jueves, 28 de enero de 2021

Leer y escribir 10

 CONSEJOS PARA HACER UNA INVESTIGACIÓN

Guillermo Bustamante Zamudio 


1. Materialice una perspectiva.

- No hay perspectiva supuesta; sólo hay perspectiva puesta en juego.

- La perspectiva se transforma.

2. Confronte su perspectiva; téngale horror al incesto.

3. Hable con los que hablan de lo que usted habla, pero no exagere; si no, no termina nunca.

4. Contradígase, si es necesario, en el transcurso de la investigación.

5. No haga menos de lo que usted puede.

6. Reconozca los límites de sus posibilidades.

7. No existen problemas de investigación, sino miradas que problematizan.

8. No hay método definido con anterioridad: el método es la materialización de su perspectiva.

9. No olvide que todo producto —por terminado que esté— es un borrador del próximo y una reescritura del anterior.

10. Que otros juzguen si su trabajo es una investigación, si hay un problema, de qué metodología se trata, etc.


CONSEJOS PARA PRESENTAR SU INFORME (PARCIAL O FINAL) DE INVESTIGACIÓN

1. Produzca el lector de su informe, pero tenga en cuenta a quién se dirige y, por lo tanto, escoja la manera de presentarlo.

2. Diga lo que ha hecho y en qué momento de la investigación se encuentra.

3. No crea en los formatos.

- Recuerde que llenar un formato predefinido, sin perspectiva, es escribir lo que uno no tiene.

- La forma de su informe es la puesta en juego de su perspectiva; por tanto, es único y no estandarizable.

- Lo anterior no implica que usted no pueda traducirlo a otros formatos, aunque la traducción no sea simétrica.

4. Hable desde su posición, pero encuentre y explicite las voces que circulan por su palabra; en otros términos, diga quién le contó.

5. Hágase responsable de lo que dice.

- Explicite los supuestos desde los que habla.

- Tenga en cuenta las implicaciones que se derivan de lo que dice.

6. Sea coherente.

- No se contradiga explícitamente; si lo hace, explique las razones.

- Haga claras las relaciones entre las partes de su informe.

7. Sea exhaustivo.

- No deje de decir nada que sea imprescindible.

- No diga nada que sea prescindible.

8. Escriba para publicar y aténgase a las consecuencias.

9. Someta sus textos a la mirada de otros, prefiera su inclemencia a su aprobación.

10. El informe no termina en el punto final, sino en las lecturas que otros hagan.

11. No le crea a nadie, pero mantenga la esperanza de que el otro lo convenza.


COROLARIO: NO SIGA CONSEJOS, INCLUÍDOS LOS DE ESTA LISTA, EXCEPTO ESTE ÚLTIMO.

Editorial 10

 En este número de 10 del Blog, a propósito del espacio “Leer y escribir” el profesor Guillermo Bustamante Zamudio nos ofrece “Consejos para hacer una investigación”, que de modo singular muestra la diversidad de posturas que puede haber para hacer invstigación. Cierra señalando aspectos a tener en cuenta a al hora de escribir una tesis. Además de divertida, deja elementos de reflexión. 

En el apartado “Avances de investigación” Melissa González Alonso estudiante de la Maestría en Educación se adentra en la “Calidad en programas de educación superior en modalidad virtual” para ello hace un recorrido por trabajos relacionados con su interés en donde se evidencia -según la autora- su que la calidad se aborda desde lo político, lo económico e incluso desde lo ético, pero aún hay un abordaje del cual no se encuentra suficiente literatura y es el abordaje desde la comunicación y la cultura, esto último, -dice-, está ligado más a las formas como una persona puede aprender los contenidos que le brinda una institución de enseñanza y los códigos que allí son transmitidos. Esta última afirmación, es el eje del escrito que invitamos a escudriñar, dadas las categorías que pone en juego para asomarse a la modalidad virtual de la educación y a la calidad que ofrece: teoría de los códigos, gramática, técnica y práctica.

Para el caso de la Reseña, presentamos “Lineamientos curriculares para lengua castellana”. Publicada por el Men en 1998, escrita por Natalia Hurtado analiza minuciosamente y con agudeza lo que plantean dichos lineamientos, el lugar del saber, el papel del maestro y la idea que circula en torno al estudiante que aprende. Ofrece una mirada a dichos lineamientos curriculares y su lugar en las prácticas pedagógicas en la escuela. Mediante un ejercicio dialógico entre autores, teorías y la presentación de investigaciones recorre las perspectivas en educación, trabajadas desde la lengua y la literatura, y desde la propuesta de trabajo en los Proyectos Institucionales.

Finalmente, en el apartado “Ensayo o Artículo de reflexión” ofrecemos de Alfonso Moisés Yupanqui Erazo -trabajo fue premiado en el primer concurso de Ensayo y Reseña realizado por el Blog Cuadernoseesmae en diciembre 9 del 2020-. “La formación como acto que vincula el saber”.    En él, Alfonso Moisés analiza la relación que existe entre el maestro y la formación del sujeto, como acto vinculante al saber en el ámbito educativo. Para tal efecto la pregunta que orienta esta reflexión es ¿Cómo se constituye el Sujeto en un proceso de formación? Las reflexiones presentadas profundizan en concepciones y prácticas naturalizadas qué al volverlas a pensar, nos sitúan de nuevo en el maravilloso ejercicio académico tan urgente en nuestros días y en especial durante la formación posgradual.

Ensayos o artículos de reflexión 9


APORTES DE LA ETNOGRAFÍA ACCIÓN PARTICIPATIVA PARA EL DESARROLLO DE INVESTIGACIÓN ETNOGRÁFICA EN EDUCACIÓN ESCOLAR

Néstor Fabián Corredor Medina


                                                                                    “Se trata de un problema de praxis formativa cuya                                                                                      solución escapa a la institución elitista y aislada,                                                                                         y pasa a esa alianza de sujetos, como sería la                                                                                                    conformada por los pueblos con su saber”. 

                                                                                     Orlando Fals Borda. 


La investigación etnográfica ha posibilitado que las dinámicas y escenarios de producción de conocimientos sobre nichos particulares de las sociedades contemporáneas se modifiquen radicalmente. La escuela como institución y la vida escolar en su conjunto no han escapado a esta tendencia (Jimeno, 2000), por esta razón, resulta sumamente interesante examinar algunos elementos de la Etnografía Acción Participativa o etnografía participativa (en adelante EAP), que pueden ser considerados como potenciales subsidiarios teóricos y metodológicos para el desarrollo de investigación educativa escolar en perspectiva etnográfica. 

Dicho lo anterior, es necesario señalar que considerar posibles aportes de la EAP a la investigación etnográfica en educación, se sustenta en que las investigaciones etnográficas escolares que se desarrollan entre los niveles micro sociológico y meso sociológico, aun cuando son sumamente rigurosas y versátiles no alteran o modifican sustancialmente los escenarios y los sujetos que allí intervienen (Lahire, 2008). Es decir, vale la pena interesarse por elementos de orden metodológico y filosófico de otras modalidades investigativas que aportarían a potenciar la investigación en el aula y las posibles implicaciones que dicha investigación genere en su contexto.

En ese sentido, es objetivo de este escrito considerar los aportes que desde la EAP se podrían hacer a los procesos de investigación educativa escolar en perspectiva etnográfica. Ahora bien, en términos estructurales el texto se organiza en tres momentos: Inicialmente se esbozarán las características generales de la EAP; en segundo lugar, se considerarán los posibles aportes de la EAP a la investigación etnográfica en educación escolar; finalmente se expondrán algunas consideraciones sobre la pertinencia de la EAP y su relación con la escuela.

En principio es necesario señalar que la EAP, como modalidad de investigación etnográfica, posee unas características que la definen y diferencian de expresiones investigativas inmersas en la antropología social contemporánea aplicada a la educación escolar (Dietz, 2018). De acuerdo con Barraquero (2016) la EAP suscribe a escenarios de organización política comunitaria no institucionalizada, es decir, grupos de personas organizadas políticamente, que asumen su “vida cotidiana como un escenario fundamental de praxis política” (Berraquero Díaz, 2016, pág. 52).

