domingo, 18 de diciembre de 2022

Leer y escribir 17

 

Leer y escribir 

Trazos de lecturas entre olas y alas.

 

Piedad Ortega Valencia.[1]

 Quiero empezar con dos autores presentes en mi existencia, el primero, Paulo Freire (2008) quien me inunda siempre de reflexiones, cuando afirma: que la lectura del mundo precede siempre a la lectura de la palabra, y  Estanislao Zuleta (2005),  al hacernos la invitación de que “Leer a la luz de un problema es pues leer en un campo de batalla, abierto por una escritura y por una investigación” (p.4), ambos maestros de la pedagogía y la filosofía  me convocan a la lectura como trabajo, oficio, artesanía, técnica, sensibilidad, con un ingrediente fundamental que es una buena dosis  de deseo.

En estas travesías acerca de la lectura es infaltable, Ronald Barthes (1984) cuando nos dice: Que leer es hacer trabajar a nuestro cuerpo (desde el psicoanálisis sabemos que ese cuerpo sobrepasa ampliamente nuestra memoria y nuestra conciencia) siguiendo la llamada de los signos del texto, de todos esos lenguajes que lo atraviesan y que forman una especie de irisada profundidad en cada frase. (p.42).

Recojo de Federico Nietzsche (1981), dos aforismos en Así Hablaba Zaratustra, sobre leer y escribir, al interrogarnos sobre: ¿Qué tenemos de común con el capullo de rosa que tiembla porque le oprime una gota de rocío? Es verdad:  amamos la vida, no porque estemos habituados a la vida, sino al amor. Hay siempre algo de locura en el amor. Pero siempre hay también algo de razón en la locura” (p.31).

Así, que leo a flor de piel, en silencio, con pausas, entre la razón y la locura, entre amores y desamores, con la nostalgia a cuestas, con preguntas y problemas, entre desvaríos y naufragios. Leo buscando alguna terapia o vitamina que me ayude a lidiar con mis desasosiegos.  Leo aferrándome a una intimidad sin tregua, por ello me encanta leer entre almohadas y cobijas, al compás de Joan Sebastián Bach o Chopin.  También con un cafecito y en variadas situaciones, con un cigarrillo.

Leo conversando conmigo misma.  Buscando-me entre versos, voces, relatos, pasajes y paisajes, en un viaje que emprendo con cada lectura, a modo de una experiencia maravillosa y fascinante en la que vuelo.

No cuento con una teoría sobre la lectura, tengo memorias de los textos que he leído, a los que vuelvo, los que recomiendo y me acompañan en mis espacios cotidianos y formativos.  Y, particularmente en esta puesta en escena, quiero dar cuenta de textos literarios, porque ha sido la manera en que me he ido constituyendo como maestra en un dialogo permanente entre la pedagogía crítica y la literatura. Es un hermanamiento este encuentro. Por ello, buscar, encontrar, irrumpir, nombrar, renombrar, pasar, atravesar, articular, descifrar, desear, leer y escribir son conjugaciones actuantes, a modo de un campanario que me convoca a sumergirme siempre en un espacio-tiempo de complicidades amorosas.

Decir también que siempre leo con un cuaderno abierto (del tamaño y textura que tenga a disposición) de modo, que, leer es escribir, lo que me sugiera el texto, lo que me problematiza, las asociaciones que pueda ir haciendo, las emociones que me suscita, con el ritmo de las olas que me produce, con las imágenes que me dan que “senti-pensar” como lo nombraría Orlando Fals Borda.  Confieso, que no me gusta subrayar los libros, sueño, que el disfrute que estoy teniendo- mientras leo- pueda ser el goce de nuevos lectores(as). Así que cuido el libro como un regalo que tendrá algún destinatario.

De modo, que les ofrezco este pequeño inventario de autoras y fragmentos de sus textos, a partir de las resonancias que me habitan: 

Llevo en mi vientre

Tiempos

sudorosos y

olorosos a lluvias y a tempestades de mujeres,

quienes me acompañan

entre sonrisas y ausencias,

para intentar no extraviarme en este país de despojos y de duelos.

A esta edad

Celebro las luchas

 

De Rosa Luxemburgo, María Cano y Alexandra Kollontay. 

Busco de nuevo a Gioconda Belli, quién me enseñó la exquisitez de la eroticidad en el sabor de mi propio orgasmo, (sola o acompañada) y desde entonces vivo despeinada.

Marcela Serrano (escritora chilena) me entregó en sus relatos la dulzura de una compañía en “Nosotras que nos amamos tanto”, “El albergue de las mujeres tristes” y muy especialmente, leí con extrema urgencia su relato “Para que no me olvides”.

Con Doña Fabiola Lalinde, mastiqué el miedo en el mapa de sus manos, buscando tras su Operación Sirirí, a su hijo desaparecido y con él, a los cientos de desaparecidos en Colombia.

La resistencia la aprendí de Herta Muller (escritora rumana) quien lleva puesto siempre un vestido gris y no le falta su pañuelo húmedo de quebrantos. Cómo no recordar “Todo lo que tengo lo llevo conmigo”, “El hombre es un gran faisán” y “Hoy Hubiera preferido no encontrarme a mí misma”.  Con Herta, aprendí la urgencia de llevar el silencio como equipaje.

Piedad Bonnett (colombiana) y Chantal Maillard (española) me entregaron el valor de escribir sobre el suicidio de sus hijos en: “Daniel. Voces en duelo”. Con ellas escritoras y madres, supe la desgarradura de “Lo que no tiene nombre” y “La compasión difícil”. Evoco uno de los versos de Maillard:

Te supe frágil y desnudo,

tan frágil eras, tan desnudo que

se quebró tu sombra al respirar.

 

De cuándo en vez, recojo las últimas palabras que dejó en el espejo de su cuarto Alejandra Pizarnik:

Recibe este rostro mío,

mudo, mendigo.

Recibe este amor que te pido.

Recibe lo que hay en mí que eres tú.


