconstruir prácticas discriminativas que pasan por clasificar al individuo según la edad, el sexo, la raza, el género y la clase, y cuya tendencia implica una reducción de lo otro a lo mismo. Bajo este contexto, el presente texto tiene el objetivo de comprender de qué manera las políticas educativas contenidas en el Programa Individual de Ajuste Razonable (PIAR) continúan fortaleciendo un concepto de inclusión restrictivo y homogeneizador que se traslapa en un discurso de diferenciación.

Diferenciación en el marco educativo

La necesidad de consolidar instrumentos educativos inclinados a garantizar el proceso de aprendizaje conforme a la particularidad se ha ido consolidando de manera paulatina. Justamente, bajo este escenario emerge la Convención Sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad (ONU, 2006), el cual reconoce a nivel internacional la importancia de arraigar mecanismos tendientes a garantizar los derechos y el bienestar. En particular, la Convención aborda, en su artículo 24, el deber de los Estados parte de respetar, garantizar, proteger y promover el derecho a la educación de las personas con discapacidad. De allí que, en el numeral segundo, literales a y b, subraya que las acciones de los Estados deben ser tendientes a que:

 a) Las personas con discapacidad no queden excluidas del sistema general de educación por motivos de discapacidad, y que los niños y las niñas con discapacidad no queden excluidos de la enseñanza primaria gratuita y obligatoria ni de la enseñanza secundaria por motivos de discapacidad; 

b) Las personas con discapacidad puedan acceder a una educación primaria y secundaria inclusiva, de calidad y gratuita, en igualdad de condiciones con las demás, en la comunidad en que vivan (ONU, 2006, p. 19).

Luego, este avance generado desde lo institucional, como subraya Guido (2010), comienza a plantear un cuestionamiento que se evidencia no solo en el cambio del lenguaje sino en la forma en la que se concibe la educación. Así, en estos instrumentos se “denotan un cuestionamiento a una educación homogénea y destacan la pluralidad y a la irrupción de otros: los vulnerables, los oprimidos, los diferentes, los excluidos, los extraños” (Guido, 2010, p. 66). Por ende, esta nueva perspectiva tiene como enfoque dar paso a una escuela que reconozca al otro desde su diferencia.

Así las cosas, la noción de diferencia surge de reconocer la existencia de la singularidad que “implica tanto la alteridad experimentada como lo propio que le es familiar a uno” (Krotz, 1994, p. 7). Entonces, como lo afirma Krotz (1994), hablar de diferencia no pasa únicamente por saber que hay otro que es singular, sino concebir esa alteridad desde sus transformaciones, su sentido y, sobre todo, tejer escenarios de comunicabilidad en el campo educativo. Por ende, es a partir de esta mirada que se busca reducir las barreras con las que pueden encontrarse las personas con discapacidad, por cuanto es desde el afuera que se restringe el proceso de aprendizaje.

Por lo anterior, modelos de inclusión y diferenciación, así como la integración de estrategias como el trabajo entre compañeros y las intervenciones comienzan a converger para disminuir las barreras educativas. Particularmente, como dejan ver Padmadewi & Artini (2017), la inclusión proporciona una atmósfera de aprendizaje de apoyo rodeada de respeto, aceptación y sentido de pertenencia para los y las estudiantes. Además, todos los estudiantes y todas las estudiantes se benefician al implementar estrategias diferenciadoras que brindan un currículo académico, social y emocional desafiante, significativo y apropiado que se adapte a sus necesidades (Padmadewi & Artini, 2017; Yusoff et al., 2019). Por su parte, el trabajo entre compañeros motiva y fortalece las relaciones sociales desde los primeros años de escuela. Esto, de cara a la constante discriminación con la que se encuentran las personas con discapacidad en el transcurso de su vida, puede ser vital para garantizar espacios seguros y habitables (Padmadewi & Artini, 2017).

Sin embargo, como lo subraya Guido (2010), pese al avance en las políticas públicas en materia de diferenciación en Colombia, la existencia de múltiples barreras en el escenario educativo ha impedido “el reconocimiento de ese otro [y] (…) la construcción de un tercer espacio” (p.66). Este último puede ser entendido como “el espacio intermedio o el tercer espacio donde dos o más culturas se encuentran; un espacio de traducción y negociación en el cual cada uno mantiene algo de sí, sin asimilarse a la otra” (Babba, 1994, citado por Guido, 2010, p. 66). Luego, parece ser que estas políticas, su abordaje y puesta en práctica han tendido más a adoptar la noción de diferencialismo que el de diferencia, esto es: apartarse del otro y forjar espacios de incomunicabilidad.