De esta manera podría señalarse una diferencia sustancial entre la investigación etnográfica educativa y la EAP; en la primera existe una aplicación explicita a contextos educativos escolares de orden institucional (Rockwell, 2009), mientras la segunda se inscribe en escenarios no institucionalizados. Además, resulta necesario señalar que sus objetivos particulares son absolutamente diferentes, de acuerdo con Dietz “la etnografía tiene que ver con las asimetrías del poder, pero no nace como una metodología para trasformar, sino para estudiar un determinado tipo de realidad que se desconoce” (Dietz, 2018, pág. 8). Mientras que la EAP considera en su horizonte de posibilidades, la trasformación de las realidades examinadas y abordadas en el proceso investigativo.

En virtud de lo enunciado se pone en evidencia que la EAP como modalidad de investigación en etnografía, retoma los elementos metodológicos y filosóficos propios de la Investigación y Acción Participativa (Fals Borda, 2015). En consideración de Lola Cendales la IAP se define en razón a que “no se trata solamente de conocer la descripción de los hechos; se trata de reconocer y ubicar los hechos en sus relaciones histórico-estructurales y en el contexto de la sociedad ir logrando una visión más integral y una posición ideológica consecuente” (Cendales, L. Torres, A. Peresson M., 1992, pág. 128)

Así las cosas, en la EAP se establecen tres elementos vertebrales que dan sentido a su arquitectura como modalidad de investigación etnográfica. El primero de ellos tiene que ver con la vinculación íntima que el investigador tiene con su contexto y objeto de investigación, es decir, se consolida un compromiso ético y político ligado al proceso investigativo y en consecuencia, se espera que dicha investigación permita la comprensión, modificación y transformación de escenarios circunstanciales en los que están inmersos los sujetos participantes.

De otro lado, la EAP postula la necesidad de vincular de manera orgánica, en todas las fases de la investigación a la población con la que se trabaja, es decir que se establezca un ejercicio colaborativo y colectivo que parta del diálogo de saberes y del reconocimiento sustancial del sujeto investigado en el diseño y desarrollo de la investigación (Freire, 2009). Lo anterior, como principio no solo metodológico sino como una posibilidad de formación política sistemática que posibilite a los participantes adquirir sentido histórico, político y cultural del momento o contexto en que se encuentran. (Rodrigues Ramalho, 2013).

Como tercer elemento estructural de la EAP, se postula la resistencia o contraposición a las visiones externas que se configurar alrededor de los procesos en los que se desarrolla esta modalidad de investigación, es decir, se parte del reconocimiento de lo propio, lo empírico y lo contextual como los elementos constituyentes para el proceso de investigación y acción política. Ghiso (2020) abordaría este principio calificándolo como ecología investigativa, debido a que se priorizan los siguientes elementos: El humano subjetivo; el constructo social propio y el ambiente o contexto.

Descritos los elementos vertebrales de la EAP, resultaría conveniente yuxtaponer algunas de estas premisas en el marco de la investigación etnográfica escolar de orden micro sociológico (Heller, 1977), pues es válido afirmar que las investigaciones que ubican y parten de la cotidianidad de la vida escolar posibilitan no solo la comprensión y descripción de los fenómenos desconocidos que acaecen en la escuela, sino que permiten identificar el sentido que los sujetos que intervienen en los procesos educativos le asignan a su realidad (Rockell, 1995).

En ese sentido, el primer elemento que pareciera trivial en cualquier investigación en el aula, pero que no resulta tan evidente, tiene que ver con los resultados y la finalidad de estos, es decir, la investigación debe postular desde su génesis la necesidad de pretender trasformaciones en la dimensión contextual-específica y de ser posible en una dimensión más amplia.  Dicho de otra manera, es imperativo que los resultados de la investigación se desborden a sí mismos, y busquen incidencia en campos que determinen o incidan en la definición de la arquitectura escolar en todas sus esferas, estos campos podrían ser; escenarios de creación de política pública educativa; consejos y grupos colegiados que ordenan las dinámicas de convivencia y regulación de la interacción social en la escuela; grupos o asociaciones de padres de familia que tengan vinculación sistemática con la vida escolar.

En segundo lugar, la investigación escolar etnográfica que vincule las premisas de la EAP deberá posicionar en su corpus metodológico los postulados de la formación sistemática para todos los participantes, luego podría asumirse que los sujetos que allí intervengan (docentes, estudiantes, administrativos y padres de familia) no solo aportarán y permitirán la construcción de información sobre fenómenos particulares ligados a la vida escolar, sino que en forma simultánea deberían adquirir y construir herramientas metodológicas y políticas que les permitan comprender el mundo en el que habitan y consecuentemente optar por ejercicios colectivos de trasformación social que les permitan ser sujetos determinantes en la construcción y organización de sus comunidades-sociedades en forma sistemática. 

Sobre este postulado resulta sumamente interesante mencionar el ejercicio de investigación/formación que desarrolló García Lizano y otros (1995) quienes de acuerdo a la investigación escolar etnográfica desde la perspectiva de lo cotidiano, desarrollaron y construyeron en forma colaborativa módulos o cursos de capacitación docente que respondieran o se configuraran en virtud de las necesidades contextuales que demandaba la escuela en su tiempo–espacio singular (García Lizano, 1995). De este modo, lo que se busca con la vinculación de los postulados de la EAP a la investigación escolar en perspectiva etnográfica, es similar a la experiencia enunciada; posibilitar la cualificación política, técnica e investigativa de los sujetos que cotidianamente habitan en la escuela.

Finalmente, existen en la EAP dos premisas que deben ser consideradas con toda la atención en la investigación educativa escolar. De un lado, es muy importante que los maestros de aula sean asumidos como sujetos investigadores, esto en detrimento de la dinámica que postula agentes externos que en su mayoría suscriben a dos campos; técnicos representantes de las instituciones de gobierno que no están vinculados ni profesional ni laboralmente a la dinámica escolar; y estudiantes universitarios o investigadores formados que perciben y asumen en forma exclusiva el lugar de investigación -escuela- como el escenario o laboratorio del cual extraer información.

Así las cosas, junto a la práctica investigativa como un elemento connatural al quehacer pedagógico y político de los maestros de aula, la investigación etnográfica en educación reconoce la importancia de las redes colaborativas que se estructuran en la EAP, es decir, se podría apostar por la investigación localizada de experiencias y fenómenos escolares, que están transversalizados por elementos comunes como clase, género, ubicación espacial, etc. Lo anterior con intención de postular desde los escenarios específicos, elementos comunes que pudieran aportar a la consolidación de propuestas políticas, sociales y educativas de alcance local o nacional.

A manera de conclusión, elementos sobre los que seguir trabajando.

Deber señalarse la importancia de profundizar la investigación educativa desde la perspectiva etnográfica, pues como se ha puesto en evidencia, la etnografía posee un sin número de cualidades que permiten no solo la comprensión y descripción de escenarios y fenómenos desconocidos, sino que tiene facultades sumamente valiosas de cara a la construcción de modalidades investigativas  propias, que modifiquen el rol de los sujetos investigados y la utilidad que pueda asignársele a los resultados, en tanto insumos, para la consolidación de propuestas educativas que respondan a las necesidades sociales, políticas y económicas de sociedades inequitativas y desiguales como la colombiana.

Ahora bien, proponer escenarios de reflexión sobre la investigación etnográfica en educación o  investigación etnográfica  en general, resulta sumamente valioso  en tanto permite identificar, caracterizar y potenciar algunos de los elementos que ha enarbolado la EAP,  pues evidentemente en esta modalidad de investigación, lejos de reducir sus postulados al  plano académico o investigativo, se ponen en cuestión caracteres epistemológicos, políticos y culturales profundos del sistema económico imperante, es decir, resulta una suerte de crítica política y social que pretende alterar el orden establecido haciendo uso de la investigación y la acción colectiva de los sujetos históricamente negados o simplemente enunciados de las narraciones etnográficas.