En tardes envejecidas vuelvo a la narrativa de Marguerite Yourcernar para encontrarme con sus “Memorias de Adriano” y con “Mishima o la visión del vacío”.

María Mercedes Carranza, (poeta colombiana) me dejó suspendida un domingo sin timbre y sin reloj, buscando en “El canto de las moscas”, su desespero extraviado entre tanta mortaja. Cómo no recordar a Dabeiba

El río es dulce aquí

en Dabeiba

y lleva rosas rojas

esparcidas en las aguas.

No son rosas,

es la sangre

que toma otros caminos.


Y, escuchando "El peligro de una sola historia," de la escritora nigeriana Chimamanda Ngozi Adichie, sostengo con firmeza la necesidad de escribir nuestros propios relatos.

Con Virginia Wolf, entendí la importancia de tener una habitación propia, en tiempos en que la cama compartida era imprescindible e imprescriptible.

Trago saliva amarga para decir que no pude con el equipaje de mi madre (Q.E.P.D.) y muchas veces la dejé sola masticando soledades en su máquina de coser, leyendo las novelas de Corín Tellado.

Busco en la poesía de Meira del Mar (barranquillera) Dulce María Loynaz (cubana) y Emily Dickinson (estadounidense), las texturas de sus versos para seguir cantando “Soy un corazón tendido al sol”.

Y siempre, vuelvo a la mirada de mi hija, a su voz, a su sonrisa y a su aliento quién recoge y celebra las luchas de las mujeres de esta época y las encarna como regalo de vida, desplegando destellos en su escritura autobiográfica. 

Referencias

Barthes, R.  (1984). El susurro del lenguaje. Más allá de la palabra y la escritura (trad. Nicolás Rosa, 1987). Paidós.

Freire, P. (2009), A importância do ato de ler: em três artigos que se completam, São Paulo, Cortez.

 Nietzsche, F. (1981). Así hablaba Zaratustra. Bogotá: Ediciones Tacarigua.

Zuleta, E. (2005).  Elogio de la dificultad. Medellín. Hombre Nuevo Editores.

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[1] Profesora Maestría en Educación de la UPN.


Reseña 17

 

Reseña

“LOS AVATARES DE LA PALABRA PEDAGOGÍA DE FRANCINE BEST”

UN VIAJE A TRAVÉS DEL TIEMPO[1]

Alejandra Aponte Muñoz [2]

 

Cuando recorremos los caminos de vuelta, desempolvamos las historias antiguas, regresamos con curiosidad a otros tiempos, ponemos en relevancia nuestra conexión con el pasado, con la historia: de cierta forma es como si volviéramos en una máquina al pasado. Es importante resaltar cómo las ideas viajan a través de la historia, enfrentándose a contextos particulares que de una u otra forma las orientan, las guían y las moldean con respecto a las concepciones y el desarrollo del pensamiento en cada momento de la historia. Perseguimos con desdén las huellas que en la historia han quedado marcadas, como indicios que nos permiten aventurarnos en un viaje de ida por las maravillosas idas y venidas Del pensamiento humano, y cada una de ellas nos cuenta una historia fantástica que nos permite acercarnos, sonreír, distanciarnos o callar ante un panorama del cual podemos inferir pero que no podemos cambiar. Francine Best, francesa pedagoga, profesora de filosofía y ciencias de la educación en la universidad de Caen, considerada muy importante en el desarrollo y definición del campo de la educación, se aventura a indagar cómo la pedagogía ha viajado y se ha transformado en el tiempo y la historia -sobre todo académica y social- en la cual el concepto ha buscado resguardo.

La pedagogía como conjunto de ideas y discursos sobre un hecho social, ha podido mantenerse a lo largo del tiempo gracias a que de una forma u otra ha intentado legitimarse y enunciarse socialmente, y en esa búsqueda ha estado vinculada con otros discursos o ámbitos que han favorecido el desarrollo que tiene hoy y que aun en nuestra actualidad hace que sea tan importante hablar de ella, escudriñarla, buscar sus huellas en la historia y encontrarla para ver qué puede contarnos de ese viaje en el tiempo, de los diferentes contextos en los que estuvo, los idiomas, dialectos, prácticas y culturas en las cuales pervivió , desde los cuales se habló de ella y la importancia de que siguiese haciendo un viaje histórico. Así la autora, empieza un viaje en el tiempo, siguiendo los indicios que dejó la pedagogía en otros tiempos, y permitiéndonos ver a través de su bitácora, acercarnos a esos grandes descubrimientos que pueden hablarnos de como lxs seres humanos fuimos construyendo el campo de la pedagogía, con qué fines y de qué formas. Es importante resaltar además que al ser Best francesa, la historia que nos cuenta también esta mediada por su cultura y la tradición francesa de la pedagogía.

Al volver al pasado, Best nos relata cómo la pedagogía en su afán de definirse como campo quiso establecerse como la ciencia de la educación, en su viaje se encuentra con Henri Marion, profesor francés muy querido en su época gracias a la devoción con la cual contribuía a extender la esfera de acción de los conocimientos. Se cuenta que Marion no sólo fue querido por sus pares y estudiantes ya que era profesor, sino también por un grupo de palomas a las cuales se comenta que, con paciencia y generosidad, el profesor logró convertir en palomas mensajeras. Se cuenta que una de estas aves viajó hasta Best con un mensaje: Marion, dio a conocer los métodos y sistemas de la enseñanza de Inglaterra y Estados Unidos, con el fin de conciliar la utilidad práctica de la pedagogía con el pensamiento y una visión realista. Así Best gracias a este mensaje, descubre en Marion un exponente de la pedagogía como ciencia de la educación. Lo que conllevó en ese momento pensarse la pedagogía como ciencia deviene para Best en que la sustancia pedagógica reside en las razones teóricas mediante las cuales encuentra a los métodos, los juzga y los coordina. A pesar de que esta relación de los términos pedagogía y ciencia suscitó toda una serie de opiniones en pro y en contra, que se evidenciaron en la confusión y ambigüedad del término, lo cierto es que en Francia se pudo pensar a la pedagogía como reflexión teórica sobre la educación.