PIAR: un fortalecimiento de las barreras

El Plan Individual de Ajustes Razonables (en adelante PIAR) (2017) es un instrumento desarrollado por el Ministerio de Educación que tiene como enfoque fortalecer los procesos de aprendizaje de estudiantes con discapacidad, dificultades de aprendizaje o talentos excepcionales. Este parte de reconocer la necesidad de la diferenciación en el escenario escolar. Por este motivo, el PIAR (2017) describe, grosso modo, cómo se ejecutan los ajustes razonables, con el fin de permitir al docente proponer unos ajustes contextualizados y pertinentes a las características del estudiante, sus gustos, intereses, motivadores, expectativas de la familia y del estudiante y habilidades, capacidades y competencias actuales para el proceso educativo, en el grado al que ingresa, haciendo énfasis siempre en lo que hace, lo que podría llegar a hacer, teniendo siempre altas expectativas y en los que requiere apoyos (p.1).

Sin embargo, el documento no solo no aborda otros aspectos que se entretejen con el proceso educativo y que constituyen barreras adicionales en el proceso de aprendizaje para las personas con discapacidad (clase, sexo, género, raza, etnicidad), sino que, además, despliega la responsabilidad, principalmente, en la labor docente. Así mismo, el PIAR (2017) está consolidado desde un sistema gramatical “de tipo binario que condiciona la lucha actual por la inclusión y cristaliza un campo epistémico normativo de trabajo, derivando en una noción entrecomillada de otredad que excluye, niega, invisibiliza y omite a la diversidad” (Ocampo, 2018, p. 2020). Esto se observa, por ejemplo, en el uso de un lenguaje poco inclusivo y homogéneo que deja de lado cualquier perspectiva de género que, bajo un sistema patriarcal, fortalece las barreras en la creación de ese tercer espacio.

En contraste con lo anterior, pese a que el PIAR (2017) busca identificar barreras visibles e invisibles con el fin de ajustar las condiciones exteriores a las necesidades e intereses de los y las estudiantes, invisibiliza la propia realidad de los maestros y las maestras. Esta omisión hace inenarrable los procesos y realidades propias del quehacer docente. Esto, a su vez, conlleva a desconocer el papel que, como subraya la ONU (2006), tienen los Estados de garantizar el derecho a la educación de todas las personas. Razón por la cual, el PIAR (2017) parece conducir a una justificación del abandono estatal y a redirigir su deber a la labor docente. En consecuencia, la imposibilidad de ejecutar ajustes razonables en zonas de alta pobreza, por ejemplo, invisibiliza el deber de las instituciones estatales de promover la diferenciación en las aulas integrando nociones de clase.

Por lo anterior, pese a que el carácter descriptivo del PIAR (2017) sí propone un avance importante en materia de inclusión, la perspectiva continúa siendo muy restringida en torno a la diferenciación en el aula. Esto, a su vez, termina imponiendo deberes a los maestros y las maestras (así como a administrativos y padres y madres de familia) y limita la responsabilidad estatal. Entonces, se tiene una noción de diferenciación que trivializa el concepto de ajuste razonable y no propende por configurar una interseccionalidad que pase, además, por el reconocimiento de condiciones de clase, género, raza, etnicidad y sexo.

Conclusión

El presente texto tuvo como propósito analizar el PIAR (2017) bajo la perspectiva de diferenciación en la educación. Para ello, este texto dejó ver de qué manera, institucionalmente, se ha comprendido de manera paulatina la importancia de una educación no homogeneizadora. Esto, a su vez, mostró que el Estado es el principal garante para fortalecer los procesos de inclusión en la escuela.

Pese a esto, el análisis del PIAR (2017) permitió deducir que, aunque, en efecto, se reconoce la importancia de la diferenciación y el reconocimiento de la otredad, se identificaron, grosso modo, dos problemáticas. La primera hace referencia a la perspectiva reduccionista en torno a la diferenciación, pues deja de lado asuntos y condiciones propias de los sujetos que pueden fortalecer la discriminación e invisibilización de las personas con discapacidad. Por su parte, la segunda se relacionó con imponer a los maestros la principal carga para identificar, desarrollar y ejecutar ajustes razonables que garanticen la diferenciación en las aulas. Esto tiene como efecto un silenciamiento sobre condiciones materiales que impiden la puesta en práctica de dichos ajustes y, con ello, además, se justifica el abandono estatal prevalente en ciertas regiones de Colombia. 