Finalmente, aun cuando se reconoce que la etnografía participante o EAP viene emergiendo como modalidad de investigación dirigida a contextos sociales y populares, vale la pena seguir su rastro metodológico y experiencial, esto con intención no solo de potenciarla en su estructura y propuesta  investigativa per se, sino como la posibilidad de fortalecer las luchas, disputas y escenarios de transformación que grupos subalternos desarrollan en forma sistemática en diferentes regiones y lugares del planeta.  Y particularmente, ampliar la resonancia que desde los centros educativos y escuelas se hace sobre las dinámicas educativas, sociales y económicas desarrolladas a nivel local y nacional.

Referencias bibliográficas

Berraquero Díaz, L. (2016). La colaboración como condición: la etnografía participativa como oportunidad para la acción. Dialectología y tradiciones populares, 49-57.

Cendales, L. Torres, A. Peresson M. (1992). Los otros También cuentan, elementos para la recuperación colectiva de la historia. Bogotá: Dimensión Educativa.

Dietz., G. (2018). Etnografía e investigación acción en la investigación educativa: convergencias, límites y retos. Revista Interamericana de Educación de Adultos, vol. 40, núm. 1., 1-9.

Fals Borda, O. (2007). Hacia el socialismo raizal y otros escritos. Bogotá: Desde abajo.

Fals Borda, O. (2015). Una sociología sentipensante para América Latina. Buenos Aires.: Siglo XXI.

Freire, P. (2009). La educación como práctica de libertad. Bogotá.: Siglo XXI editores.

García Lizano, N. (1995). Capacitación de docentes a partir de la investigación en el aula. San José de Costa Rica: Universidad de Costa Rica.

Ghiso, A. (2000). Investigación educativa, sujetos, gramáticas y ecologías. Medellín, Colombia.

Heller, Á. (1977). Sociología de la vida cotidiana. Barcelona : Editorial Península.

Jimeno, P. (2000). De la etnografía antropológica. Revista complutense de educación, 219-228.

Lahire, B. (2008). Un sociólogo en el aula. En Ma, & M. I. Jociles, ¿Es la escuela el problema? (págs. 49-60). México: Editorial Trotta.

Rockwell, E. (1995). De huellas, bardas y veredas: Una historia cotidiana de la escuela. En E. Rockwell, La escuela Cotidiana (págs. 13-56). México: Fondo de Cultura Económica.

Rockwell, E. (2009). La experiencia Etnográfica: historia y cultura en los procesos educativos. Buenos Aires : Paidós.

Rodrigues Ramalho, R. (2013). Contribución a la propuesta de una etnografía militante. X Jornada de Sociología. Buenos Aires.

Editorial 9


Los últimos números del blog para este 2020 -año aciago pero, no menos productivo intelectualmente-, dejó avances, artículos de reflexión, reseñas en distintos espacios académicos del Departamento de Posgrados y reflexiones en torno a la lectura y la escritura. Los eventos fueron en cambio escasos. A propósito del espacio “Leer y escribir” el profesor Aliex Trujillo García reflexiona acerca de la creencia que circula desde el siglo XVI época del Quijote, sobre la posibilidad de leer sin escribir. De otro lado, plantea como la escritura en la investigación se diferencia de la escritura ficcional, así, como del compromiso académico generacional y cultural de leer y hacer leer a los clásicos. El texto no tiene pierde. La síntesis y el modo cómo los argumentos van tejiéndose resultan al lector en un buen ejercicio mental. 

En el apartado “Avances de investigación” Rubén Darío Ramírez Rivera estudiante de la Maestría presenta avances de su investigación titulada: Música y Formación: una teoría de la música entorno al pensamiento de Pascal Quignard. Rubén Darío se pregunta por qué la música es constitutiva del sujeto. Y afirma a continuación: si el sujeto hace y escucha música por alguna razón, es porque hay algo en ella que lo constituye. Se puede, a) partir desde una concepción de la naturaleza: la música está en la naturaleza y por tanto los seres humanos imitan a los animales como los pájaros, por ejemplo, o, b) partir desde la relación con los sonidos que el sujeto es capaz de discriminar y producir él mismo y, atribuirles un sentido y significado. Lo anterior lo interroga a partir de lo expuesto por Quignard, quien se propone mostrar que la música es tan constitutiva del sujeto como el lenguaje mismo sin ser lenguaje. Su escritura es sugerente e interesante. 

Para el caso de la Reseña -valga señalar que este trabajo fue premiado en el primer concurso de Ensayo y Reseña realizado por el Blog Cuadernos eesmae-, presentamos “Fabricación de cuerpos dóciles en la Educación Física del siglo XVIII” del estudiante Christian Camilo Tiria Forero quien reseña el texto Vigilar y castigar de Michel Foucault. La reseña la realiza especialmente del capítulo de Disciplina y del primer apartado: los cuerpos dóciles. Para ello, se sirve del texto de Betancor, M., & Vilanou, C. (1995). Historia de la Educación Física y Deporte a través de los textos. Barcelona: PPU, S.A. en la pretensión de establecer relaciones entre el cuerpo dócil abordado por Foucault y la concepción de cuerpo identificada en la Educación Física del siglo XVII y la segunda mitad del siglo XVIII. 

Finalmente, en el apartado “Artículo de reflexión” ofrecemos el escrito de Néstor Fabián Corredor Medina titulado “Aportes de la etnografía acción participativa, para el desarrollo de investigación etnográfica en educación escolar” -igual que la reseña, este trabajo fue premiado en el primer concurso de Ensayo y Reseña realizado por el Blog Cuadernos eesmae en diciembre 9 del 2020-. En él, Néstor Fabián considera importante examinar algunos elementos de la Etnografía Acción Participativa o etnografía participativa EAP, que pueden ser considerados como potenciales subsidiarios teóricos y metodológicos para el desarrollo de investigación educativa escolar en perspectiva etnográfica. Reconociendo también que vale la pena interesarse por elementos de orden metodológico y filosófico de otras modalidades investigativas que aportarían a potenciar la investigación en el aula y las posibles implicaciones que dicha investigación genere en su contexto. Este trabajo como los anteriores que el blog ofrece en esta oportunidad son producto de las lecturas reflexiones, análisis y escritura de inquietudes que los espacios académicos suscitan en los estudiantes y egresados en su momento de formación. 

Como novedad, en el apartado denomina invitado, traemos algunas reflexiones a Oscar Obando estudiante de lenguas de la UPN, producto de su participación en el proyecto aprobado por el Ciup 2020: El campo Δ y la pedagogía. Un análisis a propósito de la Didáctica magna de Comenio (DPG-517-20) El proyecto vinculó como monitores del a 7 estudiantes (de posgrado y pregrado). Para este número invitamos a uno de los estudiantes de la licenciatura en Lenguas: Oscar Obando. Con algunos apuntes acerca de la Didáctica magna de Comenio. Su trabajo lo tituló “La huella sempiterna de Comenio en la enseñanza de las lenguas”. Allí analiza la actualidad de la obra comeniana en la enseñanza de las lenguas.

Avances de investigación 9

Música y Formación: una teoría de la música en torno al pensamiento de Pascal Quignard 