Otro gran suceso que pudo percibir la autora en su viaje a través del tiempo fue cómo la pedagogía empezó a enseñarse como materia en las instituciones de formación docente, hecho que generó que desde otras disciplinas se hablara de asuntos que remitían o tenían que ver con la práctica pedagógica: las universidades también empezaron a impartir las ciencias de la educación. La psicología del niño otorgó -científicamente hablando- un reconocimiento a la labor de los pedagogos, pero la redujo a la consecuencia práctica o aplicada de la ciencia de la psicología. Esto último es interesante ya que a pesar de esta reducción que marcó la historia profundamente, ya que aún hoy se tiene la visión -aunque en vía de transformación- de que la pedagogía deviene como hija menor de ciencia, también puso a reflexionar a muchas grandes mentes con respecto a que los fines de la educación no pueden limitarse a la psicología. Francine Best hace otro gran descubrimiento: la ventaja que representa para las ciencias de la educación incorporarse a disciplinas científicas consolidadas, permitió delimitar sus propios campos y métodos. De esta manera, la investigación pedagógica se transformó en investigación en materia de educación.

Aquí Best regresa a un pasado no tan lejano guiada por los mensajes, las huellas en el camino y los recovecos que va dejando a su paso la investigación. Vuelve a 1984 año en el cual se buscó suprimir la pedagogía en nombre del saber por considerarla intuición, afecto, peligro de oscurantismo. Por un momento la autora cree temerosamente que su viaje la llevó de vuelta a la edad media, sin embargo, se encuentra en el siglo XX y se pregunta cómo puede ser que la pedagogía sea concebida de esta forma oscurantista. Pero encuentra algo más relevante para su investigación: esta concepción del momento permitió que se desarrollara el termino Didáctica para designar al estudio de la relación de los profesores, los estudiantes y los distintos conocimientos de las disciplinas, solo que enfocado a los procesos del sujeto que aprende. A pesar de la persecución científica que sufrió el termino pedagogía, el desarrollo de la didáctica permitió también nutrir al campo de reflexiones, críticas y la potencia de conformarse con más fuerza a partir de la delimitación de su propio objeto de estudio. Así la pedagogía se enuncia cada vez con más fuerza como un saber capaz de esclarecer decisiones y acciones que exige la educación y se relevó el componente práctico: los procesos de enseñanza de los conocimientos. De todo lo anterior Best pudo dar cuenta de la relación histórica y teórica de la pedagogía y la didáctica y como la primera a diferencia de las ciencias de la educación se distinguía porque ponía de manifiesto que no es posible estudiar los fenómenos de la educación al margen de las situaciones educativas. Esto último revindica como lugar político y de enunciación la pedagogía como campo autónomo, en este sentido Best enfatiza de su viaje: lo real de la clase y la escuela es lo que debe designarse con la palabra pedagogía.

Por último, en este largo y maravilloso viaje a través de la historia Best se encuentra con otras personas que, como ella en la actualidad, buscan nutrir el campo a través de la investigación pedagógica, personas que como Marion buscan construir a partir del análisis de problemáticas de su momento transformándolos en problemas de investigación, cuyos resultados resultan imprescindibles para arrojar luz sobre la acción por medio de experimentaciones en clases, escuelas, colegios, liceos, es decir, de acción colectiva sobre y para la educación.

Es interesante destacar cómo los interrogantes que surgen a partir de la conceptualización de la palabra pedagogía están permeados de la historia que con lleva hablar de ciertos conceptos en términos científicos, es decir, de darle un lugar en la ciencia y de ahí que este desarrollo también refleje esta pugna y los cambios que conllevan las nuevas reflexiones e interrogantes sociales en cada momento histórico. Las relaciones que se tejen dentro de estos avatares permiten conexiones que dotan de sentido a la investigación en los campos y que se alimentan para lograr potencia dentro de las esferas científicas. Best pone luz en la pedagogía y su componente ineludiblemente práctico y como práctica de los procesos de enseñanza de los conocimientos y la imposibilidad de estudiar los fenómenos de la educación al margen de las situaciones educativas. Esto último me parece muy importante porque permite que el campo se nutra y potencie gracias al campo mismo. Aunque para esta viajera y muchos nuevos viajeros de esta travesía nos quedan grandes interrogantes y caminos por construir como por ejemplo la epistemología la investigación pedagógica, Best nos deja una gran huella que hoy es importante no perder: la pedagogía como reflexión social y humana enfocada en la acción que de esta forma busca participar en un movimiento social que mejore los sistemas de educación articulando teoría-acción- transformación.

Bibliografía BEST, Francine (1988). Los avatares de la palabra “pedagogía”. Perspectivas: Revista trimestral de educación comparada, ISSN 0304-3053, Nº. 2, 1988, págs. 163-172.



[1] Texto presentado en el marco del seminario de Historia de la Pedagogía 2022-2 impartido en la especialización en pedagogía por la estudiante Alejandra Aponte Muñoz sobre el texto Avatares de la palabra pedagogía de Francine Best.

[2] Estudiante de la especialización 2022.

Memoria de eventos académicos 17

 

Memoria de eventos académicos


El Departamento de Posgrados de la Universidad Pedagógica Nacional (UPN), realizó el “Segundo Encuentro De Investigación del Departamento de Posgrados espacio en el que fue posible pensar e intercambiar experiencias investigativas y discutir académicamente avances y resultados de investigación, entre estudiantes de los programas del Departamento. El encuentro se realizó en las instalaciones de la Universidad desde el 26 al 29 de septiembre de 2022, hubo buenos niveles de participación y fue posible ampliar la discusión sobre diferentes temas desde variadas perspectivas investigativas.

ensayos y artículos de reflexión 17

 

Ensayo o artículo de reflexión

Configuraciones alrededor de la educación física y de la figura del docente en la escuela[1]

Ronald Flórez.[2]


El presente escrito aborda las distintas configuraciones que han incidido en la educación física como saber que circula en la escuela y particularmente la figura del docente de Educación Física en su ejercicio profesional.