Finalmente, es importante subrayar que la apuesta teórica que se analizó en este escrito apunta a comprender que la inclusión no puede ser entendida de manera reduccionista. Por ello, es importante reconocer la otredad “más allá del aquí y del ahora en el que ha sido señalado como otro, sin desconocer la (…) distancia comunicativa, cognitiva, cultural, social, económica que no es insalvable si se reconoce que eso otro también está dentro de mí” (Guido, 2010, p. 72). Esta orientación permitió identificar que, la efectividad de los instrumentos y políticas tendientes a la inclusión no solo pasa por no invisibilizar la subjetividad en los procesos de aprendizaje, sino, también, vislumbrar otras condiciones particulares que requieren ampliar las formas de hablar de diferenciación.

Referencias bibliográficas

Guido, S. (2010). Diferencia y educación: Implicaciones del reconocimiento del otro. Pedagogía y saberes No. 32, 65-72. Disponible en: https://revistas.pedagogica.edu.co/index.php/PYS/article/view/745/721

Krotz, E. (2012). Alteridad y pregunta antropológica en: http://campostrilnick.org/wp-content/uploads/2012/05/alt8-1-krotz.pdf.

Ministerio de Educación (2017). Plan Individual de Ajustes Razonables – PIAR – INSTRUCTIVO INSTRUMENTOS. República de Colombia. Recuperado de: http://www.colombiaaprende.edu.co/ckfinder/userfiles/files/INSTRUCTIVO%20DEL%20PIAR.pdf

Ocampo, A. (2016) Capitulo 1. Educación universitaria, interseccionalidad y personas en situación de discapacidad: ¿Qué hay más allá de las políticas de afirmación positiva y de reconocimiento? En: Experiencias y desafíos sobre educación superior inclusiva. Centro de Estudios Latinoamericanos de

ONU (2006). Convención Derechos de las personas con discapacidad. Recuperado de: https://www.un.org/esa/socdev/enable/documents/tccconvs.pdf

Padmadewi, N. N., & Artini, L. P. (2017). Teaching English to a student with Autism Spectrum Disorder in regular classroom in Indonesia. International Journal of Instruction, 10(3), 159–176. https://doi.org/10.12973/iji.2017.10311a

Yusoff, Y. M., Salehuddin, K., Abdullah, I. H., & Toran, H. (2019). English morphosyntactic performance of a high-functioning ASD child: Implications on ELT. Malaysian Journal of Learning and Instruction, 16(1), 155–179. https://eric.ed.gov/?id=EJ1219801



[1] Estudiante activa de la Maestría en Educación. Reflexiones surgidas del seminario Pedagogía, Diferencia y Discapacidad

 

Editorial 11

 

Blog 11

Editorial

 

En este número de 11 del Blog, a propósito del espacio “Leer y escribir” la profesora Aura Romelia Guzmán Rojas nos ofrece “La lectura y la escritura como herramientas para entender y describir el universo -nuestra realidad-”, que de modo singular muestra la importancia que tiene el leer y el escribir para el ser humano, pero especialmente para quien aprende, llamado de atención sobre las posibilidades que se dan o niegan, cuando acercamos a los estudiantes a estos procesos.

En el apartado “Avances de investigación” Ginna Ivonne Piñeros estudiante de la Especialización en Pedagogía nos muestra el proceso de construcción de su proyecto “La inclusión en la escuela y sus modos de comprensión: una mirada a la discapacidad en un colegio distrital de la ciudad de Bogotá” para ello hace un recorrido que empieza por ubicarnos desde su experiencia como orientadora en una institución escolar, para luego irnos mostrando esas preguntas que la van inquietando y que la terminan guiando en la construcción de su propuesta, queda planteada apenas la idea, dejando al final una idea acerca de las naturalizaciones que se asumen en la escuela y la necesidad de interrogarlas.

Para el caso de la Reseña, presentamos “Sujeto y sentido: consideraciones para la vinculación con el conocimiento que se construye” texto de Hugo Zemelman (2005)”. Aquí nuestro estudiante nos muestra sus comprensiones del texto, las inquietudes que éste le generó y las conexiones que es posible hacer cuando se realiza un acercamiento a las ideas de realidad, conocimiento y sujeto, que propone el autor del texto, aporte valioso para tener en cuenta dentro de los procesos formativos de nuestros estudiantes.

Finalmente, en el apartado “Ensayo o Artículo de reflexión” ofrecemos de nuestra estudiante de maestría Paola Valbuena Latorre el texto “Programa Individual de Ajuste Razonable: perspectiva restrictiva y homogeneizadora de la noción de diferenciación”.    En él, nuestra estudiante nos muestra como una idea propuesta por el MEN, denominada PIAR, que tiene como fundamento la inclusión de todos los estudiantes con alguna discapacidad o excepcionalidad, lo que termina es diferenciando y segregando precisamente a aquellos a quienes pretende ayudar.

Está pues abierto este cuaderno, como siempre para leerlo, discutirlo y escribir sobre él.