Rubén Darío Ramírez Rivera 

Un análisis de la música puede ofrecer unos principios que la inscriben dentro de una determinada manera de explicar la formación. Mostrar esos principios establece un criterio para una consideración de la música que parte de la condición humana, es decir, una teoría de la música que permite entenderla desde una comprensión del sujeto, más allá de la pregunta de por qué hacemos música. Lo que se muestra aquí es: por qué la música es constitutiva del sujeto. Si el sujeto hace y escucha música por alguna razón, es porque hay algo en ella que lo constituye. Se puede, a). - partir desde una concepción de la naturaleza: la música está en la naturaleza y por tanto los seres humanos imitan a los animales como los pájaros, por ejemplo, o, b). – partir desde la relación con los sonidos que el sujeto es capaz de discriminar y producir él mismo y, atribuirles un sentido y significado. Esta diferenciación es importante, porque, como señala Claude Lévi-Strauss, antropólogo francés, en sus investigaciones sobre mitología, Lo crudo y lo cocido, publicadas por primera vez en 1964, el estudio de la música exige la distinción entre humanidad y animalidad, aunque la música sea común a ambas especies, pues, tanto los humanos como los animales emiten sonidos musicales. En el caso de los animales, esos sonidos tienen una funcionalidad ligada a, por ejemplo, en el caso de los pájaros a la reproducción, al flirteo, a identificar a sus polluelos, etc., es decir, que sus sonidos obedecen a una lógica instintiva, en cambio, los humanos reproducen sonidos porque hay otras necesidades por fuera de lo instintivo o natural.
Es aquí donde aparece el sentido. La “música” emitida por los animales, es música en tanto hay unos sujetos que le atribuyen ese carácter musical. La música, desde la mirada de lo humano, independientemente de quien la emita (los animales o la naturaleza) se constituye a través del sentido, más allá de la funcionalidad que el sujeto quiera atribuirle. La naturaleza en sí no hace música; es música porque hay sujetos que atribuyen el sentido musical a los sonidos que están en la naturaleza como el de los animales, los arroyos, la lluvia, etc. Por tanto, en el caso de la naturaleza, la música obedece o responde a una necesidad, no tiene atribución de sentido, solo tiene funcionalidad. En el caso de los humnos, la música en sí no tiene funcionalidad porque lo que la constituye es un sentido. 
En suma, la música de la naturaleza reproduce la especie, mientras que la música del sujeto reproduce la cultura. En ambos casos, es música porque hay sujetos que así la constituyen o determinan; el canto de los pájaros es canto porque los sujetos lo dicen, un pájaro no dice, solo emite su sonido. Esto tiene que ver mucho con la formación, que más adelante se tratará más detalladamente. Por lo pronto, desde esta perspectiva, diremos que el animal que emite sonidos, como los pájaros, no necesita ser formado en canto animal, su canto es intrínseco a su especie. En cambio, el sujeto no emite canto si no ha sido formado para ello a través de la cultura. La formación es propia del sujeto y por tanto la música es propia del sujeto en relación con la formación. 
Siguiendo a Lévi-Strauss, la música si bien está en la naturaleza, solo es entendida como música por el soporte del lenguaje, pues esta se inserta en la cultura; es una producción social. Un animal no crea partituras con los sonidos melodiosos que emite, pero un sujeto puede atribuirles cualidades de altura, tensión, tonalidad, placer, color, etc., a esos sonidos y crear obras.
El hombre no es sin duda el único productor de sonidos musicales si comparte tal privilegio con los pájaros, pero esta verificación no afecta a nuestra tesis, puesto que la diferencia del color, que es un modo de la materia, la tonalidad musical —sea entre los pájaros o entre los hombres— es por su parte un modo de la sociedad. El pretendido “canto” de los pájaros se sitúa en el límite del lenguaje; sirve a la expresión y a la comunicación. Así que sigue siendo cierto que los sonidos musicales caen del lado de la cultura. Es la línea de demarcación entre la cultura y la naturaleza la que no sigue ya, con la exactitud que se creía no hace mucho, el trazo de ninguna de las que sirven para discriminar la humanidad de la animalidad. (Lévi-Strauss, 1996, p.28)
Por tanto, de acuerdo con Lévi-Strauss, la música tiene su origen en el lenguaje. La música atraviesa a todas las culturas, épocas y lenguas, y por eso el antropólogo francés también encuentra al mito para explicar eso que es común y estructural al género humano. El lenguaje permite discriminar, y en ese sentido el autor ubica a la música desde la cultura o humanidad. En sus posteriores conferencias de 1977 tituladas Mito y significado, haciendo referencia a sus investigaciones anteriores, el autor reafirma su tesis de que la relación de los seres humanos con la música tiene su explicación en el mito, pero ambos son interpelados por el lenguaje (Lévi-Strauss, 2002), más que una inclusión, se trata de una intersección entre las partes; por tanto, si el lenguaje, es el soporte de esa condición humana, la música y el mito no están contenidas en él sino que hay un residuo en esa relación. Entonces, la estructura de la música y el mito no es una reproducción lingüística propiamente, es decir, hay música y mito porque hay lenguaje, pero la música y el mito no están contenidas en el lenguaje, son concomitantes. En otras palabras, el lenguaje está atado a la condición humana porque produce la cultura y en ese sentido interpela a la música y el mito que tienen su propia estructura también. Un ejemplo de ello, lo vemos en Antropología estructural del mismo autor, publicado en 1958 en francés, donde aparece el concepto de mitema para diferenciarlo de los conceptos de la lingüística estructural de fonema, morfema y semantema. Dice Lévi-Strauss (1995):
¿Cómo se procederá para reconocer y aislar estas grandes unidades constitutivas o mitemas? Sabemos que no son asimilables ni a los fonemas ni a los morfemas ni a los semantemas, sino que se ubican en un nivel más elevado: de lo contrario, el mito no podría distinguirse de otra forma cualquiera del discurso. (p.233)
Como se ve, el antropólogo francés tiene que recurrir a otra unidad constitutiva del mito para desarrollarlo, por cuanto hay relación lenguaje-mito, pero el mito no queda dentro de este, solo interpelado. Hay un residuo, algo queda por fuera de la intersección.
Esta perspectiva de Lévi-Strauss, al igual que al mito, pone a la música como un efecto del lenguaje, no como producto, puesto que es el lenguaje el que constituye a los sujetos y solo gracias al lenguaje el sujeto deviene musical. Como bien señala, el canto animal se sitúa en el límite del lenguaje, no lo alcanza, pero es evidente que hay algo en la esfera de lo humano en relación con la música que no es del todo lenguaje pese a que viene de allí, pues también está en la naturaleza. Lévi-Strauss dice que hay un limite entre la música natural o animal y el lenguaje, pero su análisis solo muestra ese eje lenguaje- sujeto-música, no muestra el porqué del límite o del misterio de ese límite que influye en la condición humana, pues, hablando del mito, afirma: “todo esto hace del creador de música un ser semejante a los dioses, y de la música misma el supremo misterio de las ciencias del hombre, contra el cual estriban y se guarda la llave de su progreso” (Lévi-Strauss, 1996, p.27). Es aquí donde encontramos que hay un misterio, algo que no puede ser explicado por el lenguaje en la música, algo que es del orden de lo natural y que toca a lo humano, pero se queda en ese limite entre lo natural y el lenguaje. Si bien, el análisis de Lévi-Strauss es pertinente en la discusión, ese límite, ese misterio de la música que toca al sujeto es mucho más complejo de explicar. Por eso el antropólogo cuenta los mitos, porque los mitos son mistéricos y no hay nada más misterioso que la música. Ese misterio es a lo que se llamó más arriba residuo.
Para desarrollar eso que es lo mistérico y residual, recurro a la obra del escritor francés Pascal Quignard, fundamentalmente el libro Butes, publicado por primera vez en francés en el año 2008. En esta obra, el análisis de Quignard intenta mostrar la condición de que la música es tan constitutiva del sujeto como el lenguaje mismo sin ser lenguaje. El misterio de la música tiene que ver con el mito, en el caso de Quignard el mito de Butes, pero va más allá de este, es decir, hay mito porque el sujeto está atravesado por la música y el lenguaje a la vez. Nótese que tanto en Lévi-Strauss como en Quignard el lenguaje no lo explica todo respecto de la condición humana, es decir, siempre hay algo que se queda sin decir y por eso hay que ponerle música. Ambos autores usan el mito, pero uno parte de la idea lenguaje-mito para explicar la música, y el otro, parte de la música para explicar al sujeto. En ese sentido, Quignard es un estudioso de la condición humana que no parte del lenguaje sino de la música. Consideremos los siguientes fragmentos de Butes donde es posible observar a manera de síntesis lo que se ha dicho hasta aquí:
De modo parecido el psicoanalista y el analizado, con los brazos y las piernas inmovilizados, uno en su sillón, el otro sobre su lecho de dolor, escuchan, hablan, no saltan fuera del grupo, no saltan fuera del lenguaje. No abandonan el navío.
Todo el mundo experimenta esta música de la lengua cuando la lengua no es todavía un lenguaje (...). Estos sonidos —y no sus significados— van a hacernos siempre levantar y dirigirnos hacia aquellos que nos llaman (…) Así es como la voz antigua de un pájaro con senos de mujer llama a Butes. Lo llama mucho más que por su nombre: lo llama por el pálpito de su corazón. Así es como Butes abandona la fila de los remeros, renuncia a la sociedad de los que hablan, salta por la borda, se arroja al mar.
La música toca mucho más que «la audición» en el cuerpo del oyente. Esta es la tesis que deseaba defender en estas últimas páginas a las que Butes me conduce reclamando por una orilla que no alcanza. Las pasiones serían impotentes para distinguirse unas de otras, incluso, serían incapaces de aprehenderse a sí mismas si no existiera la música. (Quignard, 2019, pp. 14-17). Ahora bien, respecto de la formación, se trata de saber cuáles son las condiciones efectivas para el acceso al conocimiento (Zuleta, 2010), por ello, es menester señalar la diferenciación entre lo que se entiende por educación y formación. Si entendemos por campo, “una estructura de relaciones objetiva (Bourdieu, 2003, p.64), entonces la educación no es un campo, sino una esfera del contexto. En el primer caso, se trata de una producción de enunciados que soportan una lógica, más que a prácticas sociales determinadas; en el segundo caso, se trata de algo que no tiene reglas, es decir, atiende a lo que se puede decir dentro de un contexto determinado (proyecciones, propósitos, manuales de convivencia, sistematización, estamentos, currículo, programas, etc.); por ende, dentro del contexto educativo se pueden decir muchas cosas que son necesarias para que la escuela funcione, pero el  efecto formativo3  o condición efectiva como lo señala Zuleta, no se circunscribe necesariamente a ello. La formación es estructural en relación con el sujeto, y porque es estructural remite a una inferencia con reglas de juego frente a los otros, es decir, a un campo específico que busca las condiciones necesarias para que se produzca efecto formativo. Por tanto, la diferenciación planteada es importante para entender la música desde el campo más que desde el contexto. La música es un componente de la formación; es decir: más que el sujeto intervenga sobre la música, él es intervenido por ella. La música se le impone al sujeto, pues es una de las modalidades de la condición humana, por eso, el lector de este trabajo investigativo no debe buscar en el análisis de la música aquí propuesto, cuenta de contextos en los que los sujetos hacen música (épocas, estilos, géneros, etc.), como de la estructura musical que hace que se produzcan sujetos musicales en relación con ella.