En una época donde el sedentarismo es un comportamiento común tanto en jóvenes como en adultos, resulta considerar el valor de la educación física como asignatura y aún más centrar la atención en el docente que la orienta. Teniendo en cuenta que, en cifras concretas, 4 de cada 10 estudiantes de las instituciones educativas en Colombia sufren de sobrepeso u obesidad y 2 de cada 10 tienen riesgo de sufrir una enfermedad cardiovascular de carácter metabólico. Rasgos como estos, justifican la importancia de darle mayor protagonismo a la educación física en el colegio y particularmente a los profesores de esta asignatura que son los encargados de estimular la práctica de la actividad física y el deporte al interior de la escuela; pero, vale la pena preguntarse por: ¿qué tipo de sujeto se ha configurado? ¿Qué o quienes determinan el cómo debe ser el docente de educación física en la escuela? ¿Por qué enseña la educación física de determinada manera y no de otra? Pues estas preguntas son las que guiaran esta reflexión a lo largo de sus páginas.

En un primer momento de este escrito se hace un recorrido histórico mostrando como se ha configurado el saber escolar de la educación física, se mostrará cual fue su inicio y como se ha transformado hasta nuestros días, a su vez se expondrá cuáles han sido las configuraciones que han regulado el carácter y la figura del docente de educación física en la historia y que lo hacen orientar esta asignatura de determinada forma en la escuela.

Pensar la escuela y sus diferentes matices implica reconocer la complejidad de su misión, sin embargo, la escuela está constituida entre otras razones por una historia y una cultural que se expresa a través de sus manuales escolares y por supuesto de las disciplinas escolares que son enseñadas al interior de ella; como lo señala parra: “la historia de las disciplinas escolares permite mostrar que la escuela no está definida exclusivamente por una función de transmisión de conocimientos o de iniciación en una ciencia. En lugar de ello, los diferentes componentes de una disciplina escolar – contenidos explícitos, ejercicios, prácticas de incitación al 18 estudio, exámenes, entre otros – cumplen un papel fundamental en la aculturación de las nuevas generaciones”. (Parra, 2016) En este sentido la escuela está cargada de mucha historia y contenido y en esa medida atraviesa al sujeto que aprende como al que enseña desde las diferentes disciplinas y saberes escolares que circulan en la misma dinámica escolar del día a día.

Desde esta perspectiva, al preguntarse por cómo se configuró el saber escolar de la educación física sería pertinente señalar que en pleno siglo XXI resulta urgente la misión de formar niños activos y menos sedentarios, la importancia de la actividad física nace de la prehistoria y ha evolucionado en el tiempo según las necesidades de cada periodo. Por tanto, a continuación, se hace un breve recorrido histórico mostrando el desarrollo de este saber escolar para después centrar la atención específicamente en el docente que enseña esta asignatura en la escuela.

En la prehistoria la actividad física se basaba principalmente en ejercicios relacionados con la supervivencia, como la caza y la pesca, que eran fundamentales para sobrevivir. Las actividades más realizadas eran la marcha, la carrera, el salto, la lucha, el uso de canoas, el combate, la monta a caballo y la natación. Las primeras actividades relacionadas con la expresión corporal durante ese periodo tenían un carácter religioso y espiritual. Seguidamente en la Edad Antigua específicamente en Egipto, la actividad física estaba centrada en las carreras, la equitación, los juegos de pelota, la lucha, entre otros. Fue esta civilización la que perfeccionó el arte de la danza, actividad que fue muy relevante especialmente en la alta sociedad. Por otro lado, entre los ríos Tigris y Éufrates se destacaron especialmente los manuales sobre el entrenamiento del caballo, los cuales utilizaban como método de preparación para la guerra.

En China practicaban técnicas basadas en distintas posiciones del cuerpo a través del movimiento de las piernas. Algunas tenían una finalidad terapéutica. Desarrollaban también, actividades físicas como la arquería, la danza, juegos de pelota, boxeo, esgrima antigua y artes marciales. En India, en cambio, predominan los ejercicios militares. Aquí surge una primera idea de docente o entrenador que se encargara de formar en estos aspectos, especialmente la lucha, que se encontraba dividida en dos tipos: con armas y sin armas.

Posteriormente, en la Antigüedad clásica en Grecia puntualmente tuvo gran relevancia la Educación Física, bajo el concepto de gimnasia. La actividad física se llevaba a cabo de dos maneras diferentes en sus dos polis principales: Esparta y Atenas. En Esparta reinaba una estricta disciplina educativa basada en los fundamentos de la guerra. Así nace la gimnasia militar en la cual predominaban actividades como las carreras, las luchas, los saltos, los juegos de pelota, el tiro con arco, el lanzamiento de disco y el lanzamiento de jabalina.

En Atenas, en cambio, consideraron la educación corporal como un elemento en la formación del individuo, a través del cual se pretendía alcanzar una combinación de virtudes morales e intelectuales. El culto a la belleza era parte esencial de la educación en Atenas la cual se organizaba en tres centros: La Escuela (7-14 años), La Palestra (14-18 años), donde se practicaban ejercicios físicos y El Gimnasio (18 años) donde se practicaban ejercicios físicos y la filosofía. En esta época Platón y Aristóteles tenían su propia concepción acerca de la educación corporal. Para Platón significaba un equilibrio entre el cuerpo y el alma y para Aristóteles, significaba lo mismo, pero le atribuía, además, una orientación más instrumental.

El mayor evento relacionado con la actividad física en ese entonces eran los famosos Juegos Olímpicos, los cuales se celebraban en la ciudad de Olimpia en honor al dios Zeus, aquí ya se empezaba a configurar una idea de “docente de educación física” que fuera capaz de formar al estudiantado y a las juventudes para dichas competencias deportivas.

Mientras tanto, Roma, por su parte, fue influenciado evidentemente por Grecia, aunque allí se consideraba el cuerpo principalmente como fuente de placeres. El objetivo del desarrollo de las cualidades físicas en Roma era militarista, razón por la cual, los jóvenes romanos eran entrenados y sometidos a ejercicios de carácter militar. La sociedad romana disfrutaba de espectáculos como las luchas de gladiadores, las carreras de cuadrigas, entre otros.

Seguidamente en la edad media y el renacimiento surgen nuevos valores deportivos propios del sujeto como persona y de la actividad física como una práctica esencial para el desarrollo del individuo, por ejemplo; en la Edad media se destaca la importancia del alma en relación al cuerpo. Como la cultura se fundamenta en el cristianismo y el culto al espíritu, desaparece la actividad física con fines educativos.

Mientras que, en el renacimiento, se producen nuevos cambios. La aparición del Humanismo renacentista supone volver a lo establecido en Grecia, donde se buscaba la armonía entre el cuerpo y el alma, lo que repercute en el ámbito educativo; reaparecen los juegos y ejercicios de carácter físico. Reconocidos humanistas de este periodo como Vitoriano dan Feltre y Mercurialis, realizaban actividades como la equitación, la esgrima, la natación y otros ejercicios para conservar la salud.

Ya en los siglos XVIII y XIX se configura una propuesta muy académica y estructurada frente a la educación física basada en las experiencias de algunos personajes representativos en esta época, por ejemplo; en el Siglo XVIII, conocido como el siglo de la Ilustración fue representado por Rousseau (1712-1778), quien fue considerado el padre de la Educación Física moderna. Este filósofo, fundamentado en la idea de que el movimiento genera inteligencia, le otorgó un papel importante a esta asignatura, proponiendo una educación basada en los sentidos, la resistencia, la higiene, los juegos al aire libre, la supervivencia y los trabajos manuales. Más adelante aparecieron personajes como Basedow el precursor de la Educación Física alemana, Pestalozzi, líder un modelo educativo que buscaba el desarrollo del hombre en su totalidad y Guts Muths, destacado por ser el padre de la gimnasia pedagógica. En el Siglo XIX, surgen diferentes corrientes de la gimnasia gimnásticas que dieron lugar a los métodos que actualmente conocemos como las Escuelas.

Después de todo este recorrido miraremos 4 escuelas que fueron las encargadas de concretar y visibilizar en un escenario mucho más amplio el papel de la educación física en la escuela y por supuesto empezar a configurar la figura del docente al interior de la misma. Estas escuelas existieron entre los años 1700 y 1800 y fueron las siguientes:

La Escuela Francesa, creada por Francisco Amorós (1770-1848), padre de la gimnasia francesa, y conocida por ser militarista y acrobática, orientada en el desarrollo de la destreza, la fuerza, la resistencia, la paciencia, la belleza y el valor.

La Escuela Sueca, basada en los ejercicios físicos orientados a corregir los malos hábitos y las malas posturas provocadas por la inactividad y cuyo precursor fue Pehr Henrik Ling (1776-1839), padre de la gimnasia sueca y fundador de El Real Instituto Central de Gimnasia de Estocolmo, primera institución superior de formación de profesores de gimnasia.

La Escuela Alemana, fundada por Guts Muths, también creador de la gimnasia pedagógica, y F. L. Jahn quienes recurrieron a la educación física como medio para lograr la unidad e independencia alemana durante el periodo de invasión napoleónica.

Y finalmente la Escuela Inglesa, creada por Thomas Arnold (1795-1842), quien consideró que mediante la práctica deportiva se podía canalizar la agresividad. Es en este momento también surge el término fair play o juego limpio. Seguidamente estas escuelas dan el paso para que en 1900 – 1939 se consolidan las Escuelas y tendencias gimnásticas anteriores y surgen otros movimientos característicos por sus diversas manifestaciones relacionadas con el juego, la fisiología del ejercicio, la expresividad, el movimiento natural del individuo, la biología, entre otros. Estos movimientos fueron el Movimiento Centro, el Movimiento del Norte, el Movimiento Oeste y el Movimiento Deportivo. En este último Pierre de Coubertin, impulsó los Juegos Olímpicos de la era moderna, hecho que significó el nacimiento de los deportes reglamentados y su aceptación universal.

Bajo esta perspectiva se puede analizar que, durante la segunda mitad del siglo XIX, inicios del siglo XX y hasta la actualidad se dejaron entrever tres fuertes figuras respecto al docente de educación física; En un primer momento dentro del desarrollo de la educación física en la escuela surge la necesidad de establecer la figura del docente que oriente los primeros intereses que se suscitaron alrededor de la educación física, en esta primera etapa la figura del docente de educación física surge en términos del desarrollo militar, se hizo necesario configurar un docente con características militares que lograra formar a los estudiantes en elementos físicos importantes para el momento de la época tales como; lanzamiento de flechas, las carreras, la lucha, y la resistencia física.

En un segundo momento surge la figura del docente de educación física en términos de la preparación para los juegos olímpicos, allí se configura un docente capaz de preparar al estudiantado a nivel del desarrollo de las capacidades físicas y gimnastas de tal manera que estos pudieran competir y estar listos en las diferentes estancias físico-deportivas.

En tercer momento surge la figura del docente de educación física en términos de lo deportivo, es decir allí se configura un docente capaz de enseñar al estudiantado a nivel de las distintas disciplinas deportivas que se han instituido en la sociedad y en la escuela y que merecen una formación veraz de parte del estudiantado y orientada lógicamente por el docente de Educación Física quien es el idóneo para enseñar estos procesos que son de carácter académico y deportivo.

Actualmente la figura del docente de educación física está estrechamente ligada con la salud, la sociedad actual requiere unos hábitos de vida saludable que son implementados o forjados desde la escuela y desde la clase de Educación Física; allí se forma en el cuidado del cuerpo, en la importancia de tener hábitos saludables, en la necesidad de tener una buena alimentación, en lo esencial que es para el ser humano la practica constante de actividad y ejercicio físico y por supuesto la relevancia que tiene la práctica de los diferentes deportes en la salud y la calidad de vida de los sujetos.