REFERENCIAS
Lévi-Strauss, C. (1995). Antropología estructural. Paidós Ibérica: Barcelona.
Lévi-Strauss, C. (1996). Mitológicas. Lo crudo y lo cocido. Fondo de Cultura Económica. México, D.F. Lévi-Strauss, C. (2002). Mito y significado. Alianza Editorial: Madrid.
Bourdieu, P. (2003). El oficio del científico. Ciencia de la ciencia y reflexividad. Anagrama: Barcelona. Quignard, P. (2019). Butes. Sexto Piso: Ciudad de México.
Zuleta, E. (2010). Educación y democracia: un campo de combate. Compilación y edición: Hernán Suarez y Alberto Valencia. Maquetación actual: Demófilo. Omega. Biblioteca Libre.1
 
_________________

3. El efecto formativo ligado a la formación como lo define Guillermo Bustamante: “La formación tiene unas condiciones de posibilidad, propias de nuestra especificidad como seres hablantes; y como la condición de hablantes es estructural, tales condiciones no son históricas, aunque se materialicen en contextos específicos. […] Esas condiciones son las siguientes: el impulso (la pulsión) como resto, la diferenciación de los semejantes, introducida por el referente; la estructura, prerrequisito del sentido; y la relación transferencial, que da lugar al deseo”. Guillermo Bustamante [2019]. La formación como efecto. Bogotá: Aula de Humanidades, p. 19.

Reseña 9

 Fabricación de cuerpos dóciles en la Educación Física del siglo XVIII

Christian Camilo Tiria Forero


Vigilar y Castigar fue un libro publicado originalmente en 1975 y se convirtió en uno de los más representativos del pensador y filósofo francés Michel Foucault, el libro está dividido en cuatro capítulos: Suplicio, Castigo, Disciplina y Prisión.

El capítulo de Disciplina está conformado por tres apartados; los cuerpos dóciles, los medios del buen encauzamiento y el panoptismo. El presente texto analiza el apartado I titulado Los cuerpos dóciles. A partir del análisis, con ayuda del libro La historia de la Educación Física y el Deporte a través de los textos de Betancor y Vilanou pretendo generar relaciones de las características del cuerpo dócil abordado por Foucault con la concepción de cuerpo identificada en la Educación Física del siglo XVII y la segunda mitad del siglo XVIII. 

Introduciéndonos en el apartado I, Foucault inicia con una comparación de un soldado de comienzos del siglo XVII y uno de la segunda mitad del siglo XVIII, el primero de ellos es descrito por el autor como aquel que lleva signos naturales que dan cuenta de su vigor y valentía, esos signos son los que permiten identificar a los más dotados en este oficio, signos como “ojos vivos y despiertos, cabeza erguida, el estómago levantado, los hombros anchos, los brazos largos y dedos fuertes, el vientre hundido, los muslos gruesos, las piernas flacas y los pies secos; porque el hombre de tales proporciones no podrá dejar de ser ágil y fuerte” (Foucault, 2002, p. 139). El segundo soldado descrito por el autor es de la mitad del siglo XVIII, la primera afirmación que encontramos es que el soldado se ha convertido en algo que se fabrica, pasando de un cuerpo inepto a la máquina que se necesitaba, una corrección de cada parte del cuerpo que procura alcanzar el automatismo de los hábitos, “«expulsando al campesino» y se le ha dado el «aire del soldado»” (Foucault, 2002, p. 139). Esos signos naturales que caracterizan al soldado idóneo del siglo XVII son tomados en el posterior siglo para fabricar soldados automatizados en sus hábitos y sus estructuras corporales. 

La primera relación que deseo establecer es el papel de la Educación Física en la formación de aquel soldado del siglo XVII, Betancor y Vilanou (1995) se remiten a John Milton (1644) en su obra Sobre la Educación, Su ejercicio, quien escribe: 

El ejercicio que recomiendo primeramente es el uso exacto de sus armas, defenderse y atacar seguramente con el filo o la punta; esto los conservará sanos, ágiles, fuertes y amplios de pecho. Es la manera más razonable de hacerles desarrollarse anchos y altos; e inspirarles un valor cortés y sereno. … Deben también practicar toda clase de llaves y presas de la lucha, en la que los ingleses conviene que predominen, porque en el combate puede ser necesario con frecuencia arrastrar o sujetar y venir a las manos. (p. 198)

Este fragmento de 1644 nos muestra como el manejo del cuerpo respecto al uso de un objeto de guerra está al servicio de generar signos naturales, con la consigna de que un uso adecuado del objeto permite agilidad y fuerza. Cuando el autor dice “es la manera más razonable de hacerles desarrollarse anchos y altos” muestra uno de los propósitos de la práctica de la Educación Física (EF) que prevalece; si recordamos las características dadas por Foucault al soldado del siglo XVII, podremos inferir claramente como la EF estaba al servicio de aquellos que querían ser identificados desde el cuerpo en tanto idóneo para el oficio de soldado; sus signos naturales se transferían en vigor y valentía. Continuando con esta primera relación Betancor y Vilanou (1995) citan a Rousseau con Emilio o de la Educación, a propósito del ejercicio natural (1762) quien hace una apertura al cuerpo en la segunda mitad del siglo XVIII:

Existe un ejercicio puramente natural y mecánico que sirve para robustecer el cuerpo sin dar ninguna participación al juicio: nadar, correr, saltar, desgastar unos zuecos, tirar piedras. Todo esto está muy bien, pero, ¿no tenemos nada más que brazos y piernas? ¿no tenemos también ojos y oídos? ¿y estos órganos son tan superfluos para el uso de los primeros? No ejercitéis solamente las fuerzas, ejercitar todos los sentidos que las dirigen; obtener de cada uno de ellos todo el partido posible, comprobando después la impresión del uno con el otro. … No empleéis la fuerza sino después de haber calculado la resistencia; obrad siempre de modo que la estimación del efecto preceda al uso de los medios. (p. 194). 