Ahora bien, después de haber hecho este recorrido histórico del saber escolar de la educación física ahora miraremos de acuerdo al contexto histórico presentado que elementos han configurado la figura del docente de educación física; en primer lugar, La historia social ha sido un asunto que ha enmarcado la forma de ser sujeto de los integrantes de las comunidades y por supuesto del docente de educación física en la medida que este no puede deslindarse de los parámetros y mecanismos usados en épocas anteriores en cuanto a la enseñanza y la pedagogía; otro elemento bastante importante en esta configuración ha sido la cultura, esta sin lugar a dudas ha sido un instrumento fundamental para determinar el carácter tanto de una sociedad como de los sujetos que interactúan al interior de ella, el docente de educación física no está exento de esta configuración, las modas, las formas de ser y comportarse que directa o indirectamente se constituyen en la sociedad y en la escuela establecen unas pautas de conducta y comportamiento del docente que a su vez son una respuesta a la dinámica de la sociedad y por ende de la escuela considerada esta como una institución de carácter social.

En este mismo orden de ideas surge otro elemento que configura y este tiene que ver con las exigencias administrativas de la institución, estas directivas de alguna manera terminan incidiendo en el carácter y conducta del docente, partiendo simplemente del hecho de que determinan el que enseñar sobre el área en cuestión y establecen las directrices sobre las cuales se va a desarrollar dicho proceso de enseñanza, además las directivas de las instituciones también terminan coartando la expresividad y desempeño profesional del docente en la medida que por otras razones de carácter económico n le permiten al docente ser como es y comportarse de acuerdo a su naturaleza sino q el docente debe adoptar unas conductas y comportamientos que obedecen al cumplimiento de las exigencias institucionales planteadas por las directivas.

Finalmente es necesario mencionar las políticas educativas como un elemento que desde el sistema general y nacional configura la práctica del docente de Educación Física al colocar directrices muy marcadas frente al que enseñar, como enseñar y como debe ser el docente en la escuela, estas políticas indiscutiblemente condicionan la dinámica de vida de las instituciones y por supuesto el ritmo y sentido de enseñanza que le imprime cada docente desde cada una de sus prácticas pedagógicas en el aula.

Bibliografía

Achilli, E. L. (2005). La práctica docente: Una Interpretación desde los saberes del maestro. Cuadernos de Formación Docente, Universidad Nacional de Rosario., 16.

Alliaud, A. (2004). La experiencia escolar de maestros “inexpertos”. Revista Iberoamericana de Educación.

Casas, M Y Guevara, M. (2014). El juego simbólico y el rol docente. Tesis de pregrado. Universidad de la Sabana. Bogotá Colombia.

Cerda, Silva y Núñez. (1991). El sistema escolar y la profesión docente, (regulación del docente: algunos mecanismos y condiciones del sistema que regula el rol docente). Recuperado de http://biblioteca.uahurtado.cl/UJAH/Reduc/pdf/pdf/6177.pdf

Díaz, C. J. (2009). Subjetividad, sentido y formación: un acercamiento reflexivo a los procesos de configuración docente desde las historias de vida. Bogotá.

Mariscotti. A. (2001). La valorización de la Educación Física en el Sistema Educativo. Revista Digital efdeportes. Buenos Aires. Recuperado de http://www.efdeportes.com/efd38/valoref1.htm

MEN. (2010). Orientaciones Pedagógicas para la Educación Física, Recreación y Deporte. Recuperado de http://www.mineducacion.gov.co/1759/articles340033_archivo_pdf_Orientaciones_EduFisica_Rec_Deporte.pdf

Romero Cerezo, C.(2004). Argumentos sobre la formación de los docentes en educación física. Revista de curriculum y formación del profesorado, 8(1), 3-4.recuperado de https://www.ugr.es/~recfpro/rev81ART5.pdf

Seybold, A. (1974). Principios pedagógicos de la educación física. Buenos Aires: Kapelusz S.A.

http://www.revista-apunts.com/es/hemeroteca?article=920

http://repository.usta.edu.co/bitstream/handle/11634/2896/babativahenry2017.pdf?sequence=1&isAllowed=y

https://www.educaweb.com/profesion/profesor-educacion-fisica-616/



[1] Texto producido en el marco del seminario de la maestría los modos de ser sujeto en los saberes escolares impartido por el profesor José Bernardo Galindo.

[2] Egresado de la maestría en educación 2021.

Editorial 17

                                                                         Editorial


Nuestro blog fiel a su filosofía trae en este número una variedad de textos que empiezan por la experiencia de la profesora Piedad Ortega con la lectura, ella nos menciona esas autoras y autores que le dan alas para pensar y que ocasiona revoluciones en su actuar, no en vano la poesía y la prosa de los autores que nos muestra, genera un encuentro con los sentimientos más íntimos y personales, con eso en mente nos acercamos a una reseña de una estudiante de la Especialización en Pedagogía que nos muestra las tensiones y los desplazamientos del concepto “pedagogía” a lo largo de la historia, es un escrito que invita a un acercamiento al texto de Francine Best; posteriormente nos encontramos un texto de Sandra Rodríguez Campos egresada de la Maestría en Educación y quien en el marco del I Encuentro de Investigación del Departamento de Posgrados de la Facultad de Educación, nos presenta el proceso de sistematización de una experiencia sobre inclusión en una institución educativa, allí es posible visibilizar una propuesta investigativa que invita a la reflexión sobre lo que ocurre en la escuela, por último nos encontramos con un ensayo de otro egresado Ronald Flórez quien producto de un seminario realizado en la maestría reflexiona sobre la configuración del profesor de educación física mostrando las implicaciones que un saber escolar tiene no sólo sobre quien lo aprende sino también sobre quien lo enseña, invitados pues a disfrutar de este número de nuestro blog.