Conectando lo escrito por Rousseau (1762) con la descripción que nos ofrece Foucault del soldado de la segunda mitad del siglo XVIII, es el término mecánica el que nos permite enlazar ambas descripciones, también Rousseau muestra la importancia de estudiar los movimientos y las fuerzas empleadas en el cuerpo con los posibles efectos de cada uno. Una máquina puede ser predecible en su uso gracias al estudio de esta, una máquina debe responder a engranajes que procuran un rendimiento o efectos eficaces, eso mismo pasa con el cuerpo en esa perspectiva, debe conocerse parte por parte para proporcionar efectos predecibles y de esa manera útiles, como escribe Rousseau, cada parte del cuerpo es importante, por ende debemos procurar el mayor partido posible de ellas, Foucault también dirá que la corrección de cada parte del cuerpo procura alcanzar el automatismo de los hábitos (2002, p. 139). 

Prosiguiendo en el apartado I, el autor nos dice que en el curso de la edad clásica el cuerpo se descubre como objeto y blanco del poder, un cuerpo al cual se le puede dar una forma y por ende se puede manipular, educar, corregir, moldear gracias a estímulos externos. El libro Hombre – máquina de Descartes ha sido escrito sobre dos registros de cuerpo simultáneamente: anatomo - metafísico y el técnico - político, son dos registros distintos, el primero compuesto por discursos médicos y filósofos, el segundo constituido por un conjunto de reglamentos (militares, escolares, hospitalarios, procedimientos empíricos, procedimientos reflexivos) para controlar o corregir las operaciones del cuerpo (2002, p. 140). Estos dos registros son articulados por la docilidad, articulación que se convierte en la novedad de la segunda mitad del siglo XVIII. Procurando una mejor comprensión mostraré en un diagrama los registros expuestos y su articulación. 


Esta articulación nos permite comprender que la dócil del cuerpo en tanto sometido, puede ser utilizado, puede ser transformado y perfeccionado (2002, p. 140). Para la segunda mitad del siglo XVIII se consideran novedosos algunos métodos que permiten el control minucioso de las operaciones sobre el cuerpo. En primer lugar, encontramos la escala de control que trabaja el cuerpo, no en masa sino en sus partes como si estuviéramos hablando de mecánica, ejerciendo sobre el cuerpo una coerción débil. También, como nueva técnica, se toma el objeto de control como la economía, la eficacia de los movimientos del cuerpo, encontrando la importancia en el ejercicio, así el cuerpo se comete desde el control de modo constante. Y por último la modalidad, que vela sobre los procesos de la actividad, es la más cercana al tiempo, espacio y los movimientos. Los tres métodos mencionados en este párrafo garantizan la sujeción constante del cuerpo y sus fuerzas, imponiendo una relación docilidad - utilidad y es a ello a lo que se puede llamar las disciplinas. 

La disciplina será entonces el método que permitiría garantizar la sujeción. A partir del siglo XVII y XVIII se pone bajo las fórmulas de la dominación, bajo la idea de poder, siendo ahora un instrumento de este. Sin embargo, estas fórmulas son diferenciadas de la servidumbre, la esclavitud, el vasallaje, las disciplinas monásticas, porque ahora “el cuerpo humano entra en un mecanismo de poder que lo explora, lo desarticula y lo recompone” (Foucault, 2002, p. 141). El autor llamaría a este mecanismo una anatomía política (mecánica del poder), nace para que los cuerpos no sólo hagan lo que se desea, sino también para que operen como se quiere, con las técnicas, rapidez y eficacia determinadas (2002, p. 141).

Esta mecánica del poder permite que la disciplina fabrique cuerpos sometidos y ejercitados, cuerpos dóciles, la disciplina aumenta las fuerzas del cuerpo (en términos económicos de utilidad) y disminuye en esas mismas fuerzas (en términos políticos de obediencia). (2002, p. 142). Las aptitudes en el cuerpo aumentan mientras la dominación se mantenga acrecentada. Cuando Foucault hace referencia a la anatomía política vincula al cuerpo con la dominación, entendida como una multiplicidad de procesos de origen diferente, localizaciones dispersas, estos se los encuentra en colegios, talleres, hospitales, fábricas, organizaciones militares que tienen como objetivo la fabricación de cuerpos dóciles y útiles, lo anterior entendido como una “microfísica” del poder. Dentro de esa multiplicidad de procesos se encuentran las escuelas y colegios, es dentro de ese contexto que incorporo la EF, un proceso que adopta las técnicas del método de la disciplina para la fabricación de esos cuerpos dóciles y útiles. 

La segunda relación parte de preguntarse ¿cómo la disciplina fue trabajada y abordada en la EF de la segunda mitad del siglo XVIII? Betancor y Vilanou (1995) en su minucioso recorrido histórico nos permiten citar a Cayetano Filangieri en su texto Ciencia de la legislación, (1780 - 1788) exactamente en el capítulo IX: Reglas generales sobre la educación física de la primera clase:

No solamente se tolerarán todos los ejercicios aptos para fortificar el cuerpo, sino que serán ordenados también por la ley, y en las horas destinadas se convidará a los muchachos de esta clase a que con emulación corran, salten, suban a los árboles, luchen, levanten peso, lo descarguen, lo pasen a otra parte; a experimentar, medir y usar de sus fuerzas de varios modos, aumentar el vigor y agilidad de sus miembros, y a dar a sus cuerpos aquella fuerza y robustez que se pierde en la inacción y pereza. Para dar a estos ejercicios las ventajas de una útil emulación, de mayor grandeza, de cierto espíritu de sociedad, y de una oculta pero necesaria dirección, el legislador ordenará que en las horas señaladas para estos ejercicios todos los niños de la comunidad sean conducidos por sus custodios a un mismo lugar, dónde se juntarán y mezclarán unos con otros sin distinción alguna. (p. 196)

De acuerdo con esta pequeña descripción tenemos varios elementos para responder la pregunta de la segunda relación. Inicialmente los ejercicios ya no sólo serán para fortificar el cuerpo, la ley ordenará de alguna manera los tipos de ejercicios a realizar en esos espacios de EF de acuerdo con los propósitos sociales, ahora se miden las fuerzas en búsqueda de aumentar el vigor y agilidad, dando paso a procesos de verificación, valoración y progresión de la fuerza, la resistencia entre otras capacidades. En cambio, la pereza será algo que no debe permitirse porque evita el desarrollo de capacidades corporales, la pereza esta en contra de la utilidad, por esto es necesaria la dirección de los cuerpos, se hace necesario un legislador que promueva y prescriba espacio y tiempo de ejercicio para evitar que esa inacción perjudique el alcanzar docilidad y por ende la utilidad en esos cuerpos. 

Para valorar, verificar, progresar en vigor y agilidad en la EF se empiezan a crear estudios rigurosos del cuerpo, es allí donde la concepción de cuerpo máquina cobró un valor impresionante, pues al estudiar parte por parte del cuerpo para una economía mostraba la diferencia entre ganar o perder en las más comunes pruebas atléticas en Francia y el Reino Unido, es allí donde en la EF y todos los procesos que fabrican cuerpos dóciles y útiles conciben a la disciplina como una anatomía política del detalle, al decir de Foucault. Dentro de cada fabricación de cuerpo dócil -sigue diciendo-, es importante el detalle, las cosas pequeñas son base o disponen para las cosas grandes, y si comprendemos los cuerpos dóciles como un producto fabricado, un cuerpo controlado pero útil, cada movimiento y comportamiento corporal es motivo de observación, nada puede salir de la mecánica organizativa ya dispuesta para esos cuerpos, el soldado se dispone a tener técnicas automatizadas que le permitan un mejor rendimiento, lo mismo que los estudiantes, deben adquirir ciertas rutinas que están en pro de un rendimiento mejorado gracias a la Disciplina. Así, el detalle es donde se da o se conjuga todo el proceso de sumisión, aparece en los gestos más pequeños, es allí donde se va a aplicar la disciplina, en ella encontramos el arte de las distribuciones y el control de la actividad, la primera hace referencia al espacio, la segunda al tiempo. 

Inicialmente, señala el autor, dentro del arte de las distribuciones, procede ante todo a la distribución de los individuos en el espacio. Para ello emplea varias técnicas (2002, p. 145). Dentro de esas técnicas encontramos que la disciplina exige la clausura, se refiere a los espacios, lugares cerrados en sí mismos, que guarden orden y seguridad (colegios, cuarteles, talleres). Esa clausura tiene un origen en los conventos, se pretende evitar las interrupciones y permite fácilmente dominar las fuerzas. Además, deben existir divisiones en zonas, dándole a cada individuo su lugar organizando un espacio analítico, eso evita la desaparición, impide las distracciones que disminuyen la utilidad de los cuerpos, también está inspirada en las celdas de los conventos. 

Continuando con el arte de las distribuciones -indicará Foucault-, aparecen los emplazamientos funcionales entendidos como espacios de utilidad, en esta técnica es importante la vigilancia, espacios muy bien pensados para localizar fácilmente al cuerpo, cuando se tiene un espacio determinado para cada cuerpo se evitan distracciones o contagios de algo y procuran un mejor rendimiento, un mejor trabajo de cada cuerpo. Asimismo, se encuentran los elementos intercambiables, caracterizados por el rango, el lugar que ocupa el cuerpo en una clasificación. La disciplina individualiza, distribuye y hace circular las relaciones entre cuerpos; al tener una clasificación por rango le permite identificar fácilmente los cuerpos más dóciles, los más útiles y de esa manera procurar acciones de trabajo, creando así principios de jerarquía y vigilancia piramidal. De esta manera resumimos las 4 técnicas del arte de la distribución dentro de la disciplina explicitadas por el autor.

Por otra parte, al referirse Foucault al control de la actividad, el empleo del tiempo cobre relevancia en la fabricación del cuerpo dócil, establecer ritmos es fundamental dentro del proceso de producción, también obligar a ocupaciones determinadas y regular los ciclos de repetición, esos puntos fundamentales coinciden en los espacios como la fábrica etc., en donde el tiempo medido y pagado se constituye en un tiempo sin impureza ni defecto. 

Dentro de ese control de la actividad se encuentra la elaboración temporal del acto, un ritmo colectivo; el establecimiento de correlación del cuerpo y el gesto, no sólo consiste en enseñar o imponer una serie de gestos corporales, relaciona también esos gestos con una actitud global del cuerpo, una condición de eficacia y rapidez que responde a los detalles ya mencionados, las técnicas son imperantes para esa eficacia, un estudio biomecánico en EF nos permite analizar y observar de qué manera un cuerpo dócil responde mejor ante una necesidad de comportamiento. 

En La articulación cuerpo - objeto, el cuerpo constantemente está en relación con los objetos que manipula, no sólo en términos de un arma en la milicia, también en un lápiz, o un cuaderno, el cuerpo debe tener una relación cercana con los objetos que lo rodean y de esa manera siempre responder útil y organizadamente con ellos. La utilización exhaustiva nos habla también del empleo del tiempo, pero uno que debe ser aprovechado de manera positiva, el cuerpo dócil capaz de realizar una acción eficazmente, en la menor cantidad de tiempo y respondiendo a una necesidad establecida. 

La tercera y última relación desea abordar la pregunta ¿cómo el arte de las distribuciones y el control de la actividad, se equipara con el de la EF de la segunda mitad del siglo XVIII? Para esto Betancor y Vilanou (1995) citando nuevamente Cayetano Filangieri en su texto Ciencia de la legislación, (1780 - 1788) exactamente en el capítulo IX. Reglas generales sobre la educación física de la primera clase, nos deja visualizar que:

El magistrado de la comunidad presidirá los ejercicios, y en su defecto el más antiguo de los custodios. Algunos premios fundados en algún distintivo honorífico, señalados de tiempo en tiempo en tiempo para el que supera a los otros en estos ejercicios, presentarán al magistrado medios para promover los que tenga por más útiles, sin quitar a los muchachos la libertad de divertirse a su arbitro; y excitarán al mismo tiempo la pasión de la gloria en estos tiernos corazones que aún no están subyugados por las pasiones. (p. 197)

También Kant en su texto Pedagogía: fragmentos de la educación física citado por Betancor y Vilanou (1995) dice: 

El hombre ha de estar ocupado de tal modo que, lleno del fin que tiene a la vista, casi no se sienta a sí mismo; su mejor descanso es el que le sigue al trabajo. Por consiguiente, se ha de acostumbrar al niño a trabajar. ¿Y dónde mejor que en la escuela debe cultivarse la afición al trabajo? La escuela es una cultura coercitiva. Es de lo más perjudicial habituar al niño a que mire todas las cosas como un juego. Ha de tener un rato para recobrar fuerzas, pero es preciso que también tenga sus momentos de trabajo. Si no comprende inmediatamente para qué le sirve esta coacción, más tarde advertirá su gran utilidad. En general se acostumbraría a los niños a la indiscreción. Si se contestara siempre a sus preguntas: ¿para qué es esto? ¿y aquello? La educación tiene que ser coercitiva, pero sin que ello haya de esclavizar a los niños. (p. 204)

De lo anterior se colige que la EF adoptó el método disciplinar planteado en la segunda mitad del siglo XVIII, el cuerpo desde entonces ha sido el eje fundamental de sus prácticas, las características de espacio y tiempo han estado involucradas en ella en beneficio de mejores resultados en competencias, el entrenador nace como respuesta a una dirección de tiempo y espacio que permite perfeccionar detalles que potencian la utilidad. Esta herencia del siglo XVIII se mantiene hoy vigente en la EF contemporánea, pero eso será tema de abordaje en otro texto. 

Los cuerpos dóciles fueron inicialmente explicados desde la milicia y eso tiene un detalle importante, y es que el punto de comparación del soldado del siglo XVIII esta altamente influenciado por la política y el sueño de sociedades cercanas a la perfección, y cuando una sociedad se pretende perfecta busca la paz, una paz que sólo puede ser arraigada gracias a la seguridad de un cuerpo estructurado y fuerte este al frente de la sociedad, así es como la política enfrenta cualquier asomo de guerra, con una milicia altamente fuerte y útil, cuando los mecanismos de disciplinamientos marcan efectos son sus procesos imitados en varias estructuras sociales, imitaciones modificadas de acuerdo al espacio, así pues generando técnicas que cada vez lleven  a la producción de cuerpos dóciles que responden a una necesidad de fábrica. La EF ha sido en la escuela la mayor fábrica de docilidad. 

Referencias

Betancor, M., & Vilanou, C. (1995). Historia de la Educación Física y Deporte a través de los textos. Barcelona: PPU, S.A.Foucault, M. (2002). Vigilar y Castigar: nacimiento de la prisión. Buenos Aires: Siglo XXI Editores Argentina.

Leer y escribir 9

 ESCRIBIR EN LA LECTURA

Aliex Trujillo García 


El huevo en la gallina

Dicen que la novela Don Quijote de La Mancha, en el siglo XVII, hizo que se supiera leer el castellano sin saberlo escribir. Habría entonces, en los albores de la lengua castellana, un desfase entre una alfabetización lectora y otra escritora. Según los activistas de la enciclopedia más citada en las tareas escolares, en un tiempo y un territorio, fue posible tener una mayor alfabetización lectora que escritora. Dicen estos activistas globales del enciclopedismo: “La alfabetización [de El Quijote] fue más rápida en cuanto a la lectura que en cuanto a la escritura.”. Además, aseguran que estos efectos tienen su causa en la proliferación del libro, con la naciente imprenta de tipos móviles. Habría que preguntarse ¿Cómo es posible un desfase funcional entre la lectura y la escritura? En el ejemplo de El Quijote, el discurso investigativo pondría en relación unos conceptos, que se irían formalizando para pensar si es posible la lectura sin la escritura. Buscar y organizar los conceptos en la escritura no produciría literatura, produciría una escritura particular. La novela El Quijote podría, de esta manera, ser objeto de ese discurso investigativo, al aceptar la novela como productora de un efecto, en el que es posible la mencionada relación disociativa entre la lectura y la escritura. Este discurso investigativo sería adoptado por una postura, se harían experimentos, ensayaría conceptos, demostraría algoritmos, diseñaría instrumentos para comprobar si se puede aprender a leer sin saber escribir. No obstante, en el presente texto, la escritura y la lectura forman una unidad que se retroalimentada, ninguna prexiste a la otra, ninguna existe sin la otra. Se toma como frívola la afirmación de estos enciclopedistas de marras, desestimando el rumor sobre esta disociación en la recepción de El Quijote, ejemplo, por estar respaldada, más por una anécdota que por datos. Aunque, para cierta postura, la anécdota puede llegar a cifrarse como un dato.