Condiciones de publicación 17

                                         Condiciones de los escritos para las distintas secciones


1. Sección de avances de investigación. 
Avances referidos a aspectos teóricos, metodológicos, autor de interés, tema de interés. (No se reciben artículos de investigaciones concluidas por cuanto no tiene el lugar de una revista indexada que si los requiere en su dimensión). 
Aspectos formales: Autor único, condiciones del ensayo: desarrollo de la tesis y bibliografía. 4 cuartillas. Times new roman 12. Espacio sencillo.

2. Sección de ensayo, artículos de reflexión (producto de seminarios temáticos). 
El escrito enviado debe referir el seminario en el marco en el cual se produce. 
Aspectos formales: Autor único, condiciones del ensayo: desarrollo de la tesis y bibliografía. 4 cuartillas. 4 cuartillas. Times new roman 12. Espacio sencillo.

3. Sección de reseñas de libros leídos en la Maestría. Aspectos formales: Escrito-Reseña que dé cuenta de alguna de las lecturas realizadas en el marco de la Maestría. 
Aspectos formales: Autor único y bibliografía. 2 cuartillas. Times new roman 12. Espacio sencillo.

4. Sección de memorias de eventos en los que se haya participado (poster, taller, resumen de ponencia, panel). 
Aspectos formales: Resumen. 2 cuartillas. Times New Roman 12. Espacio sencillo. Se debe incluir datos del evento en mención. Y su formato será en WORD.

El correo institucional en donde se recibirán las contribuciones para el blog es el siguiente: 

cuadernoseesmae@pedagogica.edu.co

Avances de investigación 17

                                                                 Avances de investigación

 

Sistematización de la experiencia “Inclusión” realizada entre el 2010 y 2014 en el Colegio Nueva Colombia IED de la localidad de Suba[1]

 

Sandra Liliana Rodríguez Campos[2]

 

INTRODUCCIÓN

El trabajo tuvo como propósito sistematizar una experiencia de inclusión educativa realizada en el colegio Nueva Colombia IED de la localidad de Suba en el periodo comprendido entre 2010 y 2014, tiempo en el cual se hizo la propuesta, se presentó al consejo académico para su aprobación, se implementó en el aula regular con estudiantes de primer grado y se trabajó hasta alcanzar la estructuración de un protocolo de inclusión para todos los grados, dentro del sistema institucional de evaluación del colegio.

Se buscó recuperar la práctica por medio de un trabajo de memoria, recolección documental, recolección testimonial, reflexión sobre los hallazgos y emergencias de acontecimientos durante la experiencia, que marcaron hitos importantes para lograr una apropiación crítica, aportar al diálogo entre actores del proceso educativo, extraer aprendizaje para la mejora de las prácticas, aportar a un primer nivel de conceptualización, y enriquecer el pensamiento colectivo para fortalecer el trabajo institucional y potenciar el personal.

Ghiso (1998) afirma: “La sistematización de experiencias surge en América Latina a partir de una preocupación teórica, política, metodológica y operativa que lleva a la necesidad de redefinir el qué hacer; se debe recuperar y reflexionar críticamente la práctica; hacer conciencia por medio de registros, análisis e interpretación del acumulado práxico. Surge así un llamado a sistematizar las prácticas como un esfuerzo de capturar los significados de la acción y sus efectos para comunicar el conocimiento. Al recuperar organizadamente la práctica, se vuelve a intervenir en ella y en la realidad con eficacia y eficiencia (…). Se busca, a través de la recuperación y organización de la experiencia, hacer una reflexión y asumir una postura crítica sobre ella, que permita enriquecer la práctica en el aula y potenciar la experiencia institucional”. (p.5) Una experiencia que haya significado llevar un proceso y haya sido importante para quienes la ejecutaron, es sistematizable. Es bien sabido por quienes conviven con procesos pedagógicos en las aulas regulares que la escuela está llena de variedad de prácticas y se espera que los maestros escriban y comuniquen sus experiencias.

Las experiencias se constituyen en insumos de saberes locales e históricos que pueden aportar significativamente a la construcción de pedagogía, en este sentido la sistematización cobra importancia como alternativa de reflexión para la transformación. Sistematizar una experiencia de inclusión en aula regular aporta elementos valiosos para la acción institucional frente al tema, brindar herramientas a la comunidad educativa que oriente procesos y los haga efectivos, no solo para el estudiante, sino para los maestros y la institución que hoy por hoy, debe aceptar el desafío de reconocer a todos los estudiantes en su diferencia y por ende estar en la capacidad de atender sus necesidades individuales en aula regular y llevarlos a todos hacia un mismo norte independientemente de sus particularidades. Es necesario anotar que el término inclusión, es un concepto amplio que no debería restringirse a un solo ámbito, sin embargo, en el marco de la experiencia que se sistematizó, fue utilizado para referirse a la inclusión educativa de estudiantes con características particulares no diagnosticadas, que afectaron el desarrollo óptimo de las dimensiones del ser, trabajadas en la institución educativa y por lo tanto fueron caracterizados por las maestras de preescolar, como niños que debían ser atendidos con una pedagogía dirigida a sus particularidades y recibir atención multidisciplinar para superar sus debilidades.


GESTIÓN DE SISTEMATIZACIONES Y PROYECTOS EDUCATIVOS

A continuación, se presentarán tres apartados orientados a brindar herramientas para la gestión de sistematizaciones y proyectos educativos; el primer capítulo enfoca la experiencia haciendo referencia al objeto de la investigación, los objetivos que guiaron la sistematización, la pregunta eje y la metodología empleada. Cuando se decide hacer una sistematización, se supone que hay una experiencia que ya sucedió o lleva un proceso adelantado, existe una acción previa que se va a estudiar, se va a analizar, a observar, ahí es donde enfocamos la experiencia, así el objeto de investigación es la experiencia misma y el objetivo será la reconstrucción de esa experiencia para realizar una crítica reflexiva de la práctica que aporte a la construcción de conocimiento. Una vez se tiene claro que se va a reconstruir esa experiencia se pueden estructurar los interrogantes que guiarán esa reconstrucción, para este caso fueron interrogantes en torno a las acciones que se realizaron en el marco de la experiencia, el rol de los actores y si hubo transformaciones en cultura, políticas y prácticas educativas.

En cuanto a metodología el profesor Marco Raúl Mejía (2007) afirma que la sistematización de experiencias es una forma de investigación alternativa que surge a partir de la segunda mitad del siglo XX en Latinoamérica, contraponiéndose a la visión europea fundamentada en paradigmas como el positivista, donde la ciencia produce conocimiento y la práctica lo aplica. Este paradigma admite una experimentación, pero no un análisis y una reflexión sobre las acciones, asumiendo la existencia de una sola realidad basada en leyes que le permiten explicar, predecir y controlar los fenómenos, lo cual, en definitiva, toma distancia del que hacer docente en su práctica pedagógica. Por el contrario, la sistematización de experiencias resalta que en la acción existen saberes que permiten crear, procesar y reconstruir relaciones, y bajo estos supuestos se han ganado espacios y dinámicas de orden social, crítica y propositiva, que han permitido así, transformar realidades y subjetividades, siendo evidente la interacción entre los procesos de acción-saber-conocimiento; el autor plantea varios tipos de sistematización y la que se asumió para esta investigación fue la sistematización como investigación de la práctica ya que entiende el contexto como un todo y la práctica como una acción ligada a él, parte del relato que proporciona la reconstrucción resaltando puntos de convergencia y unidad con el contexto y el análisis de categorías surgen a lo largo de la implementación de la sistematización lo que lleva al siguiente apartado.

El segundo capítulo profundiza la experiencia al presentar los antecedentes, el marco conceptual y la contextualización de la experiencia. A medida que se realiza la reconstrucción, van surgiendo las categorías de análisis que para este caso fueron, experiencia, NEE, Discapacidad, Educación inclusiva, debate sobre NEE, educación inclusiva y discapacidad, cultura inclusiva, práctica pedagógica. Con esas categorías establecidas se realiza el estado del arte haciendo una revisión de trabajos preexistentes que tengan relación con las categorías de análisis de la investigación. Es necesario anotar que las categorías que surgen en la sistematización son conceptos potentes que cuentan con un vasto contenido teórico que no es posible abordar del todo, por lo tanto, conviene delimitar mediante la escogencia de entre la teoría disponible aquella que sirva de base para establecer un diálogo entre lo previo y lo que va arrojando la investigación.

En el tercero, se aprende de la experiencia mediante la presentación de resultados, hallazgos importantes, conclusiones, recomendaciones y final abierto. Aquí quiero resaltar que se inicia el análisis observando qué dice la teoría de cada una de las categorías, luego qué dicen los antecedentes de ellas lo que se pone en contraste con lo que se evidencia en la recuperación de la experiencia tanto de manera documental como de manera testimonial, pues es en los testimonios donde se escuchan las voces de los protagonistas y surgen nuevos sentidos de la práctica, a partir de lo anterior surgen los postulados, constructos sobre las acciones llevadas a cabo en el marco de la experiencia, sobre los roles de sus participantes y sobre las transformaciones que tuvieron lugar gracias a la experiencia.

Mas allá de presentar un trabajo de investigación es tener una conversación sobre una experiencia investigativa, los aportes que hace a la escuela, las herramientas que brinda para nuevos investigadores, la reflexión que deja, pues después de realizar una investigación teniendo como metodología la sistematización de experiencias, no se vuelve a ser el mismo, se es más objetivamente crítico frente a la propia práctica y se observa la riqueza del aporte institucional, el reconocimiento que los cambios en pedagogía son en el tiempo y a través de acciones organizadas.

Con base en toda esa reflexión el investigador puede hacer recomendaciones, sugerencias e invitaciones cordiales a continuar con la reflexión.

Ya en cuanto a la gestión de proyectos educativos, al hacer una sistematización emergen los elementos que se deben tener en cuenta al plantear un proyecto innovador, pues la recolección de la información arroja acciones que se llevaron a cabo en gestión pedagógica, administrativa, de recursos, entre otras que favorecen la ejecución de los proyectos.

 

LA IMPORTANCIA DE LA REFLEXIÓN EN TORNO A INVESTIGACIÓN

 Es compromiso del docente su constante cualificación en dos sentidos: en cuanto al plan de formación permanente y un plan de investigación educativa para posibilitar la reflexión permanente, el juicio crítico sobre la propia práctica, la construcción de postura desde buenos argumentos a posteriori y en torno a la realidad educativa.

La investigación no puede estar alejada de las aulas, es una preocupación que manifiestan Stubbs y Delamont (1978) pues debe influir en las estructuras y procesos educativos; para que ello sea posible se deben cumplir algunas condiciones: La academia debe interesarse por los problemas prácticos cercanos a la realidad y no sólo tener interese teóricos; La investigación debe estar presente en la formación permanente de los docentes para evitar que se lleven a cabo procesos de esta índole sólo como prerrequisito para obtener un título. Y por último debe existir una conexión entre los investigadores y los responsables de las políticas educativas.

La investigación en pedagogía es:

·       Asumir críticamente el trabajo cotidiano, mirar críticamente las propias prácticas, leer y enriquecer la rutina docente desde otras perspectivas, la manifestación de la curiosidad constante del maestro, que se hace cada vez más maduro y sistemático y el profesor ha de ser investigador, más por honestidad con su trabajo que por una obligación laboral.

 

BIBLIOGRAFÍA

Ghiso. A. (1998). De la práctica singular al diálogo con lo plural. Aproximación a otros tránsitos y sentidos de la sistematización en épocas de globalización. Medellín

Mejía, M. R. (2015). La sistematización. Empodera y produce saber y conocimiento sobre la práctica. Fe y Alegría. Ecuador.

STUBBS, M; DELAMONT, S. (1978) Las Relaciones Profesor - Alumno. Oikos - Tan, S.A. Ediciones Barcelona.


[1] Texto presentado en el I encuentro de investigación de la facultad de posgrados de educación de la UPN.

[2] Estudiante egresada de la maestría en educación de la UPN del año 2020.