Lectura particular, se escribe con otros

Escribir en investigación puede describirse como, aprender a resonar con las ideas de los otros. Aquellos otros que, acumulan un esfuerzo en hacer aparecer un mundo por comprender. La resonancia es un momento de acuerdo entre extraños, entre distintos. Todo ente tiene su propia frecuencia de oscilación (el columpio, el hijo), en tanto, dotado de materialidad y capacidad de operación. La planta es operación del sol, los animales son operación del alimento y la procreación, los hombres son operación, además, del lenguaje. Alguna cosa de uno de los dos extraños, encuentra una vibración coherente con alguna cosa del otro, basta que haya un medio propagador y organizador en la gramática. La escritura es un efecto cíclico de la lectura, o un efecto de doble vía en la resonancia. En medio de esta resonancia, hay un sujeto que se beneficia con el aumento de la amplitud de oscilación total del sistema, propio de toda resonancia. La resonancia puede tener efectos destructivos o constructivos. De tal suerte, un infarto también es una resonancia eléctrica destructiva, el entusiasmo es una resonancia química constructiva; aunque un entusiasmo pueda llevar a un infarto. Esto último, sería otra cosa distinta, a empujar al hijo en un columpio, que también es una resonancia. Si no coincide la frecuencia del empujón del padre o la madre, con la frecuencia del mecerse del hijo, nunca se incrementará la oscilación tan querida por la infancia.

Si se pudiera asegurar algo, se diría que, la resonancia, como analogía, puede ser productiva y, puede facilitar la comprensión de un asunto tan complejo como escribir conversando con otros. Aquellos otros que, han tenido el celo de pensar las posibilidades generales de un asunto. Leer es honrar a los que han escrito antes. Escribir es también honrar a los lectores. Leer es honrar a los que leerán también lo que se ha venido leyendo, aquello que se ha llamado a sí misma, humanidad. Esta humanidad ha ido seleccionando, estudiando, ensayando y aprovechando un grupo de lecturas privilegiadas. Es cierto, hay otras legiones de escritores que no tienen circulación global, entonces, es ventajoso un conocimiento de las lecturas universales para tener más posibilidades en lo marginal, lo local, lo particular de las culturas y sus formas de vida.

Conocer a Karl Marx y Sigmund Freud es más relevante y prometedor que conocer a los marxistas y freudianos. Con ese conocimiento, se podría llegar a ser marxista o freudiano y desde ahí, tomar lo particular, las formas específicas en el estudio del mundo, de una región, una comunidad, un colectivo, una empresa. Incluso entonces, tomar, desde una postura particular, la mirada de los comentaristas de esos clásicos, pero ya domeñados. Habría que superar la lectura de Estanislao Zuleta, leyendo a Marx, Freud y Cervantes. Recomendación: que la lectura de los contemporáneos (Slaboj Zizek, Peter Sloterdijk o Byung-Chul Han), no distraiga la lectura de los clásicos y, tal vez, favorecer el encontrar las fuentes de otras soluciones para el mundo, tal como lo intentan estos mismos escritores contemporáneos. Se podría decir, como aliteración del refranero: un libro clásico, a nadie se le niega. En el mismo nivel de necesidad que el agua, los saludos, la palabra de Dios, la candela; son necesarios los libros clásicos. 

Jorge Luis Borges, al inicio de su conferencia sobre La Cábala, rescata la etimología de Clásico, viene de classis, shipshape, se puede traducir como ordenadísimo. Además, la etimología que regala el escritor argentino, remite a un “libro eminente en su género”. Leer los clásicos es una oportunidad innegable a los que vienen. Escribir en investigación es incorporarse a ese delirio del decir eminente, ordenado con otros. Estudiar los clásicos puede enseñar sobre la forma en que se ordenan lo textos eminentes en una disciplina. Hay obras eminentes en su género, el prestigio alcanzado testifica su falta de historia, su actualidad permanente, su testimonio de lo que siempre seremos, su clarividencia necesaria.

La escritura en investigación puede encontrar una forma de tramitar que es particular, tienen una particularidad que hace conjunto: los conjuntos de la forma jurídica de la autenticidad, la forma ética de la responsabilidad, la forma científica de la veracidad. Estos conjuntos incurren en la transformación de la escritura, con la lectura incesante de los antecedentes que son, todo saber. Cada forma de los conceptos (autenticidad, responsabilidad y veracidad), en una investigación, tendrían una escritura que se ajusta a una forma discursiva propia a una tradición. 

La forma educativa agrupa estas formas anteriores, para tomar decisiones sobre el saber determinante para las futuras generaciones y la forma de entregar un ímpetu de saber. Las nuevas generaciones encuentran siempre la manera de hacer diferencias, pero tienen la oportunidad, de conocer a fondo aquello, de lo que tienen necesidad de separarse. Es una deontología, esa responsabilidad cultural de entregar lo anterior, los que reciben decidirán qué hacer con ese legado, no podrían tomar la decisión sin tenerlo. Dejar de asistir a la responsabilidad de entregar lo anterior, puede tener efectos demoledores en la cultura, en tanto desaparece la oposición. Sin la oposición, las futuras generaciones, ya no tendrían contra qué organizar las opciones. Una forma de ilustrar lo que se dice, es la siguiente, la llamada cultura juvenil tiene un principio de oposición a las formas culturales de sus padres y adultos. Eso es así, al menos, en la cultura occidental, aunque los jóvenes hacen otras cosas por fuera de esta oposición. Pero, si la oposición es el principio ordenador del progreso, entonces, cuando el adulto educador emula la escritura de las culturas juveniles, porque confía en que así tendrá más recepción, más proximidad con sus estudiantes; podría estar suprimiendo el principio del progreso, que es la contradicción, en este caso, el conflicto alrededor del saber. 

En términos educativos, la formación es un efecto de la disposición de un acceso a un legado, legado que hay que conquistar con trabajo intelectual. La operación que se propone, es de ampliación más que de sustitución. La escritura ficcional es muy importante, tan importante como la escritura investigativa, pero tienen diferencias tonales, ortográficas y arquitectónicas. La ficción es la primera persona íntima (la ficción es también esa intimidad). En cambio, la escritura investigativa es separación de esa intimidad. Cuando trabajan juntas es posible una escritura en investigación que estudie las formas literarias de la novela francesa del siglo XIX. Habría que leer novelas, La educación sentimental, por ejemplo, primero para soñar, después para estudiar. Habría que leer para estudiar el realismo literario como movimiento artístico. De la misma forma que otros estudiaban los mecanismos ocultos en las mesas de los salones de las médiums, en esa misma París del segundo imperio.

El riesgo de las formas de tramitar en la escritura no es particular, es singular, hay algo que no hace conjunto. Lo que no hace conjunto se puede jugar en la ficción y en la poética, pero no en la investigación. La ficción y la poética, hacen de la primera persona gramatical, una entidad producida por las posibilidades de ensanchar el mundo. En la investigación cambia el tono de la escritura, necesariamente. Lo que es la primera persona en La educación sentimental, de Gustave Flaubert, queda excluida en la escritura de la investigación. En la novela, el estilo indirecto libre es un narrador que puede describir lo que piensan los personajes, habla como personaje que habla de otros personajes. La narratología puede hacer una investigación sobre esto. Cuando Flaubert se inventa este estilo, no pensaba en una categoría narratológica, estaba haciendo otra cosa, poniendo a prueba en la escritura, tal vez, la escritura misma.